opinión

GUILLERMO VALENCIA
Raúl Ávila Forero, columnista de Dinero. - Foto: DIANA REY MELO

Algunas prioridades económicas en temas electorales: desempleo e inflación

El desempleo y la inflación se han convertido en fuertes malestares del día a día para millones de ciudadanos colombianos. ¿Qué nivel de prioridad dan los candidatos a la Presidencia de la República ‘ad portas’ de las elecciones? ¿Reconocerán sus implicaciones sobre la inhibición electoral?


Por: Raúl Ávila Forero

Aunque sea un tema que ya suena como disco rayado, el desempleo y la informalidad persisten como algunos de los temas que deben tomar lugar en las próximas agendas del sector público. Ya casi a mediados de mayo, y con las elecciones presidenciales a la vuelta de la esquina, este ha sido y será uno de los temas que tome lugar en los debates presidenciales y vicepresidenciales para definir qué propone cada uno de los candidatos en tan crucial tópico.

Según cifras del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), la tasa de desempleo nacional fue en marzo de 2022 del 12,1 %, y en las 13 ciudades y áreas metropolitanas del país fue del 12,6 %. No obstante, fueron las mujeres las que registraron la tasa de desempleo más alta, con un desafortunado 15,6 %, lo que equivale a seis puntos porcentuales por encima de la tasa que registraron los hombres.

A nivel regional, Quibdó, Valledupar y Tunja presentaron la mayor tasa de desempleo trimestral (de enero a marzo de 2022) al contar con tasas de desocupación del 23,7 %, 17,1 % y 16,4 %, respectivamente. En contraste, Bucaramanga y Armenia registraron las tasas más bajas, con 9,8 % cada una. Pero si hablamos de informalidad, las tasas más altas están en Sincelejo, Cúcuta, Riohacha y, nuevamente, Valledupar.

Desde hace tiempo la tasa de desempleo se mantiene en dos dígitos, sin lograr mayores avances en la materia. De hecho, en Colombia hay un desempleo estructural del 10 %, lo que implica que el desempleo sube desde esa cifra y ha podido bajar levemente. Pero no se ha logrado una recuperación estable. Y con la profundidad que protagonizó la pandemia, el reto es más que evidente y sólido.

Ahora, la informalidad laboral es una variante que acompaña al mercado laboral colombiano. Y las propuestas, como la del pago por horas de trabajo, se muestran insuficientes cuando se analiza junto a la variable del bienestar o calidad de vida.

¿Qué tipo de bienestar podría atribuirse a una persona que trabaje bajo un modelo tan inestable y tan mal pago? La solución no va por ese lado. De hecho, cabe dentro del análisis la premisa de que existe una inequidad incluso en la pérdida de empleo para los estratos de bajos ingresos.

La agenda pública debe trabajar con miras no solo a su recuperación, sino también en la creación de cargos formales. Tan es así, que Colombia es el segundo país con peor balance vida-trabajo, según un reciente informe, ‘Balance Trabajo-vida’, publicado por la Ocde.

Entre las variables que son evaluadas se encuentran vivienda, ingresos, empleo, comunidad, educación, medioambiente, compromiso, equilibrio de vida-trabajo, entre otros. También se mide el número de horas que la persona trabaja y cuántas son dedicadas a espacios de ocio y cuidado personal. La lista de los países que encabezan la peor calificación (0 es la mínima y 10 la máxima) son México (0,4), Colombia (0,6) y Costa Rica (1,3).

Ahora, si gustan motivación para dar la debida importancia a un tema que de por sí mismo lo merece, la revista Estudios Públicos de Madrid, España, había logrado demostrar lo que, para muchos, es empíricamente evidente. A raíz de una mayor tasa de desempleo, existe un mayor efecto negativo sobre la participación electoral, dado que los desempleados presentan una mayor probabilidad de abstenerse de votar, en una relación de siete de cada diez.

Y en la medida en que se mantenga un margen tan alto de desempleados, es difícil entrar a evaluar, de manera independiente, los aumentos inflacionarios de los últimos meses que han disparado los precios en decenas de bienes de consumo. Y podemos reducirlo a lo más elemental, como la canasta básica familiar.

Son dos temas que tienen lugar en el mismo círculo de discusión. Forman parte de las más grandes preocupaciones de la ciudadanía actualmente. Para nadie es un secreto que toda decisión electoral genera cierta volatilidad en los mercados y, en el caso de Colombia, ante tanta incertidumbre, puede decirse desde ya que la inflación podría alcanzar un nuevo techo en el segundo trimestre el año, afectando aún más las finanzas de los colombianos.

No hay que perder el foco sobre los aranceles y los precios de los insumos, y tampoco el aumento sobre los costos asociados al transporte, un tema que generalmente no se toca en materia de propuestas y que permanece oculto. Asimismo, es recomendable apretar el segmento de los subsidios para quienes realmente los necesitan y les sacan provecho. Incluso, viendo cómo se han distribuido algunos mercados campesinos por puntos de la ciudad (caso Bogotá), podría hasta impulsarse en el sector agro alguna propuesta que incentive y estimule el consumo, adquiriendo estos bienes directamente a los campesinos.

En realidad, hay mucho que explorar y que tener en cuenta sobre estas dos áreas que rondan la cotidianidad. Temas en los que no se puede realizar una única propuesta, ni una gran fórmula del éxito. Tantos puntos por considerar que, en materia de una columna de opinión, no pueden plasmarse ni tratarse como es debido y que no son excluyentes el uno del otro.

Día tras día se cruzan más temas sobre los que la ciudadanía quiere escuchar en concreto. Muchas propuestas al aire y muy pocas las que cuentan con un estudio a profundidad de lo que es realizable, de lo que no es realizable y de lo que realmente puede materializarse como útil en un sentido más microeconómico.

A pesar de que la economía esté creciendo y recuperándose, la percepción ciudadana de la realidad solo se ha traducido en incertidumbre y desconfianza que podrían pasar una fuerte cuenta de cobro en las próximas elecciones.

¿Qué proponen claramente los candidatos a presidente en la materia?