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Indicador de calidad de cartera se ubicó en el 5,2 % en noviembre

La Superintendencia Financiera de Colombia reveló el comportamiento del crédito en Colombia para el onceavo mes de 2020.


El indicador de calidad de cartera se ubicó en el 5,2 % en noviembre según la Superintendencia Financiera de Colombia. Mientras la cartera vencida (cartera con mora superior a 30 días) registró un saldo de $27,1 billones, la cartera al día fue de $496,9 billones.

El registro es levemente superior al de octubre (5 %) y representa el dato más alto del quinquenio. El comportamiento coincide con la aceleración de la vencida (numerador) y la ralentización de la cartera bruta (denominador).

Por modalidad, consumo sigue reportando el mayor incremento al ubicarse en 6,4 %, mientras que el microcrédito registró una disminución hasta el 7,1 %. A noviembre el saldo castigado fue de $745.900 millones ($9 billones acumulado a noviembre).

Al incluir la dinámica de los castigos de los últimos 12 meses, el indicador de calidad se incrementa hasta 7,1%. El efecto de las medidas sobre el indicador de calidad.

En noviembre la cartera vencida (cartera con mora superior a 30 días) registró un saldo de $27,1 billones, equivalente a una variación real anual de 15,1 %, según el reporte de la Superintendencia Financiera de Colombia.

Cabe resaltar que cerca de la cuarta parte del saldo vencido está asociado al impago de algunos deudores que fueron objeto de las medidas de la primera etapa.

Por su parte, la cartera al día (aquella que registra mora menor o igual a 30 días) bajó a $496,9 billones, lo que equivale a un crecimiento real anual del 2 %. Su participación en la cartera total descendió al 94,8 %.

En el onceavo mes del año, el saldo total de la cartera bruta aumentó en comparación con octubre a $524 billones, con lo que el indicador de profundización alcanzó el 52% del PIB. En términos reales, el saldo de la cartera bruta registró una variación anual de 2,6%, tasa cercana a la media del 2018 y menor al promedio de los últimos cinco años.

Por segmentos, el reporte destaca que la cartera comercial evidenció crecimientos reales anuales del orden de 2,8 %, debido al menor ritmo de los desembolsos durante los dos últimos meses ($11,9 billones noviembre), por la incidencia de los prepagos de cartera y de la depreciación en la cartera en moneda extranjera.

Las altas tasas de aprobación en este portafolio sugieren que, buena parte de la desaceleración está asociada a factores de demanda. Los sectores que más impulsaron el crecimiento de la modalidad fueron pymes, corporativo y microempresa; mientras que constructor y moneda extranjera contribuyeron levemente a la baja.

En la modalidad de consumo el crecimiento real es consistente con el menor ritmo de los desembolsos. Por su parte, la cartera de vivienda aumentó un 5,3% real, la tasa más alta de los últimos tres meses. Finalmente, en microcrédito (0,5% real anual) se reforzó el retorno a tasas de crecimiento positivas iniciado el mes anterior.

En noviembre se registraron cerca de 1,7 millones de solicitudes de crédito y la tasa de aprobación en las empresas alcanza el 90,5%, mientras que, en las carteras masivas (consumo y vivienda) alcanza un 58,6%.

Esta dinámica sugiere que existe un menor apetito al riesgo en portafolios inherentemente más riesgosos.

Al cierre de noviembre 1,7 millones de créditos por un valor de $29,8 billones fueron cobijados por las estrategias del Programa de Acompañamiento a los Deudores (PAD).

Por monto, los principales segmentos objeto de esta estrategia han sido libre inversión ($6 billoones), tarjeta de crédito ($4,9 billones), leasing financiero ($2,4 billones), leasing habitacional ($2,1 billones) y vivienda NO VIS ($2 billones).

Las entidades continúan manteniendo provisiones adicionales, previendo un deterioro potencial en su cartera. En noviembre el crecimiento real de las provisiones totales, o deterioro bajo las NIIF, alcanzó el 21,8% (la tasa más alta desde mediados de 2018) con un saldo de $38,6 billones.