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| 10/12/1992 12:00:00 AM

AMOR Y AMISTAD

AMOR Y AMISTAD, Edición 541, Sección Especiales, 18393 AMOR Y AMISTAD
LOS 10 MANDAMIENTOS DEL MATRIMONIO
LA ESCENA PARECE SER COMUN EN TODOS los puntos del planeta. Una pareja que se ama, desea unir su vida ya sea por la via religiosa o la civil y decide casarse. La cosa parece ser sencilla y hasta simple. Al fin y al cabo es una práctica casi tan antigua como el hombre.
Pero aunque a, primera vista las cosas podrían ser de color de rosa, la verdad es que detrás del "sí", ha y una cadena de compromisos que la mayor parte de los contrayentes pasan por alto.
Durante la última década el boom de la unión libre en el mundo ha llevado a numerosos estudiosos a investigar el porque de éste fenómeno. Los científicos encontraron que una gran proporción de los encuestados escogieron ésta vía por temor a los compromisos que implicaba un matrimonio de carácter religioso o civil.
Lo curioso de ésto es que a pesar de sentir miedo al compromiso, un alto número de encuestados desconocía que tipo de deberes implicaba el matrimonio religioso o el civil.
Pero la gravedad del desconocimiento sobre el tema no sólo afecta a los miembros de la unión libre. Los estudios realizados demostraron que incluso parejas de novios próximos a contraer nupcias por la vía religiosa o civil patinaban en el tema de los compromisos.
Por ese motivo, hace pocos días el presbítero Gilberto Gómez Botero, director del Centro de Pastoral Familiar para América Latina, Cenpafal, escribió en el número 72 de la revista "Familia y Sociedad", un artículo sobre los compromisos del matrimonio católico, texto que se reproduce a continuación. En el se establecen 10 principios a manera de mandamientos, que los esposos deben cumplir para que las cosas marchen como debe ser en el matrimonio.

YO ME COMPROMETO A ...
Ante el altar el sacerdote prequnta a los novios: "¿Vinieron con plena libertad a celebrar el matrimonio mediante sacramento?". La Iglesia quiere cerciorarse hasta el final de que los contrayentes quieren casarse de verdad, es decir, si asumen libre y conscientemente los compromisos naturales y cristianos que son inherentes al estado matrimonial.
Al casarse, los esposos se comprometen a ayudarse mutuamente a seguir los fines fundamentales de la vida matrimonial. Dicho de otra forma, el "sí" que se dan el uno al otro supone, de parte de ambos, la libre y consciente aceptación de una serie de compromisos que son inherentes a la relación de pareja que se compromete en matrimonio. La causa de la mayoría de los fracasos está en el incumplimiento de estos compromisos que hicieron al unirse.
Muchos ni siquiera tienen idea clara de la naturaleza de la relación que se declararon dispuestos a aceptar.
Aún en el caso de los que hayan convivido antes de casarse, el hecho del matrimonio cambia señaladamente las regla de la relación existente entre ambos.
¿En que se diferencia una pareja de esposos, de una de novios, amantes amigos? Hay personas que ignoran éstas diferencias porque no son concientes de las exigencias que el matrimonio implica. Por eso quienes de novios juegan a ser esposos, tienen luego la tendencia a jugar a solteros cuando ya están casados.
Conviene explicitar los compromisos concretos que se incluyen en el promiso global de los que se casan. (...)
A.H. Chapman en el libro "Conflictos del matrimonio", explica éstos compromisos en lo que el llama "primeros principios". Son de gran utilidad para los novios. Pero constituyen también un material de diálogo para las parejas casadas que se esfuerzan por mejorar la calidad de su relación.

