opinión

MAURICIO BOTERO
Mauricio Botero Caicedo. Bogotá Septiembre 8 de 2021. Foto: Juan Carlos Sierra-Revista Semana. - Foto: Juan Carlos Sierra

¡Bienvenidos a Cocacolombia!


Por: Mauricio Botero Caicedo

A finales de la década de los ochenta el entonces presidente Virgilio Barco afirmó que la única ley que respetan los narcotraficantes es la de la demanda y la oferta. El tiempo le ha dado la razón a Barco. En el gobierno de Petro se aproximan cambios fundamentales respecto al narcotráfico, cambios que modificarán la oferta y eventualmente la demanda, y que los narcotraficantes no solo tendrán que respetar, sino acomodarse. El padre de Roux, cabeza de la Comisión de la Verdad, ya lo advirtió: “Los ejércitos y policías deben ser para la paz, le pido a la comunidad internacional que no nos dé nada para la guerra. La Comisión pide terminar la guerra contra el narcotráfico y pide comprender lo equivocado de la pretensión de que el prohibicionismo armado puede detener al narcotráfico, cuando lo que hace es aumentar las ganancias del negocio”. Dicho de otra forma, durante este cuatrenio ni un solo uniformado va a mover un dedo para erradicar una mata de coca, de amapola, o de marihuana, mucho menos un laboratorio.

Los miembros del Pacto Histórico, en carta pública, también exigen en torno a la droga cambios radicales, con la siguiente argumentación: 1. Prevalencia de los Derechos Humanos sobre los tratados internacionales sobre drogas. 2. Consulta y participación concentrada con las comunidades históricamente afectadas por la prohibición y el paradigma de la guerra contra las drogas. 3. Acoger las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, el Acuerdo de Paz y la Comisión de Empalme. 4. La política del nuevo Gobierno debe basarse en la no criminalización de los pequeños productores y consumidores. Descriminalizaremos la política de drogas. 5. Los enfoques étnicos, de género, ambiental, regional e intersectorial serán transversales a la regulación de las drogas. 6. Las plantas son sagradas para los pueblos originarios.

¿Qué va pasar con la avalancha de droga que se nos viene? Primero que todo el precio de la hoja de coca, la amapola y la marihuana se desplomará. Los grandes carteles mexicanos, para mantener los precios en el exterior altos, solo necesitan adquirir una cantidad limitada de droga. Una vez la obtengan, no vuelven a comprar un gramo. Los primeros en sufrir van a ser las comunidades indígenas que siembran narcóticos, las disidencias de las Farc y el ELN, los raspachines y los mini narcos locales. Casi con certeza se van a aumentar el número de microproductores y de intermediarios. No habrá aviones suficientes para trasportar las “mulas” intentando colocar la sobreoferta en los mercados internacionales. Todo colombiano que viaje al exterior será considerado un potencial narcotraficante.

A los Carteles de la Droga, y asumiendo que hay elasticidad (a mayor oferta, menor precio, y mayor demanda), no les quedará alternativa que incentivar el consumo interno y externo. Ante la sobreoferta de droga colombiana en los mercados internacionales, van igualmente a sufrir los otros países productores de narcóticos como Bolivia, Perú, Ecuador, Estados Unidos y Canadá. Los márgenes de intermediación van a disminuir, y muy posiblemente el “Cartel de los soles” venezolano verá una acentuada merma en sus ingresos. Tanto en Colombia como en Europa y Estados Unidos el drástico aumento en la oferta de coca, amapola y marihuana, que necesariamente implica una baja en sus precios, acentuará el riesgo de que los usuarios incrementen, con letales consecuencias, la demanda. A menor precio y ninguna criminalización en

Colombia, muy seguramente el consumo de la droga de los pobres, el bazuco y el crack, se va a disparar. El turismo psicodélico al país va a aumentar y casi con certeza parte de la Costa del Caribe, incluyendo Cartagena, se convertirá en una gigantesca “Taganga”. ¡Bienvenidos a Cocacolombia!