| 2018/04/04

Los chistes y lo que nadie vio que se dijeron los candidatos detrás de cámaras

Los candidatos presidenciales se encontraron por primera vez en un debate, midieron la fuerza de sus argumentos con respeto y altura, parece que han entendido que el país está cansado de las ofensas y de la polarización irrespetuosa.

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En el estudio número uno del segundo piso de las oficinas de Teleantioquia, el martes en la noche, cuatro camarógrafos hacían las veces de Sergio Fajardo, Germán Vargas Lleras, Iván Duque y Gustavo Petro, mientras ensayaban para probar micrófonos y cámaras. Para asegurarse de que el sonido fuera lo suficientemente nítido, los cuatro hombres decían propuestas políticas imaginarias, las más curiosas las dio el señor que hacía el papel de Vargas Lleras —un hombre alto, con una barriga prominente, canoso—, decía: “Yo bajaré el IVA del 16 al 12 por ciento. Le aumentaré el salario a las mujeres”, y desde el plató una mujer aplaudió entusiasta y dijo “Ese es mi candidato”. Lanzar soluciones a los problemas del país, es un oficio para el que cualquiera parece estar dispuesto.

Sobre las cabezas de los actores improvisados que hacían las veces de candidato —y minutos después sobre las cabezas de los candidatos mismos— había un Jesucristo crucificado enredado entre los entables desde donde cuelgan las luces. En ese mismo estudio todos los domingos se graban las eucaristías, parece ser el estudio desde donde se hacen promesas, se imparten discursos.

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El ensayo terminó y a las ocho y veinte de la noche los candidatos entraron, el primero fue Iván Duque que, fiel al modelo que sigue del expresidente Álvaro Uribe Vélez, saludó a todos los que se encontraban en el estudio con una gran apretón de manos —“cómo está señor, cómo está señorita, qué más hombre”, en un acento inequívoco de paisa conversador—; Vargas Lleras, en cuanto cruzó la puerta del gran salón oscuro, sacó su voz de pregón político: “Cómo están, señores”; Gustavo Petro y Sergio Fajardo, si saludaron, fue apenas un balbuceo. La entrada fue directa: les pusieron los micrófonos, les explicaron donde estaban las cámaras.

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Pero antes de empezar hubo tiempo para un chiste porque el único que llevaba cortaba era Gustavo Petro, a lo que alguien del equipo organizador hizo una alusión, pues no ha sido muy corriente verlo de traje formal. Fue entonces cuando Petro aclaró, un poco molesto, que él no quería usar corbata, pero que sus asesores lo obligaron a ponérsela.

Los acompañantes de los candidatos se ubicaron en seis sillas detrás de las cámaras, desde donde veían de frente a sus líderes. Todos cargados de celular y con Twitter listo para anunciar frases, para seguir los comentarios de los usuarios y de esa manera corregir cualquier error, alertar a sus candidatos si no estaban mirando a la cámara o si el manoteo se volvía incontrolable.

Hay escenas que pocos vieron, incluso en el plató, pues después del primer corte a comerciales, los candidatos aprovecharon para conversar entre ellos. Pero entre todas las escenas hubo una más que diciente. Luego de las preguntas sobre la necesidad de una reforma política, donde Iván Duque dijo que había que abrir una discusión nueva alrededor del Congreso porque sobraban cien congresistas, el hielo se rompió: Germán Vargas Lleras se acercó a Duque y a Gustavo Petro para decirles que consideraba que la reducción de senadores y representantes no era una necesidad para cambiar la política. Petro aprovechó que Sergio Fajardo entraba en el círculo y dijo: “La reforma política es cambiar la esencia de la política colombiana” y se rio mirando al exgobernador de Antioquia, acto seguido se dieron la mano y Petro propuso: “¿Nos tomamos un tinto?”, haciendo un guiño a la repetida forma de buscar alianzas en esta etapa de la contienda electoral. El famoso tinto de las alianzas se volvió un chiste entre los cuatro, quienes rieron profusamente. Fue una de esas bromas que se dicen para lanzar una verdad o una propuesta.

