opinión

Alejandra Carvajal, columnista
Alejandra Carvajal, columnista - Foto: Foto suministrada por la columnista a SEMANA

Espiar al contrincante: práctica baja, mañosa, antidemocrática

Las infiltraciones de las que ha sido víctima la campaña de Federico Gutiérrez son actos completamente condenables. Estas son prácticas dignas de guerrillas, no de candidaturas presidenciales.


Por: Alejandra Carvajal

Las recientes declaraciones dadas por el abogado Miguel Ángel del Río al periodista de SEMANA Juan Esteban Silva, en las que reconoce la infiltración por parte de la campaña de Gustavo Petro a la de Federico Gutiérrez en la Costa Caribe, son de suma gravedad. Del Río afirma que hay varias personas afines a la candidatura del Pacto Histórico entregando información sobre la candidatura de Gutiérrez, lo cual se configura claramente en un delito tipificado en el Código Penal.

Posteriormente, frente a los micrófonos del programa “Vicky en Semana”, el señor Del Río intentó de manera acrobática dar explicaciones sobre sus declaraciones, con la intención de dar una connotación distinta a las mismas. Del Río quedó en ridículo, tratando de volver el día noche y la noche día. Por fortuna para todos, el periodista Juan Esteban Silva quien también estuvo presente en esta entrevista, ratificó lo que este abogado le había manifestado inicialmente, sin que este pudiera desvirtuarlo o tergiversarlo.

Este tipo de prácticas atentan contra la democracia, son mañosas, ilegítimas y bajas. Al menos por decoro, alguien en la campaña del Pacto Histórico debería tener el valor moral de decir que este es un actuar equivocado, que no los representa en absoluto y que el señor Del Río, luego de semejante confesión, sería desvinculado de la campaña. Pero ni siquiera eso. Al igual que Nixon en su momento, Gustavo Petro negó tener conocimiento de los actos de espionaje, y en su campaña nadie dice nada.

Lo mínimo que se esperaría es un pronunciamiento por parte de este movimiento político, semejante al que varios de sus voceros hicieron cuando se adelantaba el proceso de las chuzadas del DAS. Hasta ahora ni siquiera existe un escrito por parte del Comité de Ética de ese partido. Quizás estén esperando que al igual que en el caso de Piedad Córdoba, con el paso del tiempo les sea imposible sostener lo insostenible y tengan que estar contra las cuerdas para reprochar actuaciones criminales y delincuenciales.

Pero esta no es la única infiltración que se ha hecho a una campaña presidencial por parte del Pacto Histórico. La de Sergio Fajardo también es víctima de estos hechos. Personas afines a la candidatura de la Colombia Humana, que abiertamente han manifestado apoyarán a Petro en una segunda vuelta, aterrizaron en la campaña del ex gobernador de Antioquia hace un par de semanas, incluso fungiendo como jefes de debate. Tienen acceso a toda la información de esta campaña, la cual será utilizada para favorecer a Petro en segunda vuelta.

Luis Felipe Henao, jefe de debate de Federico Gutiérrez, manifestó el día de ayer que iniciarían las respectivas acciones penales y disciplinarias contra el abogado Del Río. Ojalá esta denuncia se interponga lo antes posible, con el fin de que sean condenadas todas las personas relacionadas con estos hechos. Es primordial que los llamados “infiltrados” sepan que están expuestos, que fueron puestos en evidencia y que deben dejar de delinquir cuanto antes, pues de lo contrario terminarán en la cárcel.

Teniendo en cuenta semejantes antecedentes, en la campaña de Fajardo, Rodolfo Hernández, Ingrid Betancourt y en general en todas las demás deberían empezar a hacerse las mismas averiguaciones, pues tal como se ha podido observar, muy seguramente también sean víctimas de espionaje.

Este tipo de actos son absolutamente condenables y reprochables. Por mucho menos tuvo que renunciar Richard Nixon, luego de descubrirse la interceptación de comunicaciones, micrófonos ocultos y demás abusos de esa índole desde su candidatura a la campaña demócrata. El efecto teflón que tiene la candidatura de Petro hará que nadie diga nada, y que quizás nunca pase nada. Es este entonces el momento para que en las demás candidaturas deba pensarse a conciencia con quien aliarse para la segunda vuelta. Si quieren ser chuzados e infiltrados es claro que tienen para donde irse.