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Existen tres tipos de pruebas para determinar si hay contagio: de anticuerpos, de antígenos y PCR. - Foto: steban Vega La-Rotta

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Coronavirus: crece la oferta de pruebas particulares

Cada vez más laboratorios ofrecen pruebas para covid-19 y más empresas importan los insumos, al tiempo que más actividades plantean exigir este examen a las personas. ¿Qué viene?

Poco tiempo después de declarada la pandemia y cuando apenas iniciaban las investigaciones para una posible vacuna se empezó a hablar de crear pasaportes inmunológicos, un documento para identificar a las personas con anticuerpos para la enfermedad.

Esta no sería la primera vez que se usarían este tipo de documentos. Por ejemplo, se utilizaron durante el brote de fiebre amarilla en el siglo XIX en Nueva Orleans. Pero la sola idea desató polémica. Quienes la apoyan consideran que evitaría contagios y garantizaría el regreso seguro a las actividades productivas. Quienes están en contra aseguran, como señala un reciente informe de National Geographic, que cualquier documentación que limite las libertades individuales con base en la biología puede convertirse en un mecanismo de restricción de los derechos humanos, que aumenta la discriminación y amenaza la salud pública.

Por ahora los pasaportes inmunológicos no parecen probables. Pero ya a los pasaportes tradicionales hay que agregarles la prueba de covid-19, así como a los documentos para viajar dentro del país. A eso se suma la preocupación de muchas empresas que constantemente hacen la prueba a sus empleados para evitar un contagio y tener que volver a cerrar. Y cada vez más colombianos se sienten más tranquilos al hacerse la prueba antes de visitar a sus familiares o después de una reunión donde temen haberse infectado.

Estos casos, que no pasan por el sistema de salud al ser asintomáticos, se han convertido en el motor para una nueva línea de negocio de laboratorios clínicos, importadores y empresarios.

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Este es el caso de CoronaPass, una firma nacida en plena pandemia cuando cuatro socios se dieron cuenta de que el Gobierno y las EPS no estaban dando abasto con las pruebas. Iván Ballesteros, uno de los fundadores, explica que comenzaron hace cuatro meses en Bogotá ofreciendo pruebas por drive thru, es decir, sin que las personas se bajaran del carro. Para eso alquilaron un parqueadero en desuso debido al confinamiento.

Hoy ya tienen dos montajes en parqueaderos, así como en la Terminal de Transporte, el Portal 80 y servicio a domicilio.

Comenzaron con las pruebas más sencillas; es decir, las de anticuerpos. Luego fueron sofisticando sus servicios a las pruebas más precisas, las de antígenos y las llamadas PCR, ambas usan el hisopo por la nariz. La primera tiene resultados más rápidos, pero puede dar falsos negativos y la segunda es más precisa, tarda más en tener los resultados y es la más costosa.

Por olas

“Nuestra oferta consiste en asesorar a las personas sobre qué tipo de pruebas les sirven y ya hoy contamos con nuestro propio laboratorio. Hacemos unas 400 pruebas diarias y los resultados son cada vez más rápidos porque tenemos la capacidad instalada”, dice Ballesteros. Admite que la atención del coronavirus desde el sector privado ha pasado por varias olas. La primera fue la de los tapabocas, en la que rápidamente entraron muchos importadores y algunos se aprovechaban de la escasez y de que no había normas claras para traer productos de diversas calidades. Eso ya se corrigió con los mayores controles de las autoridades de salud. La segunda ola fue con las pruebas, tan solo de las rápidas se comercializan unas 60 marcas en el país, que ya están reguladas, pero a eso hay que agregarle que su lectura la debe hacer un bacteriólogo.

Actualmente hay 197 importadores autorizados por el Invima para reactivos y pruebas rápidas y 222 para pruebas PCR. La toma de las pruebas de anticuerpos está autorizada en cualquier laboratorio clínico y las más especializadas están permitidas en 119 laboratorios avalados por el Ministerio de Salud.

Creciente competencia en la oferta de pruebas de covid-19.

Creciente competencia en la oferta de pruebas de covid-19.

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A esto se suman otros esfuerzos privados, como el de Vitalea, el modelo de atención para pacientes particulares del laboratorio Colcan, que se alió con Rappi para que los usuarios de la plataforma de domicilios puedan por allí pedir el servicio de aplicación de pruebas en sus domicilios. Inicialmente lo ofrecen en Bogotá, pero la idea es llegar a otras ciudades.

Ante la creciente competencia el Ministerio de Salud emitió una resolución en la que establece los precios máximos para las pruebas. La de anticuerpos tiene un límite de $60.000, la de antígenos de $80.832 y la de PCR de $216.994. No obstante, estos son los valores que paga el sistema de salud. Para quienes se toman la prueba de forma particular, los precios son más altos, pues dependen de la marca, la rapidez con que se entrega la respuesta y las plataformas tecnológicas usadas para su procesamiento. También aplican descuentos por volumen. Entre más pruebas pague una persona (por ejemplo un grupo familiar) el precio baja.

El laboratorio francés bioMérieux sacó una prueba PCR que da los resultados en solo 45 minutos, cuyo costo oscila entre US$143 y US$182 ($478.000 y $702.520) y ya se han realizado 23.820 pruebas de esta marca en el territorio nacional.

A medida que avanza la reactivación, la demanda por pruebas va a seguir creciendo. Ojalá la tecnología y las leyes de oferta y demanda vuelvan estas pruebas más accesibles.

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Una mala idea

Un informe de la versión española de National Geographic señala las razones por las que los pasaportes inmunológicos no son adecuados:

La inmunidad de la covid-19 aún es un misterio. No todas las pruebas son precisas. El volumen de pruebas necesarias es inviable.Afecta la privacidad. Aumenta discriminación a las minorías, los más golpeados por la pandemia.