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| 5/23/2015 10:00:00 PM

Un tenor con autismo

Jimmy León, de 27 años, es un talento del canto clásico nacional. SEMANA habló con él.

Jimmy León, un tenor con autismo Foto: Daniel Reina Romero
Jimmy León nació en Zipaquirá, se graduó con honores de Los Andes y ahora está a punto de irse al prestigioso Conservatorio de Hamburgo en Alemania.

Semana: ¿Cuándo descubrió su vocación?

Jimmy León: A los 6 años. Iba por la calle con mi mamá y pasé por la academia de música donde estaban tocando violín. Recuerdo ese momento porque ahí entendí que quería ese futuro. Lo siguiente fue pedirle a mi mamá que me pusiera a estudiar música.

Semana: ¿Y por qué la música clásica?


J. L.: Me gustó desde el principio por las sonoridades y la variedad de los colores tonales. Pero no tengo problema con otras músicas, pues todas sirven para expresar la vida. La música, como decía un filósofo, es la única que cambia el carácter del hombre.

Semana: ¿Y a usted le ayudó?

J. L.: A mí me cambió la vida. Me ha dado fuerza para hacer las cosas bien. Por mi condición, yo tenía problemas para aprender a hablar. Pero aprendí a hacerlo escuchando canciones infantiles. Presentarme en público me ayuda a expresarme y adaptarme.

Semana: En un país con tantos prejuicios, ¿cómo ha vivido con el autismo?


J. L.: Aquí la gente es pesimista cuando ve a un autista. Creen que no vamos a poder comunicarnos… pero vea hasta dónde he llegado. Para conseguir trabajo, por ejemplo, si oyen la palabra autismo creen que es terrible y se salen por la tangente.

Semana: ¿A qué se ha dedicado desde que se graduó?

J. L.: Gano plata cantando en matrimonios, ceremonias, misas… Pero lo mío es estudiar y por eso este año estuve en audiciones en Alemania, donde me trataron muy bien. Allá al menos me escuchaban. Me voy a donde haya las oportunidades, pues en Colombia hay pocas y el Estado es negligente.

Semana: Pero usted ya tiene un puesto en Hamburgo. ¿Qué es lo que le ha impedido irse?

J. L.:
Necesito una beca del Icetex, pero ha sido muy difícil. Y no es la primera vez. Para el crédito del pregrado de Música en Los Andes hubo problemas, y luego también para que me lo condonaran. Tuve que poner una demanda hasta que la Corte Constitucional falló a mi favor.

Semana: Ante estas dificultades, ¿nunca le ha dado ganas de tirar la toalla?

J. L.: No. Yo he sufrido mucha discriminación porque no me miran como un profesional, sino como un enfermo. Pero yo tengo claro mi proyecto de vida. Figuras comoAndrea Bocelli han tenido grandes limitaciones, pero ahí están.

Semana: ¿Qué aspiraciones tiene en Alemania?

J. L.: Presentarme en grandes escenarios como la Deutsche Oper de Berlín. Más adelante quiero enseñar canto para que la gente aprenda lo buena que es la música. Y deseo que algún día se acabe la discriminación.
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