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Una ruana y otros robos indignantes

En su último viaje, Simón Bolívar pasó por Cartagena, y allí, cansado de traer ropa que no le servía para el calor, dejó una ruana que lo había acompañado en sus viajes.

En su último viaje, Simón Bolívar pasó por Cartagena, y allí, cansado de traer ropa que no le servía para el calor, dejó una ruana que lo había acompañado en sus viajes. El Museo Histórico de la ciudad guardó la prenda hasta abril de 2001, cuando unos ladrones entraron al Palacio de la Inquisición, donde reside el museo, y se la llevaron. A pesar de los esfuerzos (incluso el DAS prometió encontrarla), la ruana del Libertador sigue perdida, y por esta razón el director de la institución, Moisés Álvarez, quiere ahora dar con ella. Para ello acaba de armar un “bloque de búsqueda” con el fin de rastrear las piezas perdidas: nada menos que el 90 por ciento de las 1.590 inventariadas. Álvarez le dijo a SEMANA que junto a la ruana de hilo, adornada con rayas azules, amarillas y blancas, también quiere encontrar, entre otras cosas, cartas, una vajilla y curiosas pertenencias de Bolívar como unas hojitas de limón disecadas que este recogió del árbol donde le gustaba sentarse. También quieren recuperar un bastón de carey, un tintero de cristal y plata y un plumero de oro que le pertenecieron a Rafael Núñez, así como la parte superior del altar de la iglesia de Santa Clara.