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Alejandra Carvajal, columnista
Alejandra Carvajal, columnista - Foto: Foto suministrada por la columnista a SEMANA

Ecopetrol es patrimonio de todos los colombianos. Desvalorizarla es atacar nuestros bolsillos

Los anuncios de no realizar nuevos contratos en materia de exploración han caído muy mal en los mercados y en nuestros bolsillos.


Por: Alejandra Carvajal

Colombia no es precisamente un país contaminante. De hecho, al ver los rankings internacionales especializados en esta área, es evidente que nuestro país está lejos de ser uno de los que más emite Gases de Efecto Invernadero (GEI). A 2020, el Joint Research Center de la Comisión Europea señala que el país ocupa el puesto 144 entre 184 en materia de emisiones de CO2.

De acuerdo con la Tercera Comunicación Nacional de Colombia a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, uno de los documentos más importantes en esta área para el país, los sectores con mayores emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Colombia son los relacionados con el cambio en el uso de suelo que representa 62 % del total, seguido por el sector transporte y las industrias manufactureras, cada una con 11 %. La deforestación aporta 69 millones de toneladas de CO2, lo cual es una barbaridad si se compara con las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) que emiten otros sectores.

Colombia es un país abanderado en la lucha contra el cambio climático, siendo esta más que una política de gobierno, una política de Estado a la que se ha dado cumplimiento a lo largo de los años. Sin embargo, hay otros compromisos nacionales e internacionales que no podemos dejar de cumplir, como lo son la lucha contra el hambre y la desigualdad.

Gracias a las regalías que recibe la nación por concepto de explotación de hidrocarburos y minerales, cientos de miles de personas en el territorio nacional han podido tener un trabajo digno, reduciendo los niveles de desigualdad y de pobreza multidimensional. Entre enero de 2012 y mayo de 2022 se aprobaron proyectos en el sector de regalías por valor de 66,8 billones de pesos. Este presupuesto va dirigido a inversión directa en áreas como educación, ambiente, salud, vivienda, ciencia y tecnología, cultura, deporte, recreación, agua y saneamiento básico e infraestructura, entre otros. Negar la posibilidad de que se irriguen estos recursos en la economía, cerrando las puertas a nuevos contratos de exploración, es un despropósito.

La recesión en Estados Unidos y Europa es prácticamente inminente. Es ilógico, en un momento tan álgido como este, destruir a punta de anuncios una de las empresas más importantes del país como lo es Ecopetrol. La transición energética es un proceso gradual y necesario, pero no debe hacerse de la manera en que la está planteando el gobierno entrante, cerrando de tajo la posibilidad de explorar y con ello traer bienestar a millones de colombianos que lo necesitan.

Si realmente el gobierno entrante quiere luchar contra el cambio climático, deberá aumentar el presupuesto de la policía ambiental, así como de operaciones como Artemisa, que abogan por la preservación del medio ambiente. El impacto que genera en nuestros ecosistemas la deforestación es bastante superior al ocasionado por el carbón y el petróleo. La lucha contra el narcotráfico debe ser uno de los pilares del próximo gobierno.

Es urgente que la nueva administración empiece desde ahora a plantear una estrategia de política anticíclica, pues la recesión en Europa y Estados Unidos muy seguramente nos afectará y hay que tomar medidas inmediatas. Desvalorizar empresas emblemáticas del Estado colombiano como Ecopetrol, en un momento como este, es actuar en contra de todos los colombianos.

Aumentar el gasto público en sectores como la construcción, el desarrollo de infraestructura, y en general en todos aquellos que hagan crecer la economía y fomenten la creación de empleos, es la apuesta que debe hacerse a partir del 7 de agosto.