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¿Qué tan grande será el desplome en las matrículas universitarias?

En las universidades prevén una caída de matriculados de entre el 25 y el 50 por ciento. La sostenibilidad de varias instituciones educativas está en jaque.


Cuando el Gobierno nacional decidió el 16 de marzo suspender todas las clases presenciales en el país, los rectores de varias universidades emitieron una alerta, debido a que por la crisis sanitaria causada el coronavirus se podría generar una caída en las matrículas sin precedentes.

Según manifestaron las universidades en una carta al presidente Iván Duque, las matrículas podrían caer hasta un 50 por ciento. En el texto aseguran que esta situación pone en riesgo la subsistencia de algunas instituciones, dado que sus ingresos provienen casi exclusivamente de las matrículas, lo que pondría en riesgo el empleo de miles de docentes y administrativos.

Por su parte, la Asociación Colombiana de Universidades (Ascun), que reúne a más de 80 instituciones de todo el país, calcula que la deserción para el segundo semestre estaría entre un 23 % y un 25 %, con el agravante de que este fenómeno podría mantenerse en 2021 en un 20 % y en un 18 % en 2022. Ambas proyecciones son apocalípticas para un sector que desde hace un par de años ya venía afrontando una crisis de matrículas.

Según el reporte más reciente del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior, en 2018 se matricularon 2,4 millones de estudiantes, 38.000 menos que el año anterior, es decir, una baja del 1,5 por ciento. Por eso, si se llegara a dar el desplome que prevén los rectores, para el segundo semestre podría haber desde 600 mil hasta un millón de estudiantes universitarios menos en todo el país.

Este escenario es preocupante si se tiene en cuenta la alta deserción universitaria que hay en el país. En Colombia, uno de cada dos estudiantes no logra graduarse y el 72 % de los ellos abandona la educación superior entre el primero y el cuarto semestre, de acuerdo con un estudio que hizo Bersoft S.A.S.

Según explicó el director del Observatorio de la Universidad Colombiana, Carlos Mario Lopera, la caída en las matrículas es inevitable, dado que, por la crisis económica que se genera por la pandemia, un grupo importante de estudiantes que son de estratos medios y bajos, y dependen de su trabajo, no van a volver a clases, por lo menos no el próximo semestre.

Asimismo, asegura que por seguridad y calidad, muchos estudiantes de semestres avanzados, que van a empezar a hacer prácticas o escenarios de campo, talleres y laboratorios, están considerando la posibilidad de aplazar semestre mientras se dé la posibilidad de regresar formalmente a clases.

Si bien rectores y expertos coinciden en que el desplome en las matrículas se dará, una encuesta que realizó Ascún a casi 16 mil estudiantes de 78 universidades de todo el país, evidencia que el descenso no sería tan estrepitoso como proyectan las mismas instituciones de educación superior.

El informe indica que solo un 12 % de los estudiantes cancelaría el próximo semestre por la coyuntura derivada de la emergencia. Entre tanto, un 22 % dijo que solo volverá a clases si hay regreso a la presencialidad, mientras que un 21 % adicional volverá a clases si hay una enseñanza mixta que combine clases remotas con las presenciales. Es decir que a las decisiones del Gobierno respecto a cómo y cuándo se retomarán las clases presenciales serán fundamentales para la decisión de miles de estudiantes.

La ministra de Educación, María Victoria Angulo, ha explicado en varias intervenciones que en julio las universidades podrán iniciar los laboratorios prácticos, teniendo los protocolos aprobados por las entidades territoriales para que no se presenten aglomeraciones ni se violen los principios de autocuidado. En cuanto a otro tipo de clases, dijo que se podrán retomar en agosto usando el principio de alternancia, es decir, que se combina la virtualidad y la presencialidad.

También serán clave los estándares de calidad que el Ministerio ponga sobre este modelo de alternancia, dado que la encuesta de Ascún evidencia que muchos jóvenes no continuarían estudiando en este escenario porque no están aprendiendo. El 65 % de los estudiantes consultados considera que su aprendizaje ha desmejorado en la actual situación y solo el 4 % cree que ha mejorado comparándolo con las clases presenciales. Además, 43 % de los consultados manifestó no encontrarse satisfecho con la organización de las clases.

Sin duda, los resultados de la encuesta son un aliciente para muchas universidades que en medio de la pandemia esperan lo peor y que ven en las ayudas gubernamentales una posibilidad para sobrevivir al coronavirus. “Las medidas del Gobierno permitirán superar las dificultades de liquidez, dirigir recursos a la operación misional y ofrecer facilidades de acceso a programas académicos”, indicó el director de Ascún, Óscar Domínguez.

El Gobierno dispuso $1,5 billones en créditos blandos para las instituciones de educación superior, que tendrá un periodo de gracia de pago de capital por 7 meses y un plazo establecido según los ingresos de las instituciones que será entre 12 y 36 meses, o 36 y 60 meses. Dependiendo qué tan grande sea el desplome, estas ayudas podrían ser efectivas.