| 2018/02/28

Claudia López, así es la fórmula de Sergio Fajardo

Tras varios meses de recorrer juntos el país, el exalcalde de Medellín escogió a la senadora. Con ella, pretende reforzar el voto de opinión y ese universo de indecisos, o inconformes con la política. Perfil.

Claudia López fórmula a la vicepresidencia de Sergio Fajardo Claudia López, así es la fórmula de Sergio Fajardo Foto: Carlos Julio Martínez/SEMANA

Si algo ha tenido claro Sergio Fajardo en la actual campaña presidencial es que una mujer sería su fórmula a la Vicepresidencia. Cerca de 20 hojas de vida fueron analizadas por el candidato y su equipo, y la elegida fue la mujer con la que ha recorrido el país durante los últimos meses, la senadora Claudia López.

La nominación no era decisión exclusiva de Fajardo ni de su movimiento Compromiso Ciudadano. También debía contar con la bendición de los otros partidos políticos que avalarán su candidatura, la Alianza Verde y el Polo DemocráticoEn ambos partidos hubo debate, pero también consenso. El nombre de Claudia no generó mayores resistencias en el Polo, y lógicamente tuvo el beneplácito de los Verdes que tendrán una representación en el tarjetón de las presidenciales.

El anuncio tuvo lugar en la casa de la profesora María del Carmen Hernández, madre de López, en el barrio Minuto de Dios, al occidente de Bogotá. “Será la próxima vicepresidente de Colombia”, manifestó el senador Jorge Robledo, del Polo, integrante de la Coalición Colombia.  

Aunque la fórmula vicepresidencial suele ser una estrategia para complementar al candidato, con Claudia como fórmula, Fajardo pretende reforzar el voto de opinión y ese universo de indecisos, o inconformes con la política, pues la senadora se ha desenvuelto con solvencia en este espectro. De hecho, en su primera participación en las urnas, como candidata al Senado en 2014, obtuvo 81.000 votos, se convirtió en un fenómeno electoral y en la mayor votación de la Alianza Verde.

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Se podría decir que el de Claudia es el típico caso de lo que los anglosajones denominan un outsider, es decir, alguien totalmente ajeno al establecimiento tradicional. La senadora de la Alianza Verde lo es, y pretende capitalizar esa creciente ola de indignación frente a la clase política tradicional y sumar ese descontento a favor de Fajardo. Primero aspiró a la Presidencia, fue elegida la candidata del Verde, pero en diciembre pasado declinó en favor de la candidatura del exgobernador de Antioquia. Esta mujer tiene como propósito jubilar  a los políticos tradicionales.

A Claudia López solo le bastaron tres años en el Senado y varios kilómetros recorridos en las calles del país intentando construir una ciudadanía más influyente y decisoria, que no solo se indigne en las redes sociales, sino que crea que el camino del cambio está en las urnas. A pesar del poco tiempo, han sido más las victorias que las derrotas.

El año pasado entregó en la Registraduría algo más de 4 millones de firmas respaldando la consulta anticorrupción, con la que pretende rebajar a la mitad el salario de los congresistas, limitarles su periodo para que no se atornillen en sus curules, y para que las relaciones entre el Congreso y el presidente de la república no estén determinadas por la mermelada de turno. Nunca una iniciativa popular había tenido tal número de firmas. 

Este miércoles recibió una de las designaciones más importantes de su carrera política, hasta el momento, cuando Fajardo la presentó en el occidente de Bogotá como su fórmula vicepresidencial.

Claudia también representa a una de las minorías más vulnerables en el país. Su orientación sexual podría generar simpatías, pero también rechazo, más en un país tradicionalmente conservador frente a las libertades sexuales.

La apuesta de Fajardo, entre otras, guarda correspondencia con quien fue una de las primeras personas que se la jugó para conformar una coalición. Aunque hubo fisuras en el camino, Fajardo también reconoce el gesto de Claudia de dar un paso al costado en sus aspiraciones personales.

¿Será efectiva la fórmula? Estará por verse. Fajardo se mantiene entre los primeros en las encuestas y con amplias posibilidades de pasar a una segunda vuelta, sin embargo ha cedido protagonismo a otros candidatos como Gustavo Petro quien parece entusiasmar por donde quiera que va con un discurso que guarda algunas coincidencias con el de la Coalición Colombia, especialmente en lo relacionado con la lucha anticorrupción.

Fajardo y Claudia, la fórmula de los outsiders con la que quieren poner en jaque a la clase política tradicional.

