| 2018/03/10

Elecciones presidenciales: la encuesta que mide todas las encuestas

Un ambicioso modelo, ya usado en otras partes del mundo, agrega los resultados de diferentes encuestas y permite analizar algunas de las dinámicas que hasta ahora ha tenido la campaña presidencial. Véalo aquí.

Elecciones presidenciales: la encuesta que mide todas las encuestas Elecciones presidenciales: la encuesta que mide todas las encuestas

En las más recientes elecciones europeas y en las que ganó Donald Trump en Estados Unidos se puso de moda una herramienta para observar la dinámica de las campañas. Se denomina ‘Encuesta de encuestas’ y busca agregar diferentes mediciones para hacerles seguimiento a la elecciones. Su propósito, más que hacer especulaciones sobre el comportamiento de las preferencias electorales, consiste en identificar las coyunturas en las que cambian las tendencias para cada candidato y para la campaña en general.

En Colombia hizo este ejercicio el politólogo Nicolás Velásquez, académico de la Universidad de Miami y consultor en temas electorales. A partir de un diseño matemático que pondera universos, tamaños de muestras y metodologías, agregó los resultados de seis encuestadoras (Invamer, Centro Nacional de Consultoría, Cifras y Conceptos, Guarumo, Yanhaas) desde mayo de 2017 hasta el momento. El modelo, que matemáticamente se asocia a una ‘regresión localizada’, es más arbitrario que científico, por lo cual –asegura Velásquez–su fortaleza es más analítica que predictiva.

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Más allá de las diferencias que arrojan las encuestas ponderadas en el modelo, el ejercicio permite sacar conclusiones sobre cómo han ido variando las preferencias por candidato con el paso del tiempo, medidas que ellos y sus contendores formulan o se adecúan a nuevas estrategias. Para Jorge Restrepo, director del Centro de Estudios para el Análisis de Conflictos, el trabajo resulta particularmente valioso para determinar el momento clave de cada campaña.

Desde esta perspectiva, las ponderaciones permiten concluir que las consultas abiertas generan un impacto positivo en las candidaturas. Mueven expectativas y visibilizan en medios a sus candidatos, lo que aumenta sus niveles de conocimiento y viabilidad. Esto le ocurrió a Humberto de la Calle en noviembre pasado. Recientemente, las miradas sobre las consultas interpartidistas se han centrado en Marta Lucía Ramírez e Iván Duque, en la derecha, y Gustavo Petro en la Izquierda. En el caso del candidato de Álvaro Uribe, su candidatura comenzó a repuntar en diciembre del año pasado, después de que terminó la selección del candidato presidencial mediante una serie de encuestas. Viéndolo al revés, es evidente que los candidatos que son figuras nacionales pero registran un estancamiento o una caída en las últimas encuestas, como Sergio Fajardo y Germán Vargas, no participaron en ninguna consulta.

Otra conclusión tiene que ver con que este año se redujo el porcentaje de gente que dice no saber por quién va a votar. Hasta hace poco, indecisos y voto en blanco superaban la intención por cualquier candidato. Entre febrero y marzo, Iván Duque, Gustavo Petro y Sergio Fajardo superaron ese tipo de electores. Sin embargo, los indecisos siguen siendo un porcentaje muy alto. “Por ello, no parece muy probable a estas alturas un triunfo en primera vuelta. Solo podría darse con el retiro de varias candidaturas (no solo la de Duque o Ramírez tras la consulta), que llevara a una mayor concentración alrededor de uno de los opcionados”, asegura Restrepo.

Petro y Duque se benefician del bajonazo de los indecisos. Sobre todo después de la caída de Fajardo, con la cual disminuyeron las preferencias a favor del centro y se radicalizó el electorado. Esa caída probablemente tuvo que ver con la negativa a participar en una consulta interpartidista con De la Calle, y a que algunos de los partidos que lo apoyan –el Polo y los Verdes– comenzaron a desplazarse hacia Petro una vez quedó claro que no habría alianzas.

El crecimiento de Petro también puede tener que ver con la crisis de las basuras en Bogotá, que terminó por golpear aún más la credibilidad de Enrique Peñalosa, uno de los blancos preferidos de ataque del candidato de Colombia Humana, y por la estrategia de campaña de Vargas, que desde finales del año pasado fortaleció sus críticas a Petro. Eso pudo haber incidido en el crecimiento del ex alcalde como figura nacional.

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Desde la óptica de la izquierda, la renuencia de Fajardo y De la Calle a unirse con Petro puede explicar el crecimiento de este último desde enero. De alguna manera, cuando los dos primeros se ratificaron en el centro, dejaron al exalcalde como el vocero de todo el campo de la izquierda.

Mientras Fajardo cae rápidamente, Germán Vargas lo hace lentamente. En un contexto polarizado, y a pesar de que su campaña es cada vez más crítica de la realidad de Venezuela, Duque está capitalizando la antítesis del castrochavismo. La campaña publicitaria del Centro Democrático que, al igual que en el plebiscito, es cruda y segmentada, ha casi monopolizado el discurso contra la Farc y las críticas al proceso de paz.

Por último, el ejercicio demuestra que Marta Lucía Ramírez tuvo un pico cuando decidió participar en la consulta interpartidista de la derecha. No obstante, la intención de voto por la candidata se ha mantenido estable y parece haber llegado a un techo en febrero, impulsada por la encuesta de Invamer, en la que le ganaba la consulta interpartidista a Iván Duque.

Según este ejercicio, Viviane Morales, Piedad Córdoba, Juan Carlos Pinzón, Timochenko y Carlos Caicedo no han logrado viabilidad al no superar –en promedio– el 5 por ciento. Y en el caso de Alejandro Ordóñez, su intención de voto se mantiene baja, sin picos de crecimiento asociables a la dinámica de la campaña.

Es un lugar común decir que las encuestas son una fotografía del momento y no miden las maquinarias. Sin embargo, ambas cosas son reales. El valor de las mediciones es lo que brindan para el análisis político las decisiones ciudadanas y las estrategias de los candidatos. Otro será el panorama cuando la contienda se depure y, en un contexto de polarización marcado por la incertidumbre y miedo a quien representa el extremo opuesto, queden dos candidatos.