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| 10/28/1996 12:00:00 AM

ANTICIPO RIESGOSO

Más allá de la fiesta que generó el anuncio presidencial, el verdadero potencial del pozo Coporo-1 todavía está por verse ¿Por qué lo sacó a relucir Samper?

ANTICIPO RIESGOSO ANTICIPO RIESGOSO
Entre el miércoles y el jueves de la semana pasada la tasa de cambio representativa de mercado perdió cerca de 15 pesos y en algunas casas de cambio la divisa se negoció por debajo de los 1.000 pesos. Fue la reacción del mercado al espectacular anuncio hecho por el presidente Ernesto Samper en la ciudad de Nueva York mientras asistía a la asamblea anual de las Naciones Unidas, en el sentido de que la empresa petrolera estatal, Ecopetrol, había encontrado un nuevo pozo con más de 700 millones de barrilles en reservas. Y también a los titulares de prensa que avalaron el anuncio diciendo que Colombia se estaba convirtiendo en un gigante petrolero y que con el nuevo descubrimiento ingresaba a las grandes ligas de los productores de crudo.
Esto último, por supuesto, no deja de ser una desmedida exageración si se piensa que las reservas probadas de Venezuela, por ejemplo, superan los 65.000 millones de barriles de petróleo y las de Colombia todavía no llegan a los 3.000 millones (ver cuadro). Lo malo, sin embargo, es que lo del descubrimiento tampoco es del todo cierto. Coporo-1, el pozo que Ecopetrol está perforando en el piedemonte llanero, en el municipio de Medina, al oriente de Cundinamarca, promete ser un pozo de grandes proporciones. Podría, incluso, superar los 1.000 millones de barriles en reservas. Pero por ahora no es más que eso: una promesa. Y faltan por lo menos dos años para que se pueda decir con certeza cuál es su verdadero potencial.
Lo que hay hasta ahora son indicios que permiten un razonable optimismo. Pero todavía no hay nada concluyente. De acuerdo con un comunicado expedido por Ecopetrol el mismo día del anuncio, "la información obtenida mantiene la expectativa de existencia de hidrocarburos en la formación Mirador... (pero) se requiere proseguir, hasta penetrar y probar los objetivos propuestos, de manera que se puedan aclarar las incertidumbres que aún permanecen". Y no se refería a incertidumbres menores. Según el comunicado, quedan por aclarar la capacidad real de producción del yacimiento, su contenido de hidrocarburos, el volumen de reservas probadas y su posible comercialidad.
Un poco de historia
Coporo-1 está localizado sólo 90 kilómetros al suroccidente del campo de Cusiana, donde la British Petroleum -BP- explota en la actualidad un yacimiento con unas reservas superiores a los 1.500 millones de barrilles de petróleo. Y fue precisamente el descubrimiento de Cusiana -y el hecho de que los trabajos de sísmica que se han realizado en la región desde hace más de 20 años indican la posible presencia de hidrocarburos- el que llevó a Ecopetrol a tomar la decisión de perforar por su cuenta el pozo Coporo-1, en las cercanías del municipio de Medina. El campo en el cual se iba a hacer la perforación se había reservado desde 1992 para la exploración directa por parte de Ecopetrol.
La decisión no fue fácil porque, dada la compleja geología de la región y la profundidad a la cual se encontraban las formaciones en las cuales se esperaba encontrar el hidrocarburo, los costos de exploración superaban ampliamente todas las inversiones realizadas previamente por Ecopetrol en materia exploratoria. La inversión estimada en Coporo era de 35 millones de dólares, cifra que igualaba en ese momento el presupuesto que tenía la empresa para explorar en las diferentes cuencas sedimentarias del país en todo un año. La perspectiva era tan buena, sin embargo, que la junta directiva de Ecopetrol aprobó en agosto de 1994 el presupuesto y el esquema para la primera etapa de perforación exploratoria en el área de Medina. El primer año de trabajos se dedicó al montaje de la infraestructura necesaria para la instalación del pozo de perforación. Entre agosto y diciembre de 1994 se realizaron los estudios de impacto y manejo ambiental y se obtuvieron las licencias requeridas por parte del Ministerio del Medio Ambiente, y en enero de 1995 se iniciaron las obras civiles necesarias para la localización del taladro, las cuales tuvieron un costo cercano a los cinco millones de dólares. Finalmente, el 28 de octubre de 1995, se izó la torre de perforación -una estructura de 49 metros de altura, algo así como un edificio de 15 pisos- y a los pocos días se iniciaron los trabajos de perforación. La meta era llegar a una profundidad de 18.200 pies (cinco kilómetros y medio) en el término de un año.
Un alto riesgo
El objetivo de la perforación era comprobar la presencia de hidrocarburos en las formaciones Mirador, Barco y Guadalupe, las mismas en las cuales se encontró el petróleo de Cusiana. Esa cercanía, sin embargo, no garantizaba nada pues, como dijo un experto a SEMANA, "en materia de formaciones geológicas 90 kilómetros son una distancia enorme, pues se ha comprobado que en sólo tres kilómetros las condiciones pueden variar dramáticamente". Y de eso eran conscientes, por supuesto, los técnicos de Ecopetrol. Tanto que la autorización para perforar el pozo se dio sobre la base -que suele ser común en este tipo de operaciones- de que el riesgo de no encontrar petróleo era del orden de 83 por ciento y la probabilidad de éxito, por lo tanto, era sólo de 17 por ciento.
Durante los primeros meses la perforación avanzó sin ninguna dificultad y a comienzos de agosto del presente año llegó a la formación Mirador. De allí se extrajeron dos muestras -llamadas 'corazones' en el lenguaje técnico- que confirmaban las previsiones iniciales: en el punto perforado se encontró hidrocarburo de alta calidad -32 grados API-, muy parecido al del campo de Cusiana. Pero entonces sucedió lo inesperado. Cuando se perforaba la formación Barco, a una profundidad de 17.035 pies, la broca se pegó en el terreno y a pesar de todos los esfuerzos no pudo ser recuperada. Se decidió entonces -asumiendo un sobrecosto que puede llegar a los cinco millones de dólares- adelantar una perforación desviada del pozo con el fin de probar de manera concluyente el potencial del mismo.
La confirmación de la presencia de hidrocarburos en la formación Mirador y las dificultades que se presentaron a la altura de la formación Barco fueron comunicadas oportunamente a la junta directiva de la empresa, hace aproximadamente mes y medio, y ésta decidió que, dado que todavía no había ninguna prueba concluyente sobre las características del pozo, lo mejor era esperar un tiempo para dar a conocer al público los avances de la perforación. Según el consenso de los miembros de la junta, se debería esperar por lo menos a llegar a la formación Guadalupe, lo que, según los expertos, no se lograría antes de terminar el mes de octubre. Y aún en ese momento, según la junta, se debería advertir que para tener alguna certeza sobre el volumen de reservas se necesitaría esperar por lo menos dos años más.
Sorpresa general
Por eso no dejó de causar cierta sorpresa el anuncio del presidente Samper en Nueva York. "Como están las cosas -dijo a SEMANA un alto funcionario de Ecopetrol-, Coporo podría oscilar entre cero y 5.000 millones de barriles en reservas. Todos queremos, por supuesto, que sea un pozo grande. Mientras más grande mejor para la empresa y para el país. Pero hasta que no se hagan las pruebas necesarias, y hasta que no se perforen los pozos de avanzada, no podremos tener ninguna certeza al respecto". La pregunta que se hacen los expertos es cuál fue la razón para que el gobierno hubiera hecho el anuncio en un evento en el que se sabía que tendría tanta repercusión. Hay por lo menos tres hipótesis al respecto.
La primera, de carácter general, tiene que ver con la incertidumbre que rodeaba la visita del presidente Samper a Nueva York. A pesar de las imágenes que recibieron los colombianos de un presidente paseándose por Manhattan 'como Pedro por su casa', antes del viaje existía el temor de que Samper pudiera ser hostilizado y era necesario, por lo tanto, tener algún as bajo la manga para generar noticia y contrarrestar publicitariamente cualquier tipo de desaire. Y nada mejor que el petróleo que es, a estas alturas, el único producto colombiano que puede competir en imagen con la coca. No en vano son las dos industrias que más dinero mueven en el mundo en la actualidad.
La segunda tiene que ver con el conflicto que se desató recientemente al interior de la junta directiva de Ecopetrol por la solicitud de la BP de que se le revise el contrato de explotación de la llamada Fase 3 del piedemonte, correspondiente a los campos de Volcanera, Pauto y Floreña. Dado que el tema iba a ser motivo de conversaciones en la capital del mundo con representantes de la empresa británica, es posible que el gobierno hubiera pensado que anunciando el descubrimiento de Coporo podría relegar a un segundo plano el tema de la BP. Y a la vez disminuir la presión de la multinacional."Qué tan importante puede ser la discusión sobre un pequeño porcentaje de utilidades en un contrato de 600 millones de barriles, si Ecopetrol encontró, sin ayuda de nadie, un pozo de 700 o de 1.000 barriles", sería la reflexión que de acuerdo con un experto se habría hecho el gobierno.
La última, y la más delicada, tiene que ver con el financiamiento general de la economía colombiana. Hace aproximadamente tres semanas corrió el rumor de que una de las tres calificadoras de riesgo que le hacen seguimiento a la economía colombiana estaba pensando en bajar la calificación financiera del país, lo que traería serias complicaciones en los mercados de capitales y cambiaría radicalmente las reglas de juego de la política económica. Una forma de evitar que eso suceda es demostrando fortaleza en el frente externo. Y en este momento el único sector que puede brindar esa fortaleza a Colombia es el petróleo, lo que habría llevado al gobierno a jugarse la carta de Coporo.
Todos los analistas consultados por SEMANA coincidieron, sin embargo, en que de ser esa la razón del anuncio el gobierno estaría jugando con candela. No tanto por las repercusiones que pueda tener en el mediano plazo -cuando es posible que todas las previsiones sobre Coporo se cumplan-, sino por las señales inoportunas que le estaría mandando al mercado en un momento en que las expectativas de revaluación ya son lo suficientemente fuertes como para preocuparse por el futuro de la producción no petrolera. En cualquier caso Coporo no podría entrar al mercado antes del año 2.000. Y mientras tanto habrá corrido mucha agua bajo los puentes.

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