La otra cara 

A la fórmula vicepresidencial de Fajardo se le conoce por su lucha contra la corrupción y su determinación a la hora de cantarle la tabla al que sea. Pero más allá de esos rasgos, Claudia es hija de mamá sindicalista y de un papá que simpatiza con el uribismo. Más allá de las correrías políticas, de las sesiones en el parlamento, a esta bogotana lo que más le gusta es subir a la montaña con su perro Lucky.

Un recorrido que comienza en la calle 78 con circunvalar, con destino al páramo Las Moyas. Un ascenso que se consume en una hora y que Claudia lo describe como su plan favorito en la vida. "Es un momento de mamá e hijo”, dice. Intenta hacerlo una vez a la semana, por lo menos, siempre acompañada de su labrador, un perro que tiene hace tres años y que le saca la ternura que posiblemente nadie en el Congreso, aparte de Angélica Lozano, le conocen.

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Le gusta el deporte y se le nota muy buen estado físico; Claudia habló casi todo el recorrido y pocas veces se vio agitada. En el camino, las personas que bajaban le sonreían, la saludaban con un apretón de manos, otros le daban un beso y un abrazo. Claudia siempre respondía con un “hola hermano” y se despedía con un “qué estén bien”. La senadora que grita y manotea en debates y plenarias, en la montaña consiente a su perro y camina con una sonrisa en la cara.

Sobre su paso por el Congreso, confiesa que los tres primeros días de la semana no son muy divertidos, pues aunque le gusta su comisión y afirma que en general “es de muy buen nivel porque la gente cumple, asiste a los debates y es rigurosa”, la plenaria la aburre porque se habla de cualquier cosa y porque no hay quórum. De igual forma es consciente que esa es su tarea y afirma que se siente honrada de tener un asiento en el Capitolio.

Los jueves y los viernes son los mejores días, el de las salidas de campo. Asegura que en esas visitas a las regiones se daba cuenta “de lo que realmente le mortifica a la gente”. Por esa razón quiso ser presidenta, porque “el Congreso está hecho para hacer leyes pero no para ejecutarlas”,  en cambio desde la Casa de Nariño “en vez de estar sugiriendo podría estar haciendo”, labor que ahora pretende ejecutar desde la Vicepresidencia.

Lo que no pudo ser 

Claudia viene de una familia trabajadora y sin ningún tipo de relación con los apellidos burocráticos del país. Cuando estaba en el colegio soñaba con ser médica, pero un camino lleno de tropiezos hizo que terminara donde está ahora.  En esa época la única opción para ponerse la bata de doctora era estudiar en la Universidad Nacional por temas económicos.

Aunque desde bachillerato fue buena estudiante, las tres veces que se presentó a la Nacional no pasó. Por esa razón decidió estudiar Licenciatura en Biología en la Universidad Distrital, pero sin abandonar el sueño de ser médica. Su última opción fue pedir un crédito en el Icetex, el cual le otorgaron y con el que se presentó en la Universidad del Rosario. Pasó el examen, pero a la hora de la entrevista se rajó. La única entrevista que ha perdido en su vida, dice.

Ya con el dinero pero sin cupo en la universidad la llamaron del Icetex y le dijeron que habían unas becas en Polonia para estudiar medicina, así que aplicó y se la ganó. Le daban todo: tiquetes, alojamiento, y vivienda. Sin embargo, cuando tenía la maleta lista para ir a cumplir su sueño de ser médica, se cayó el muro de Berlín y por consiguiente el gobierno de Polonia se vino abajo. Hasta ahí llegó la beca y su última opción de estudiar medicina.

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Claudia no tuvo más remedio que entender las señales del destino. Se presentó a una carrera nueva que ofrecía la Universidad del Externado: Gobierno, Finanzas y Relaciones Internacionales. El día de la entrevista en la universidad coincidió con el lanzamiento del nuevo partido político del M-19 después de haberse desmovilizado; Claudia asistió, le pusieron un botón que decía AD-M19, y aún sabiendo que la mitad de los magistrados que murieron en la toma del Palacio de Justicia eran externadistas, se dejó el botón para la entrevista. Efectivamente le preguntaron por su accesorio. "Tengo 19 años y yo no quiero vivir en una país en guerra toda la vida, a mí me parece muy valioso que esta gente deje las armas”. Pasó la entrevista y así fue como se acercó a lo público. “Me abrió otras posibilidades y conocí gente muy linda”.

