Home

Enfoque

Artículo

El general (r) Eduardo Herrera, quien fue negociador con el ELN, explica la importancia de que el Gobierno tenga militares en la mesa principal. - Foto: cortesía

enfoque

“Conviene la presencia de un militar retirado porque se va a negociar el fin del conflicto con el ELN”: general (r) Eduardo Herrera

El presidente Gustavo Petro anunció que ya empezó el diálogo con el ELN, por lo que el general (r) Eduardo Herrera, quien fue negociador con ese movimiento subversivo, explica la importancia de que el Gobierno tenga militares en la mesa principal.

SEMANA: En la Casa de Nariño dicen que no habrá militares en la mesa de diálogo, pero el ministro de Defensa, Iván Velásquez, asegura que sí. ¿Qué estará pasando?

EDUARDO HERRERA: La presencia de un militar en la mesa está dentro del fuero presidencial, pero quiero ponerle un ejemplo. Si se va a negociar un TLC, llevan especialistas en ese tema, en este caso conviene la presencia de un militar retirado en la mesa principal porque se va a negociar el fin del conflicto armado con el ELN y ese militar retirado, además de ser un negociador en los temas atinentes a su representación que hace de las Fuerzas Militares, es un asesor técnico de alto nivel para el resto de la delegación. Es una decisión del presidente, pero sí es conveniente tener un militar en la mesa.

div style="padding-bottom:56.25%">

Semana: En Cuba, por ejemplo, hubo participación de militares y el proceso fue exitoso…

E.H.: Hay dos instancias, la mesa principal donde debe, si a bien lo considera el Gobierno, estar un militar en retiro y hay otra cuando se construya un cese al fuego, donde también deberían estar los militares activos para una asesoría técnica en los protocolos y del acuerdo.

Semana: Quienes sean designados como negociadores tendrán experiencia en el tema, pero hay quienes dicen que los militares son fundamentales porque conocen realmente qué pasa en la guerra. ¿Es así?

E.H.: Creo que sí es importante, se ha venido haciendo y tuve esa experiencia en la mesa con el ELN en cuatro años, creo que es un punto de apoyo importante para la delegación del Gobierno, que exista una comunicación directa con las Fuerzas Militares y unas apreciaciones que la experiencia de tantos años en el conflicto le permite a ese negociador militar en retiro asesorar al jefe de la delegación y a todos.

Semana: ¿Cómo fue ese complemento entre Juan Camilo Restrepo y usted en la mesa?

E.H.: Tuvimos una fase exploratoria de 28 meses, quien estaba como jefe de la delegación era Frank Pearl y ahí nació el acuerdo de diálogos de 2016. En todo ese proceso conformamos un equipo de trabajo, el jefe y quien daba los lineamientos y parámetros de la delegación era Pearl, pero recibía y escuchaba nuestras recomendaciones desde el punto de vista militar o de conflicto. Con Juan Camilo, todos conocemos su trayectoria y capacidad intelectual, por lo que tuvimos una relación muy importante e integral, hasta tal punto que logramos ese cese al fuego de 101 días. Hay que hacer claridad que el acuerdo de diálogo de 2016 no contempla la discusión de las Fuerzas Militares, ni de su doctrina, ni la seguridad nacional, eso sería un buen punto para que se tenga en cuenta.

Semana: ¿Cómo le fue a usted con el ELN?

E.H.: A mí me llamó mucho la atención el respeto que en los dos sentidos tuvimos en la mesa, yo nunca tuve una falta de respeto de ninguno de los miembros del ELN en cuatro años que estuve sentado con ellos; de igual manera, de mi parte siempre les hablaba con respeto, con firmeza en mis posiciones, pero buscando que la armonía y el ambiente en la discusión se dieran en los mejores términos.

Semana: ¿Qué generaba el respeto?

E.H.: Uno en la mesa puede argumentar con mucha firmeza, mantener unas posiciones no extremas, pero sí posiciones firmes sin necesidad de pasar la raya de la agresividad verbal. Con ellos (ELN) había discusiones muy fuertes, largas, profundas, pero siempre primó el respeto mutuo y creo que eso es importante.

Semana: ¿La negociación con el ELN será fructífera?

E.H.: Si uno mira la situación que se está viviendo en Colombia, yo creo que es la última oportunidad de hacer una búsqueda de una solución política a ese conflicto con el ELN, pero al decir esto no estoy expresando una premisa inequívoca de que va a ser así. Será una negociación difícil, larga, una negociación en la que hay que prepararse para entender a ese interlocutor en la mesa y que entienda también los mensajes de su contraparte, en este caso el Gobierno del presidente Petro. Estamos en un marco diferente que es el de la paz total, en un Gobierno de una ideología de izquierda y todos estos elementos pueden sumar.

Semana: ¿Está de acuerdo con la propuesta de que punto acordado, punto implementado?

E.H.: No, y no es sencillo. Tampoco estoy de acuerdo porque, a mi modo de ver, se convierte en una veeduría armada de la implementación de los acuerdos parciales y eso es inaceptable, los acuerdos deben implementarse al final, cuando todo esté definido con las garantías y el seguimiento a esa implementación para que se cumpla realmente.