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Coronavirus: 10 consejos para ayudar a su hijo con el colegio en casa

¿Qué puede hacer un padre confundido con un hijo aprendiendo en casa? La profesora Pilar Díaz, especializada en Educación Básica, le explica.


Debido a la cuarentena, la virtualidad se ha convertido en una necesidad, lo que significa que todas las actividades escolares han cambiado radicalmente. Y si antes los niños necesitaban de nuestro apoyo, ahora con mayor razón que se está recurriendo a las nuevas tecnologías para dar continuidad al proceso educativo.

Muchos padres tienen dificultades en ayudar efectivamente a sus hijos en sus deberes a pesar de ajustar sus horarios en casa, lo que ya es todo un reto. Muchas familias afrontan el desafío de recordar y entender conceptos que han sido olvidados con el tiempo y, lo peor, ahora las cosas no se enseñan como lo hacían antes. Entonces, ¿qué puede hacer un padre confundido con un hijo aprendiendo en casa?

Primero es importante tener en cuenta que no es necesario tener las respuestas a todas las preguntas. Lo importante es tener buena actitud y ayudar a los niños a pensar para aprender y resolver problemas por sí mismos. Estos son algunos tips de Pilar Díaz, licenciada en Ciencias de la Educación con Especialidad en Educación Básica.

Tener un espacio definido para el estudio es importante.

1- Dar autonomía asistida. En este momento la autonomía en los niños es muy importante, pero esta debe estar acompañada del padre. En los dos o tres primeros días ayudarlos a que creen una rutina, revisando su horario diario y sus actividades del día. Se pueden usar preguntas como: ¿Qué clase tienes hoy? ¿Qué debes hacer hoy? El niño puede ir organizando su cabeza y formar hábitos.

2- El orden es un factor crucial. Tener horarios y tiempos de trabajo organizados puede marcar una gran diferencia tanto para el niño como para los papás. Una manera muy fácil de organizarse es por medio de post-it en donde se recuerdan las tareas por materia Y a medida que se van realizando, los post-it se van desechando. También funciona una checklist en donde al principio del día se establecen las actividades escolares y se van chuleando a medida que se van haciendo.

3- Cuando haya dudas, decirle a el niño que busque ayuda en los profesores. Ellos están siempre disponibles para nuestros hijos. Hay que aprovechar el tiempo en clase y en donde haya una ventana de comunicación. Antes de intentar como papá enseñarles o ayudarles en algo a nuestros hijos, debemos pedir ayuda a los profesores, teniendo claros los roles de cada quien en el momento: los profesores son pedagogos y los papás son organizadores de las actividades de los niños. Ambos son apoyo y guía para los niños, pero cada uno tiene su función.

4- Evitar mostrar una actitud de rechazo frente a las materias o a las nuevas metodologías virtuales. Los mensajes negativos por parte de los padres pueden causar que los hijos relacionen de manera errónea una materia con algo negativo y se convenzan de que son malos en ella. En vez de eso, es importante enfatizar que entiende que es un problema difícil y que lo más importante es entender cómo resolverlo. Enfocarse en el proceso de resolución y, sobre todo, empatizar con los esfuerzos del profesor y del niño.

5- Construir hábitos de estudio nuevos. Tener un espacio de trabajo propio con todos los materiales de estudio al alcance, con unas condiciones óptimas para la concentración, respetando el espacio del niño, y que sea fácil de acceder para que el padre pueda darle apoyo, son factores que mejorarán los resultados de las sesiones de estudio. Establecer tiempos de trabajo justos (no más de 40 minutos, con descansos de 10 a 15 minutos) es la clave para optimizar el proceso de aprendizaje.

6- Analizar las preguntas siendo específicos en lo que no entienden. Desglosar las preguntas para saber qué no se entiende o a dónde se debe llegar, ayuda a que el niño aprenda a resolver los problemas por medio de la deducción, y le ayuda a aprender a identificar el proceso de construcción de una respuesta. Asimismo, pedirle que reformule las preguntas con sus propias palabras es importante para identificar el nivel de comprensión que tiene el niño frente al problema.

7- Respetar el ritmo de estudio y de trabajo del niño. Muchas veces se confunde la velocidad con la habilidad. Puede que en un principio el niño se demore mucho en resolver un problema, pero con el tiempo va a aprender a resolver los trabajos a un mejor ritmo. Una manera de ayudarlos a no sentir la presión de hacer las cosas rápido es preguntarles cuánto tiempo creen que es razonable para terminar un punto específico. 15 o 20 minutos puede ser, poner un temporizador y trabajar en el ejercicio ese tiempo. Con esto el niño no se preocupa por trabajar rápido, sino por terminar la tarea.

8- Visualizar los problemas y relacionar los contenidos con la realidad o el entorno. El conocimiento no solo está en los videos o en los libros. Muchas veces la manera más fácil de explicar algo es por medio de la experiencia. Si el niño no entiende un problema planteado por escrito, mostrárselo de manera visual o explicárselo con cosas en el entorno puede ayudar a que el concepto se vea más familiar y, por lo tanto, sea más fácil de entender.

9- Primero hacer lo que al niño le parece más difícil. Hacer lo que más se les dificulta temprano en el día, cuando tienen más energía y potencial para concentrarse, es una estrategia muy buena para optimizar los recursos cognitivos y no caer en frustraciones. Esto, además, ayuda a crear hábitos que están enfocados en resolver los problemas de manera prioritaria, con la ventaja de crear confianza en ellos mismos al enfrentarse a problemas nuevos.

10- Revisar todo al final. Es importante que al final del día se haga un recuento de las actividades que se hicieron, si el niño se sintió bien o mal haciéndolas y si es posible planear el día siguiente. Con la revisión, tanto nuestros hijos como nosotros vamos a poder ver el avance y los resultados de la organización y los esfuerzos del día.