1.Vivir juntos en afectuosa armonía. Este compromiso es obvio, pero por lo mismo son muchos los cónyuges que no lo tienen en cuenta. No ven más allá del capricho del momento, la intoxicación sexual y lo divertido de la luna de miel. Cuando empieza lo cotidiano, las incomodidades y exasperaciones que ello implica les irrita en extremo.
Enamorarse de una persona y disfrutar la luna de miel son cosas muy agradables y atractivas, pero una relación afectuosa y armónica requiere una cadena de duros esfuerzos, flexibilidad, tolerancia recíproca a lo cual pueden no estar dispuestos. La idea de lograr que un matrimonio se desenvuelva dentro de los límites de una afectuosa armonía quizá no resulte muy romántica, pero es imperativa en un matrimonio bien logrado.
El "sí" que se dan ambos no es sólo para una fiesta y una luna de miel. Es para vivir juntos, no uno a expensas del otro sino luchando diariamente para que su convivencia sea para ambos no sólo tolerable sino agradable; no sólo agradable sino enriquecedora.

2.Mantener una relación sexual sana entre ambos y no con nadie más. Dicho de otra forma, a mantener entre los dos una relación sexual fiel, exclusiva y sana. Si ambos no ponen empeño en lograr esta buena relación sexual o si uno de los cónyuges descubre que el otro se entrega a galanteos, vienen los disgustos, las reclamaciones, los resentimientos y el matrimonio fracasa.
El hecho de que muchos de los futuros contrayentes hayan tenido una sucesión de relaciones sexuales antes del matrimonio complica las cosas. Porque el compromiso de limitarse en lo sucesivo a una sola persona significa un notable cambio de estilo de vida, no imposible pero si díficil. Además, como los que han de someterse a este cambio son los dos, el porcentaje de posibilidades de fracaso en este punto se duplica.
Los futuros esposos van a necesitar tiempo y paciencia y mucho amor para lograr una relación sexual armónica, mutuamente satisfactoria.

3.Formar una unión económica. Las necesidades y caprichos de ambos han de pagarse de unos ingresos comunes; ingresos que tal vez aporte un sólo cónyuge o tal vez los dos. Surge entonces el complicado problema de establecer prioridades. Y como los anhelos de cosas y servicios han de satisfacerse de la misma fuente básica, las ocasiones de conflicto se presentan a cada paso. Después de satisfacer las necesidades básicas comunes la pareja debe establecer acuerdos sobre lo que puede gastar cada uno en otras cosas. Cada uno tendrá que asegurarse de que sus propios gastos no se excedan y ofendan al otro. Cuando éste acuerdo no se hace o cuando se hace y no se cumple, vendrán a fin de mes peleas y mutuos reproches por los gastos realizados. La austeridad (diferente a la tacañería) y la generosidad (diferente al despilfarro) son dos virtudes que ambos deben aprender y practicar para lograr una armónica gestión de la economía hogareña.

4.Convivir los dos con los hijos. La relación con los hijos aporta muchas satisfacciones a la pareja, pero también implica mantener con ellos unas relaciones complicadas, enojosas y prolongadas. Cuando los hijos entran en escena, la relación entre los esposos se vuelve más intrincada. Y si a esto se agrega la presencia de hijos provenientes de anteriores uniones de uno o ambos cónyuges la cosa se complica todavía mucho más
Los hijos son de los dos y ambos tiene que ver igualmente con ellos. (...). La pareja debe lograr una buena base de entendimieto sobre los criterios de crianza y educación de esos seres nuevos, cómo formar sus personalidades y cómo habrán de ser las relaciones de papá y mamá con cada uno de ellos.

5.Actuar en sociedad como una pareja casada. Esto significa que ambos deben presentarse ante parientes, conocidos y ante el público en general, como personas unidas por un lazo especial, exclusivo. (...). En sus relaciones con amigos y conocidos, especialmente si son del otro sexo, ambos deben evitar aquellos comportamientos que puedan ofender al otro, respetar las exigencias de la fidelidad conyugal. (...). Con frecuencia las amistades de solteros no convienen como amistades de casados. Hay que respetar las sanas costumbres que establecen las fronteras entre solteros y casados.