Ya va por la mitad de la subida y mientras explica el tipo de fauna y flora que  la rodea dice que “desde que yo trabajé en la alcaldía hace 15 años estamos tratando de hacer un parque sobre los cerros y no lo hemos logrado. Esto es una belleza pero podría tener caminos mejor trazados, fuentes de agua y baños. No es algo especialmente costoso y la idea es no construir mucho, pero todavía no sé porque no se ha podido hacer”, refiriéndose a la montaña que conduce al Páramo las Moyas.

Lo que da pie para hablar sobre la Alcaldía de Bogotá, “la Alcaldía necesita alguien que nos saque de la pelotera entre Peñalosa y Petro. Ambos son igual de tercos y ególatras, y están en la lógica de que hay que joder lo que hizo el otro sin importar si fue regular, bueno, o malo. Lo cual ha sido muy costoso para la ciudad”. Reconoce que los dos tienen cosas muy valiosas, pero los compara con Santos y Uribe nivel Bogotá. Por su parte, dice que no está interesada en ser alcaldesa. Por ahora.

Aunque toda la vida ha sido una ciudadana muy activa, pues hizo parte del movimiento estudiantil de la séptima papeleta, y denunció la parapolítica, fue hace cinco años cuando decidió que era momento de participar de una forma más directa en la política colombiana. Mientras hacía su doctorado en Chicago comenzó a gestarse el proceso de paz, y fue en ese momento que sintió que “ ya tenía suficientes conocimientos para aportar algo al país”.

Junto al inicio de los diálogos de paz a Claudia le sucedieron dos cosas que la marcaron, le dio cáncer en el seno izquierdo, y Kiko Gómez, el exgobernador de La Guajira que cayó por sus investigaciones, la amenazó de muerte. En ese momento asegura que se dio cuenta que se podía morir en cualquier momento, algo que nunca había pensado. Ese cúmulo de eventos fueron los que la impulsaron a regresar a Colombia y a entrar a la arena política.

Su familia, sus gustos

Los frailejones indican que después de una hora de caminar solo en subida ya estamos en el Páramo las Moyas. Ahí, Claudia se sienta en el pasto, le da agua a Lucky y habla un poco más de su familia y lo que le gusta hacer por fuera del Congreso.

María del Carmen Hernández, su madre, es maestra de niños pequeños en una escuela pública. Entró a la universidad cuando Claudia comenzó biología y fue la que le inculcó el amor por los libros, “cuando era chiquita tenía más libros que juguetes”. Es mucho más de izquierda que Claudia, incluso le parece que los verdes son “muy de derecha, blanditos y neoliberales”.   

Reyes Elías López Ruizes, su padre, es más liberal y progresista. Su ídolo fue Luis Carlos Galán, “me acuerdo de un cumpleaños mío, estaría cumpliendo 12 años y la gran celebración fue ir a una reunión con Galán, eso era más importante que cualquier cosa. El día en que mataron a Galán le mataron el alma a mi papá , para él fue muy duro y desde ahí no se volvió a meter en política”.

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Sin embargo el señor Reyes Elías, dicho por su hija, “ama a Uribe”, pues fue uno de los miles de colombianos que pudo volver a la finca, se recuperó de las extorsiones y pudo levantar su negocio cuando se implementó  la seguridad democrática.

Claudia fue hija única por mucho tiempo, la única hermana que tuvo por parte de mamá y papá falleció al caerse de una azotea cuando apenas tenía 3 años. Claudia tenía 4 y recuerda que fue tan traumático que dejó de hablar por casi un año. Ahora tiene seis hermanos que son su adoración, “si algo valoro son mis hermanos, me cambiaron la vida para bien.Todos mis valores los aprendí con ellos”.

Su tono de voz y manera de hablar es de familia y desde siempre. “Ese es mi estilo, soy una persona apasionada y vehemente. No voy a cambiar”. La conmueve la desigualdad, “con eso no puedo vivir, yo salgo a las regiones y no puedo creer que hay niños que se mueren de gastroenteritis porque no hay agua potable. Viven literalmente en la mitad de agua picha”.

Le encanta bailar y disfruta tomarse un buen ginebra, su trago favorito. Sin embargo, asegura que casi no baila y no le gusta pasarse de tragos, “desde la adolescencia no me emborracho”. También le gusta cocinar, ha hecho dos cursos y se siente orgullosa de dos recetas de cordero que le quedan muy bien; aun así no se considera una gran cocinera.

Llega el momento de bajar la montaña y la sensación que transmite la nueva fórmula vicepresidencial de Sergio Fajardo, la sintetiza en pocas palabras “yo tengo una vida muy simple y por eso soy feliz. No depende de nada extraordinario, simplemente de la naturaleza, los libros, los amigos, el amor, mis perritos, mi familia y el chocolate”.