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Era evidente que habían emparejamientos por temas y propósitos: Vargas Lleras y Duque, que se miraban con cara de preocupación cuando los otros dos candidatos hablaban de corrupción o de lo innecesario y peligroso que es implementar el fracking en el país. Desde antes de entrar los candidatos de Mejor Vargas Lleras y el Centro Democrático demostraron su cercanía en un video que divulgó Teleantioquia en redes sociales y donde hablan de que este era el primer round de muchos. Sergio Fajardo y Gustavo Petro estaban más al borde, cada uno defendiendo un sistema de gobierno inédito en el país, producto de movimientos políticos que han escapado a los escándalos. 

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El contacto de los candidatos antes y después con la prensa fue casi mínimo, pues las comitivas querían mantener la privacidad para el debate, pues sería la primera vez que se medirían las fuerzas argumentativas. Por tal razón los candidatos estuvieron muy acompañados: Gustavo Petro estuvo todo el tiempo amparado por su esposa Verónica Alcocer García, quien en todos los recesos se le acercaba a conversar e iba organizando algunos temas de agenda; Sergio Fajardo fue el más asiduo a la hora de consultar a su asesor Sergio Valencia Rincón, quien lo ha acompañado desde su época como alcalde; ya con menos ahínco, Vargas Lleras contó con algunos consejos de Jorge Enrique Vélez, director de Cambio Radical; e Iván Duque tuvo el acompañamiento de Gloria Isabel Ramírez.

Los recesos estuvieron entre los consejos que los acompañantes brindaban a sus candidatos y las charlas y profundización de los argumentos que estos hicieron, todos se escuchaban y entendían cuáles eran los puntos que los distanciaban como, por ejemplo, el mantener los acuerdos de paz con las Farc, continuar en una negociación con el ELN, abogar por el matrimonio igualitario y abrir un camino para las energías sostenibles.

En estos últimos puntos, se notó la moderación que han tomado las campañas de Iván Duque y Germán Vargas Lleras —quienes en estos temas mostraban sus caras más adustas y parecían decirse entre ellos: ¿cuál de los contesta?—, que ahora no abogan por un uso total del fracking y dicen que el uso de la tecnología solo se mantendría en algunos casos, contra lo que Gustavo Petro y Sergio Fajardo han estado en desacuerdo desde el principio. Se notó, así, que las campañas han estado concentradas en el análisis de los temas que marcan tendencia en las redes sociales y que le han sumado opiniones favorables a sus contrincantes.

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El conocimiento que tienen los candidatos de sus adversarios electorales es alto y se atreven a comentarlo. Antes de las preguntas cerradas, que llegaron al final del debate, se abrió la discusión de poder argumentar la respuesta con una línea. Los moderadores, para probar la pertinencia de la idea hicieron una prueba y le preguntaron a Gustavo Petro si pondría en su gabinete a Vargas Lleras, lo que trajo risas. De inmediato, el ex vicepresidente le dijo al exalcalde Petro: “Pero no me ponga a montar páneles solares”, y este respondió: “Sabe que no, yo sé que usted es capaz de hacer el metro subterráneo en Bogotá”, haciendo una clara referencia a los proyectos que Vargas Lleras sacó adelante en la presidencia de Juan Manuel Santos.

Si bien este es el primer debate de una campaña electoral que apenas empieza, y que los techos de intención de voto todavía pueden crecer mucho más, se notó que los candidatos han leído una petición del pueblo colombiano: no se quiere más polarización y mucho menos ataques virulentos. Por esto, seguro, también se evitaron alusiones a las disputas entre el presidente Juan Manuel Santos y el senador Álvaro Uribe Vélez, personajes que no aparecieron ni una vez en la discusión, ni siquiera en los recesos. Además, no se hizo una sola comparación con presidencias pasadas, se quitó el espejo retrovisor, que tan común ha sido en este tipo de debates.

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Al final, los candidatos tuvieron unas palabras al despedirse y calcularon dónde más se iban a encontrar en los días que quedan de recorridos e intervenciones, como si fuera una promesa de que la discusión continuará cimentada en la altura de los argumentos y sin roces malintencionados.

Escuche el debate completo aquí: