AMOR Y AMISTAD

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¿SE ACABO LA TERNURA?
¿Qué se hicieron las expresiones de cariño? ¿Dónde están los abrazos, las sonrisas amplias, las declaraciones de amor entre los amigos, los "te quiero" sueltos, sin una justificación de media hora? ¿A dónde se ha ido la ternura?
Respuestas todas ellas perdidas en una sociedad y una cultura que no educan para la ternura, esa calidad especial del amor despojada del fin sexual. Porque ella, como la experiencia, no se improvisa. Se aprende, se siente, se expresa sin temores. Pero si la ternura no se enseña, tampoco puede aprenderse. Y no se enseña, porque más que un sinónimo de sensibilidad y espontaneidad, la ternura se ha convertido en un sinónimo de fragilidad y debilidad, de asunto de mujeres o de homosexuales.
Las mujeres para no parecer ridículas, y los hombres para no parecer poco masculinos, todos nos hemos vuelto tacaños, reprimidos, inhibidos para expresar la ternura, aunque estemos hambrientos de ella, la pidamos a gritos, y la ansiemos. Siempre trataremos de ocultarlo para sentirnos "fuertes".
No otra cosa, sino una necesidad de ternura sentida a gritos, fue lo que vociferó una encuesta realizada en Estados Unidos, en la cual, el 72 por ciento de las mujeres entrevistadas respondió que "sí" a la pregunta: "¿Si usted estuviera abrazada y fuera tratada tiernamente, se olvidaría del acto Sexual?".
Ternura, y no otra cosa, es lo que se demanda en una sociedad como la nuestra, estereotipada; una sociedad donde la violencia hace áspera la vida; donde cada vez hay menos tiempo y menos espacio para las relaciones interpersonales; donde el trabajo agobia, y la soledad (en medio de la gente) es la compañera inseparable de la mayor parte de los momentos; y donde el temor a parecer lo que somos, nos invade y nos domina.
Y claro, en una sociedad donde no funcionan ni el toma ni el dame, tienen que proliferar las mascotas, esos pequeños animales que le permiten al ser humano replegar la ternura que no es capaz de manifestarle a las personas que lo rodean.

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