6.Dar preferencia al cónyuge por encima de otra persona. El viejo precepto bíblico de "dejar a padre y madre" expresa una necesidad de la vida de pareja y, por tanto, implica un compromiso que ambos deben respetar. El esposo debe estar más atento a las necesidades y a los sentimientos de su esposa que a los de su propia madre o de su jefe. La mujer debe conceder mayor prioridad a las necesidades y sentimientos de su marido que a los de sus queridos padres o hermanos. (. ..).
Las, relaciones con los hijos deben tener una especial prioridad frente a las otras relaciones, pero no deben pasar la prioridad que se deben los esposos entre sí. El matrimonio queda más protegido cuando las relaciones con los hijos se enfocan en forma de pareja-hijo que cuando se enfocan unilateralmente padre-hijo y madre-hijo.

7.Mantener entre los dos una íntima comunicacion que incluya ideas, sentimientos y actitudes. La comunicación es fundamental en el matrimonio. Sin ella no se mantiene la vida de pareja. Cuando los miembros de la pareja ignoran la existencia de éste compromiso o si lo conocen no lo cumplen o conociéndolo y queriéndolo cumplir no saben cómo hacerlo, crean entre ellos una situación que hace imposible el mantenimiento de una vida matrimonial sana.
La pareja necesita destinar tiempo y crear ambiente propicio para mantener esta comunicación, aislándose de personas y situaciones que los distraigan. Un alto porcentaje de problemas matrimoniales se solucionarían adecuada y oportunamente (...), si ambos esposos se dedicaran a desarrollar su capacidad de conversar y dialogar juntos.

8.Mutua ayuda en todas las formas posibles. Este compromiso mira a hacer efectiva la solidaridad que debe caracterizar la forma de la vida de los que son esposos "en la alegría, en la adversidad y en el dolor, en la salud y en la enferrnedad, en la pobreza y en la prosperidad". En la voluntad creadora de Dios, varón y mujer han sido creados para ser mutua ayuda y compañía. Cada uno debe ser para el otro la persona con quien pueda contar siempre en las necesidades, la primera a quien habrá de llamar para compartir las penas y las alegrías. (. . .).

9.Pasar mucho tiempo en mutua compañía. Hay parejas que durante el noviazgo y el primer tiempo del matrimonio pasan mucho tiempo juntos, pero después permiten que el trabajo, la televisión y las relaciones sociales invadan el tiempo de la pareja y al final se miran como extraños. Si hicieran un recuento de las horas semanales que pasan juntos, se darían cuenta de que él pasa en la oficina más tiempo con su seretaria que con su esposa, y ella está más tiempo con sus amigas, parientes o con sus compañeros de oficina que con su marido. Durante el matrimonio van a necesitar revisar con frecuencia las prioridades de tiempo y la forma como aprovechan las oportunidades de estar juntos y sólos. El pretexto de "no tengo tiempo" arruina muchos matrimonios y es indicio de no querer empeñarse en una vida matrimonial de buena calidad. Las parejas que de verdad, por razones independientes de la voluntad tienen especiales dificultades para dedicare buen tiempo a estar juntos, necesitan ingeniarse para aprovechar el tiempo juntos hasta el máximo. (. . .).

1O.Formar juntos una relación que dure indefinidamente. Para los esposos cristianos significa el compromiso de indisolubilidad, de empeñarse en una relación que nada ni nadie pueda romper: "Lo que Dios ha unido, que nadie lo separe". Es empeñarse en que la relación dure.
Los novios o los amantes pueden romper su relación cuando lo estimen conveniente. Los esposos no. Esta afirmación quizá parezca anticuada, ingenua o tonta cuando el porcentaje de divorcios y separaciones aumenta con mayor velocidad que los precios en los supermercados. Pero esto es lo que los cónyuges se prometieron ante el altar. (...). El matrimonio es un pacto para perfeccionarlo en la realidad diaria y no para romperlo ante las primeras o segundas dificultades.~

EDICIÓN 1879

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