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Camilo Díaz - Foto: SEMANA

Petróleo hacia arriba o hacia abajo

Los precios del crudo han experimentado una fuerte variación fruto de factores cruzados que justifican nuevas alzas, así como continuación de las caídas.

Por: Camilo Díaz

El petróleo es uno de los principales commodities que recoge de manera más efectiva las expectativas sobre el comportamiento de la economía, al igual que los desbalances entre oferta y demanda, que justamente se dan por el estrecho vínculo entre la dinámica global y los núcleos de producción encabezados por la Opec+ que produce alrededor del 38 % de la oferta mundial.

Los principales factores que juegan en favor de la moderación de los precios tienen que ver con la alta inflación que se está experimentando en el mundo entero, la consecuente alza en las tasas de interés y la apreciación del dólar americano frente a las demás monedas.

La inflación ha subido de forma persistente en todo el mundo: en Estados Unidos se ha acelerado hasta el 8,5 %, en la zona Euro subió hasta 8,9 %, mientras que en Reino Unido se situó en 10,1 % y en Colombia va en 10,84 % impulsada por el rubro de alimentos. Esa aceleración de la inflación ha llevado a que los bancos centrales también eleven las tasas de interés para contener los precios por la vía de disminuir el consumo de las familias y moderar la inversión desde las empresas, para de esta forma reducir la demanda, aunque es bien sabido que la inflación proviene en buena medida por la escasez de oferta que se trae desde el cierre provocado por la covid-19.

Con las tasas de interés al alza, se prevé que exista una desaceleración global o incluso una recesión que induzca los precios a caer. Ese es el caso de Estados Unidos, que anunció a mitad de semana que ya había entrado en recesión, mientras que el Banco de la República subió las tasas al 10 %. Con desaceleración o recesión mundia,l la demanda por petróleo se verá afectada y los precios pueden bajar un poco más, desde julio de este año el petróleo Brent perdió US$40 al caer de US$125 en julio hasta US$84 el martes pasado.

La valorización del dólar frente a las demás divisas producto del alza en las tasas de interés de la FED hace que en el intercambio por petróleo se entreguen menos dólares, puesto que la capacidad de compra de este aumenta frente a las demás monedas.

En contraste, los factores que pueden llevar al petróleo a remontar por encima de US$100 el barril están anclados al desbalance de oferta y demanda que persiste. La demanda por petróleo, según los cálculos de la Agencia Internacional de Energía, subirá hasta 101 mbpd en 2023; sin embargo, las inversiones en exploración han venido cayendo marcadamente desde 2014, cuando bordearon los US$680 mil millones, para 2021 se redujeron a cerca de US$350 mil millones, lo cual muestra que aunque el ritmo de consumo se mantiene, la exploración para reponer lo que se extrae no sigue la misma senda. Además, en 2020,como consecuencia de la covid-19, la mayoría de las empresas o cancelaron sus planes de inversión o los recortaron drásticamente.

China ha comenzado a relajar sus medidas de cierre de ciudades y las ha abierto casi por completo, haciendo que la demanda por petróleo crezca a medida que se normaliza el tránsito de personas. Por su parte, la capacidad de producción excedentaria desde la Opec+ es muy poca, y escasamente alcanzaría para cubrir aumentos en la demanda en caso de una aceleración de la economía, en la actualidad la Opec+ está produciendo 3,5 mbpd menos que su objetivo de 38,7 mbpd.

El suministro extra que ha llegado a los mercados ha sido provisto por la liberación de una parte de la reserva estratégica de petróleo desde Estados Unidos. De marzo a agosto se liberaron aproximadamente 172 mbp, pero con todo y ese apoyo los inventarios comerciales suman 248 mbp, equivalentes a cerca de tres semanas de consumo, evidenciando que hay un desbalance entre la oferta y la demanda.

Por último, la crisis energética en Europa causada por la guerra de Rusia con Ucrania mantiene latente el riesgo sobre los suministros. La idea de la Unión Europea de poner un techo a los precios del petróleo vendido por Rusia puede derivar en mayores recortes en la oferta o llevar a que Rusia busque vender con descuento su producción en otros mercados, dejando a Europa a expensas de buscar suministro con precios mayores.