opinión

GUILLERMO VALENCIA
Raúl Ávila Forero, columnista de Dinero. - Foto: DIANA REY MELO

Colombia bioeconómica

La biodiversidad es uno de los factores por los que Colombia ha sabido destacarse a nivel mundial pero, al fin y al cabo, poco se sabe de su potencial e impacto en el crecimiento económico.


Por: Raúl Ávila Forero

Es muy probable que la bioeconomía de la India alcance los USD 150.000 millones para 2025 y más de USD 300.000 millones para 2030, según el Informe de Bioeconomía de India 2022 que fue presentado por el Consejo de Asistencia para la Investigación de la Industria Biotecnológica (Birac) a finales del mes de julio.

Dicho informe menciona que la bioeconomía del país asiático alcanzó más de USD 80 mil millones en 2021, registrando un crecimiento del 14,1 % sobre los USD 70,2 mil millones registrados en 2020. Asimismo, se sabe que esta industria superó los USD 1.000 millones solo en gastos de investigación y desarrollo, y el sector que tiene un mayor efecto multiplicador en el crecimiento económico general de la India es el de la biotecnología.

En sí, la bioeconomía puede tomarse como un modelo económico del nuevo milenio que se basa en la producción a partir de recursos renovables y la conversión de estos en productos con valor agregado. Por supuesto, se fundamenta en un amplio portafolio de investigación, innovación y desarrollo para reconocer el potencial de diversas regiones en la medida en que, en paralelo, se trabaja por el cuidado y la preservación. En resumen: es producir bienes y servicios de forma sostenible.

En Colombia, desde el año 2015, en el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación se dio lugar a la creación del Programa Colombia BIO, con el objetivo de conocer, valorar, conservar y aprovechar sosteniblemente la biodiversidad, para construir las bases de la bioeconomía en el país. Desde entonces, este programa ha sido considerado el brazo articulador de la Misión Nacional de Bioeconomía como una de las recomendaciones de la Misión Internacional de Sabios (MIS) 2019.

De esto último se pudo desprender la Misión más reciente, nombrada Bioeconomía para una Colombia potencia viva y diversa: hacia una sociedad impulsada por el conocimiento, en diciembre de 2020. No obstante, si uno va y mira los resultados basados en el Plan Nacional de Desarrollo 2018-2022, los indicadores se concentran en la estimulación de diversas expediciones científicas y la incorporación de nuevos bioproductos.

Según el informe, a corte del 1 de agosto de este año, los recursos relacionados con bioeconomía corresponden a los rendimientos financieros del Fondo Francisco José de Caldas ($ 4.200 millones), el Presupuesto General de la Nación ($ 61.500 millones), el Sistema General de Regalías ($ 837.605 millones), beneficios tributarios ($ 59.509 millones) y recursos de Cooperación Internacional ($ 41.205 millones).

Más de un billón de recursos son contemplados (lo que equivale a ¼ de los recursos que India invierte en investigación y desarrollo) para focalizar esfuerzos en fortalecer el conocimiento de nuestros ecosistemas y definir algunos focos regionales dentro de la agenda de investigación, y no parece suficiente. Aún prevalecen importantísimos retos frente a la garantía de la seguridad alimentaria, reducir la dependencia de los recursos no renovables y fomentar más el uso y la buena gestión de los recursos naturales renovables, apoyar el desarrollo de sistemas de producción que no generen más contaminación, y hasta la búsqueda de más incentivos y estrategias de financiación que vengan del sector privado. Y todo esto no es algo que viene a la mente simplemente; son las recomendaciones que ya había proporcionado la MIS.

En adición, a este listado vale la pena sumarle un criterio fundamental. Ya que cuesta creer que las regiones menos innovadoras son las más biodiversas en Colombia, también es importante considerar un reto transversal y derivado de una medición sobre la bioeconomía del país realizado por la Escuela de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad (EIA), y cifras del Dane.

Para poder hablar de bioeconomía en el país, es necesario contar con suficientes bioeconomistas en Colombia. De por sí, la formación de talento en el país es escasa en muchos sectores y, uno tan demandante y con tantas oportunidades como lo es la bioeconomía, debe requerir especialistas en el campo que vayan más allá de comprender la teoría económica, para poder identificar las regiones y sectores potenciales, generar marcos estratégicos que contribuyan a la política pública, ayudar en la toma de decisiones de diversos agentes económicos y propender por un crecimiento económico sostenible con el planeta, y relacionados.

De igual forma, se desprenden relevantes apreciaciones, como que el valor agregado de la bioeconomía en el país representa alrededor del 13,7 % del total del valor agregado nacional, las actividades asociadas a la bioeconomía contribuyen con el 21,1 % del empleo y una de cada cinco personas está empleada actualmente en este sector.

Así, aunque se pueda evidenciar una enorme brecha entre el desarrollo del sector de la bioeconomía en comparación con un país como India, Colombia tiene unas bases sobre las cuales puede trabajar y abarcar mucho más en relación con un desarrollo más ‘bio’ sobre sectores como el agro, energético, salud, farmacéutico y construcción.

Por ahora, se esperaría que en la nueva agenda de gobierno se puedan incorporar acciones mucho más estratégicas dentro del Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, ahora que se pueden reconocer los beneficios de una política que cultive una bioeconomía sostenible en uno de los países más biodiversos del mundo.