Padre Joaquín Sánchez, exrector Javeriana
Padre Joaquín Sánchez, exrector Javeriana - Foto: Tomado de Premio Cafam

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Murió el padre Joaco, exrector de la Universidad Javeriana

El padre Joaquín Sánchez García estuvo al frente de la institución entre 2007 y 2014. Su deceso se dio por cuenta de la covid-19.

La pandemia de coronavirus sigue cobrando víctimas en el país. Este martes, la Universidad Javeriana confirmó que su exrector, el padre Joaquín Sánchez García S. J., falleció en el hospital San Ignacio.

Según dieron a conocer allegados al padre Joaco, como también se le conocía, su estado de salud se deterioró rápidamente después de haber contraído el virus.

García era miembro de la comunidad jesuita. Fue licenciado en filosofía y letras, ciencias de la educación y teología. Ocupó cargos muy importantes en la docencia universitaria y en el sector de las telecomunicaciones. Hasta comienzos de 2014 se desempeñó como rector de la Universidad Javeriana, cargo que asumió en 2007.

Asimismo, el padre Sánchez es recordado por muchos comunicadores y periodistas, dado que fue decano de la carrera de Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana, por 20 años, entre 1977 y 1997.

Tras su retiro de la universidad, fue el rector del Colegio Berchmans, en la ciudad de Cali, hasta enero de 2018, y durante los últimos años se desempeñó como Superior de la Comunidad San Alberto Hurtado - Cali.

Una de las grandes preocupaciones del padre Joaquín Sánchez siempre fue la educación ética de profesionales que trabajen para un objetivo común que consideraba inaplazable: “Cambiar las instituciones del país para que el servicio público sirva a la comunidad”.

El padre Joaquín Emilio Sánchez García llegó por primera vez a la Universidad Javeriana como seminarista para terminar los cursos de ciencias que se requerían para graduarse como bachiller. Fue estudiante de pregrado durante cerca de nueve años, logrando tres títulos universitarios en filosofía y letras, educación y teología.

Toda su experiencia como egresado la puso al servicio de la Javeriana, durante 40 años. Su primer trabajo en la Javeriana fue como coordinador de cursos intersemestrales para maestros, luego fue profesor de investigación, decano de la Facultad de Comunicación, rector de la seccional Cali y desde el año 2007 rector de la sede principal en Bogotá.

A continuación, una de sus últimas entrevistas como rector de la institución:

¿Recuerda cuándo llegó por primera vez a estudiar a la Universidad Javeriana?

Fue en el año 65 o 66. Yo llegué a la Javeriana a hacer unos cursos de ciencias; algunos jesuitas que veníamos del seminario teníamos que completar unas materias de ciencias para poder terminar el bachillerato, porque ya habíamos hecho las humanidades en el seminario, en Santa Rosa; nos faltaban por ejemplo, la química, la física, la matemática… Nosotros veníamos, los curitas, todos con sotana, e íbamos a las clases con estudiantes de medicina, como por ejemplo José Navas, que fue compañero nuestro.

¿Y luego qué carrera inició como estudiante de pregrado?

Empecé, entre 1967 y 1968, a hacer los estudios de filosofía y letras, y en el 69 vino la época que los jesuitas llaman de Magisterio, que fue cuando ingresé a la Facultad de Educación. Me fui de profesor de filosofía al colegio San Bartolomé y mientras tanto terminaba la carrera de educación. A la vez empecé a trabajar en las vacaciones como coordinador de los cursos intersemestrales para maestros. En esa época nació el programa de televisión Educadores de hombres nuevos, que fue el programa que le dio origen después al programa de Universidad abierta a distancia. Yo fui al comienzo al director de la parte de televisión de ese programa, desde la Facultad de Educación. La teología la estudié en los años 71, 72, 73 y 74 y a la vez formaba parte de un grupo que fue el que fundó Cenpro (Centro de Producción de Televisión), donde yo tenía mis programas de televisión, el de educadores y otro de catequesis.

¿Luego se fue para hacer una maestría en comunicación?

Me fui para Estados Unidos, estudié comunicación en la Universidad de Stanford, hice una maestría en los años 75, 76 y 77. Regresé en 1977 como profesor de investigación en la Facultad de Comunicación y ese mismo año me nombraron decano y estuve 20 años, hasta el año 97; después me fui para el Colegio San Bartolomé como rector, y ahí estuve hasta 1999, y el año 2000 lo pasé ya en Cali como rector, y estuve hasta el 2007 que me nombraron rector acá.

¿Qué significado tiene ser maestro?

Yo creo que es una vocación. Todo lo que es el servicio a los demás, de contacto con las personas, es vocacional. Un maestro debe tener un componente muy especial que le permita llegarle a la gente. El que no le llega a la gente no puede ser buen maestro, para ser un maestro se necesita ser muy buen comunicador y tener ese carisma. Eso lo he vivido yo, en el tiempo que viví como maestro en la parte de investigación y en el colegio, todo eso es importante, porque uno tiene que estar dispuesto a brindar ese servicio.

¿Y cómo ha sido esa experiencia desde la parte de la administración educativa?

En mi vida como educador me he movido más en el terreno de la administración de lo escolar, como rector del colegio, como decano, rector en Cali y después de Bogotá. He estado en la cabeza de los procesos y eso me ha permitido en la universidad y en el colegio, el cuidado del estudiante, el cuidado de los profesores, la capacitación de los profesores, el tratamiento de las evaluaciones, eso es lo que yo traigo como parte de mi experiencia a la Universidad.

Para finalizar, ¿qué diferencia encuentra entre la universidad que vivió como estudiante y la que vive ahora como rector?

En la época que viví como estudiante, la universidad era mucho más pequeña, más familiar, más cercana. Éramos unos seis mil estudiantes, hoy tenemos cerca de 18 mil estudiantes y 5 mil de posgrado. Esta es una ciudad de casi 28 mil personas trabajando y estudiando. Por supuesto, no era tan compleja como es hoy; en ese entonces era un ritmo más lento, la tecnología apenas estaba comenzando; hoy la tecnología nos está cambiando de la noche a la mañana y si usted no está dispuesto a adaptarse se queda por fuera. Cada momento, cada tiempo tiene su afán, su preocupación y su fascinación. Esta es una época muy especial que me tocó vivir en la universidad, muy interesante, pero la época que yo estuve siempre la recuerdo con un cariño enorme, por una cercanía muy grande a los profesores, y además porque estaba muy metido uno en la salsa de la educación; administrar es otra cosa, le toca a uno quedarse aislado casi de las personas, de los estudiantes, de los profesores; no tiene uno tiempo para estar en esos contactos que son fundamentales para el educador.