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Claudia Varela
Claudia Varela - Foto: SEMANA

Mindset

Qué bueno conectarnos con una mentalidad dinámica. Entender que el mundo está con ganas de cambio, de encontrar más espacios de convergencia y menos de divergencia.


Por: Claudia Varela

Andaba preparando una charla de liderazgo transformacional. Todo me devuelve normalmente al auto conocimiento y, por supuesto, a la auto gestión. Por estos días justo estaba terminando la biografía de Will Smith y encontré cosas increíbles de un personaje absolutamente fascinante.

Will ha sido un emprendedor y líder natural que a partir de una disciplina férrea y de mucho trabajo logró estar más de cinco años consecutivos como protagonista de películas número 1 en la taquilla. Cuando filmó ALI se dedicó por completo a entrenar, aprender a boxear, entender la cabeza de quienes se suben a un ring y tuvo un entrenador personal por más de un año que lo hizo fuerte y lo convirtió en alguien muy parecido a ALI. Allí comprobó la mística de la disciplina, el empeño y los objetivos claros.

Justo pensé que Will era un excelente ejemplo, pero que quizás debido a la última polémica y, obvio, a un momento de vulnerabilidad mal manejado, todo el esfuerzo de una carrera de 30 años se pudo ir por la borda en términos de imagen. Igual yo lo sigo admirando.

Cayó a mis manos otro libro que me llevó a pensar que las organizaciones y el mundo en general necesitan hoy líderes que tengan una gran mente, pero también una gran actitud. He escuchado, y debo confesar con alegría, que muchos speakers y escritores hablan del amor. Nos cuesta entender este concepto en estos ambientes laborales y profesionales, pero para mí está claro que en la sociedad nos falta más amor y respeto los unos por los otros.

Volviendo al libro, es de una autora que se llama Carol Dweck. Y ella habla de la mentalidad de crecimiento y la mentalidad fija. El libro se llama Mindset, la actitud del éxito.

Aquí habla claramente de las habilidades que deben tener los lideres hoy que son dinámicos, entienden los cambios y, por supuesto, valoran las diferencias. Para ella existe una mentalidad fija y una dinámica. La primera no valora los cambios, es egoísta, no quiere crecer sino acomodarse en espacios más confortables que no requieran mayor exigencia. En esta mentalidad, el ego es muy importante, se basa quizás en un principio bastante narcisista.

La mentalidad dinámica, que está más amarrada al liderazgo actual, se orienta a un desarrollo intelectual constante, aceptación de retos, asumir que el desarrollo individual es responsabilidad propia y no de otros, buscan su inspiración en otros y les gusta admirar porque así siguen modelos referentes que les permiten mejorar siempre.

Esta mentalidad, además, se exige permanentemente, pero también es resiliente. Siento que tiene una gran autogestión que le permite controlar sus pensamientos y, por tanto, filtrar sus emociones.

La mentalidad dinámica, para Dweck, está libre de ego. Me encanta cómo invita a que se deje el egoísmo y se entienda la conexión natural con otros.

Qué bueno conectarnos con una mentalidad dinámica. Entender que el mundo está con ganas de cambio, de encontrar más espacios de convergencia y menos de divergencia.

Tal vez podríamos generar un gran cambio si al menos dejamos de meternos en lo que ella llama la mentalidad fija, llena de creencia que limitan y de convicciones que tal vez desconectan en lugar de conectar. Escuchar más, hablar menos, no juzgar. Eso debería ser el mantra diario de un buen líder.

Cambia tu mindset, no para que pierdas tu esencia, pero al menos para que encuentres otras cosas por que en la diferencia podría estar la pasión que le falta a veces a tu vida.