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Camilo Cuervo (Foto para columna)
Camilo Cuervo, columnista de Dinero. - Foto: Camilo Cuervo

Ómicron y el mundo del trabajo

La verdad albergo pocas esperanzas de que la situación cambie. Los empleadores seguirán cargando “solidariamente” el peso de la pandemia, salvo los subsidios a la nómina, lo único que han recibido los empresarios son nuevas cargas. Ahora deberán asumir otra más… la “licencia remunerada por gripa”, sin una prueba de covid-19, ni una incapacidad que se pueda recobrar a la EPS.


Por: Camilo Cuervo

Este 2022 nos recibe con una nueva ola de contagios de covid-19, que aparenta ser mucho más virulenta, pero menos letal. Esa nueva realidad, junto con los avances en el proceso de vacunación, ha llevado al Gobierno nacional a “ajustar” los protocolos de detección y manejo de la enfermedad.

Según las más recientes resoluciones del Ministerio de Salud, todo el que tenga un síntoma gripal se presume positivo para covid-19 y debe aislarse siete días. Las pruebas “gratis” a través de las EPS o de las entidades públicas de salud se reservan para los menores de 3 años (no vacunados) y para los mayores de 60 años (población más vulnerable). Incluso el que conviva con un caso “presunto” de covid-19, podrá seguir haciendo su vida normal siempre que use el tapabocas y mantenga el máximo distanciamiento social.

Es tan sencillo el manejo actual de la pandemia que raya en lo absurdo comparado con el estricto aislamiento y cierre de actividades que experimentamos en los comienzos de la pandemia, sin embargo, este nuevo manejo “suave” para bien o para mal, cada vez será más evidente.

Ahora bien, todo está pasando tan rápido que el mundo del trabajo no ha podido reaccionar adecuadamente. Paradójicamente, las resoluciones del Ministerio de Salud suelen ser muy técnicas, pero no siempre fáciles de digerir. Hoy son muchas más las preguntas que las respuestas.

A manera de ejemplo, los que pueden teletrabajar seguirán haciéndolo, pero la solución no es tan fácil cuando el trabajo presencial es imprescindible. ¿Los 7 días de aislamiento cómo se manejan laboralmente? ¿Son una incapacidad?, ¿Son vacaciones? o lo más sensible y discutible… ¿Son una situación de fuerza mayor que suspende el contrato de trabajo sin pago de salarios?

Afortunadamente ahora son solo 7 días, pero puede volverse inmanejable. Esta semana muchos negocios literalmente no tienen trabajadores para atender a sus clientes. Ya se ha vuelto bastante normal ver establecimientos cerrados o vuelos cancelados porque la tripulación está aislada por síntomas gripales. Esto por ahora es molesto, pero en un par de semanas, cuando los contagios se incrementen exponencialmente, el tema será crítico.

El Ministerio del Trabajo acaba de expedir la Circular 0003 de 2022 cambiando su posición respecto de la exigencia del esquema de vacunación para trabajadores que laboran en empresas con atención al público. De forma timorata y algo confusa “recomienda” a los empleadores que exijan el carné de vacunación a sus trabajadores, sin embargo, guarda silencio sobre las posibles consecuencias de la negativa del trabajador a vacunarse.

La pregunta es: ¿Por qué para unos empleadores sí se permite exigir la vacunación y para los que no tienen atención al público no? ¿Acaso los trabajadores de las empresas sin atención al público no tienen iguales derechos y obligaciones que los clientes de eventos masivos?

Nuevamente el Ministerio del Trabajo insiste en proferir Circulares (recomendaciones sin fuerza normativa) para tratar de “ayudar”, pero lo hace intentando quedar bien con todos y eso nunca ha sido posible; son sugerencias “políticamente correctas” que algunas veces es más lo que afectan, que lo que realmente ayudan.

Si el Gobierno parece jugársela por hacer la vacunación obligatoria, ¿Por qué no lo hace de frente y sin rodeos? ¿A qué le teme? A pesar de las discusiones sobre el libre desarrollo de la personalidad, la intimidad y la libertad misma, es claro que no vacunarse debe tener consecuencias negativas para quienes no lo hagan, pues, aunque están en todo su derecho, deben verse a avocados a limitarse e incluso a dejar de trabajar.

La verdad albergo pocas esperanzas de que la situación cambie. Los empleadores seguirán cargando “solidariamente” el peso de la pandemia, salvo los subsidios a la nómina, lo único que han recibido los empresarios son nuevas cargas. Ahora deberán asumir otra más… la “licencia remunerada por gripa”, sin una prueba de COVID-19, ni una incapacidad que se pueda recobrar a la EPS.

Es cierto que todo tiene límites, pero cada vez me sorprendo más de la capacidad y flexibilidad que tiene el empresariado colombiano de aguantar nuevas cargas. Esperemos que sigan armándose de paciencia para el bien de todos, pero seguir como vamos solo genera desorden, informalidad y hará más lenta la reactivación.