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Invertir en lo social paga: así les ayudará el fondo Aleg

El fondo Aleg obtuvo US$28 millones para apoyar empresas que den un retorno económico pero que, princialmente, busquen solucionar problemas sociales.


La mayoría de fondos de capital alrededor del mundo busca invertir en empresas que ofrezcan buenas rentabilidades y tengan un modelo de negocio prometedor. Pero tiene un mérito mayor lograr que, además, se trate de empresas innovadoras, que cumplan una función social por llegar a mercados no abastecidos, poblaciones vulnerables o solucionar necesidades básicas a comunidades marginadas.

En este grupo de empresas tiene puesto su foco el fondo Acumen Latin America Early Growth (Aleg), creado por los colombianos Virgilio Barco Isakson y Santiago Álvarez, y que acaba de cerrar con recursos por US$28 millones.

Aleg tiene la meta de invertir en empresas que se encuentran en una etapa de crecimiento temprano y tienen el propósito de generar impacto y solucionar problemas de comunidades de bajos ingresos en América Latina. Y particularmente en Colombia.

Barco Isakson es director de Acumen Latam Impact Ventures, (Alive), firma lider en inversiones de impacto. Explica que Aleg se concentra en apoyar empresas que están en los agronegocios, el acceso a la energía, a la educación y al empleo formal. Estas deben tener modelos de negocio innovadores, escalables y resilientes en la crisis actual. La ayuda incluye acceso a una red de apoyo, asistencia técnica y experiencia para impulsar el crecimiento del negocio y su impacto.

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La idea es que las empresas en las que invierte Aleg tengan un retorno financiero. Pero también deben tener un retorno social. “Es una nueva forma de invertir, que pone en el centro el impacto en la sociedad, en los empleados y en los proveedores de las empresas. No se ocupan únicamente del retorno financiero”, dice Barco.

Los recursos del fondo Aleg provienen de entidades que le apuestan a empresas que, además de su función económica, deben mejorar el entorno social. Entre los aportantes al fondo están IDB Lab, miembro del grupo Banco Interamericano de Desarrollo, el DGGF (Dutch Good Growth Fund) y la Fundación MacArthur. También hay inversionistas institucionales como Bancóldex, Mercantil Colpatria, Fundación Bancolombia, Fundación Sura y Fundación WWB Colombia.

Quién es quién

Hasta el momento, el fondo ha invertido en cuatro empresas que cumplen este doble propósito y que en términos de vidas impactadas ya alcanza las 2‘619.360. Estas son la peruana Phoenix Foods, que tiene un modelo de compras a pequeños productores agropecuarios que les garantiza unos precios muy justos y les da asistencia técnica. De ese modo sacan productos muy apetecidos y transfieren un beneficio a pequeños productores. Esta firma impacta 5.785 vidas.

También apoyan a Crehana Education, una empresa basada en Perú, con presencia en Colombia, que hasta ahora ha impactado 2‘494.028 vidas, pues se dedica a formar para el trabajo, a bajo costo y en corto tiempo, a personas de bajos recursos. Esta plataforma de educación está enfocada en cursos de distintos oficios requeridos en la era digital. “Nuestras mediciones muestran que rápidamente los usuarios pueden mejorar sus ingresos, su desempeño y conseguir trabajo. Este negocio ha tenido un buen crecimiento durante la pandemia”, dice Barco.

Virgilio Barco Isakson director de Acumen Latam Impact Ventures, (Alive)

SunColombia es otra de las inversiones del fondo Aleg. Su actividad principal es llevar soluciones solares a la Guajira, el sur del Tolima y otras regiones del país donde los hogares rurales no cuentan con el servicio de energía. También cuentan con aulas interactivas con energía solar y acceso a internet, para atender comunidades vulnerables ubicadas en regiones apartadas de Colombia. Su operación impacta 80.724 vidas.

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Finalmente está Levee, una empresa de tecnología enfocada en recursos humanos creada en Brasil, que impacta 38.823 vidas y busca hacer más eficiente el proceso de contratación de personal operativo, pues elimina el sesgo humano en el proceso de selección. El resultado es que hay más mujeres, personas con discapacidades o minorías étnicas seleccionadas.

Con los recursos obtenidos al cierre del fondo, se calcula que otras cuatro a cinco empresas con características similares podrían recibir el apoyo financiero y técnico para tener el impulso que necesitan para crecer.

En cada uno de los sectores enfocados ya tienen una lista de prospectos que han despertado el interés de los encargados del fondo. Por ahora prefieren no mencionar nombres, pero se trata de una empresa que en Colombia vende productos para el mercado internacional y se provee de pequeños productores de frutas. También está una empresa que ofrece programas de programación, y les permite a jóvenes y adultos mejorar sus habilidades digitales para conseguir trabajos mejor remunerados en el sector de tecnologías de la información.

Pero ¿cómo las escogen? “Como lo haría cualquier fondo de inversión, miramos las empresas que tienen viabilidad, un buen equipo, proyección y el filtro adicional es que nos enfocamos en entender el impacto social de su operación. Antes de tomar una decisión miramos por ejemplo el tipo de población que están beneficiando, porque nos tomamos muy en serio el tema del impacto social que puedan generar”, dice Barco Isakson.

Normalmente los fondos de capital invierten en empresas con alto potencial para hacerlas crecer y después de un tiempo de apoyarlas y lograr su mayor desarrollo, salen para ingresar en otras empresas que necesiten este tipo de intervención. En el caso de las empresas que apoyará Aleg, el análisis de la estrategia de salida se hace desde el mismo momento en que se toma la decisión de hacer la inversión.

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Para Barco Isakson, desde que escogen las empresas también se preocupan por entender a quién le puede interesar después adquirir esa participación. “Hacemos un trabajo muy intenso de acompañar a las empresas, de ayudarlas en su crecimiento y de generar valor financiero, pero también en mejorar su impacto. En eso nos diferenciamos y somos muy activos”, asegura.

En momentos de pandemia, el apoyo a empresas con impacto social cobra mayor importancia. Si bien los fondos buscan un retorno financiero, lograr que haya un retorno social tiene un doble mérito.

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