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| 12/22/1986 12:00:00 AM

COMO ESCOGER EL SEXO DE SUS HIJOS

Ultimos avances científicos para resolver el enigma final de la procreación: el escogimiento del sexo.

COMO ESCOGER EL SEXO DE SUS HIJOS COMO ESCOGER EL SEXO DE SUS HIJOS
Desde que el bebé probeta se convirtió en una realidad, quedan pocas cosas que la ciencia no pueda ya resolver en materia de la procreación: quizás una de esas pocas sea el secreto de la elección del sexo de los hijos, un misterio que desvela a los científicos y que, hasta el momento, continúa siendo uno de los nudos gordianos de la naturaleza.

MITOS Y LEYENDAS
A través de los siglos la posibilidad de escoger el sexo de los hijos ha estado rodeada de todo tipo de supersticiones y leyendas. Los antiguos griegos, por ejemplo, practicaban el sistema de atarse un testículo, bajo la creencia de que el esperma del testículo izquierdo producia hijas hembras, y el del derecho, varones. Los nobles franceses llegaron a desarrollar esta práctica de los griegos hasta el punto de cortarse el testículo izquierdo en su intento de obtener un heredero.
En las islas Palau, del Pacífico, la práctica es menos brutal. Consiste en vestir las ropas del compañero, según el sexo del hijo que se desee.
En Austria, cuando se tenia una hija, la comadrona enterraba la placenta bajo el nogal más cercano para asegurarle un hijo varón a la madre en el siguiente intento.
Y así, podriamos enumerar cientos de leyendas a las que desesperadamente se aferran las parejas, en su deseo de tener un hijo de determinado sexo. Pero hasta hace muy poco tiempo, el único método "científico" era el del ginecólogo que le auguraba a la madre embarazada que iba a tener una niña, apuntando en su historia clínica lo contrario, o sea que el hijo iba a ser varón. Si finalmente resultaba niña, el médico le recordaba a la madre que se lo había pronosticado. Pero si resultaba niño, le mostraba a la madre la anotación muy clara que había hecho en su historia clínica de que iba a ser niño, con lo cual quedaba resguardado su honor profesional

EL CLUB FIFTY - FIFTY
El método del ginecólogo de la historia es infalible. No así los sistemas que utilizan las parejas en la práctica, que tienen el 50% de posibilidades de resultar... De acuerdo con la teoría de que los seres humanos somos miembros del club Fifty-Fifty (Cincuenta-Cincuenta), lo que sólo significa que las aspiraciones de tener un hijo de determinado sexo están garantizadas en el cincuenta por ciento de las ocasiones.
Según las estadísticas mundiales, la relación entre hombres y mujeres ha permanecido siempre constante. Nacen 105 niños por cada 100 niñas. Está demostrado que se fecundan más hombres, nacen más hombres, se abortan más hombres, es mayor la tasa de mortalidad infantil entre los hombres, pero no hay razones para preocuparse: en la edad en que los hombres y las mujeres son casaderos la proporción entre ambos sexos es de cincuenta a cincuenta. Esto significa, entonces, que en la reproducción de los seres humanos se cumple a cabalidad el principio del equilibrio sexuado de las especies.
Pero no todas las especies animales tienen un número igual de machos y de hembras. Los caimanes, que podrían considerarse una especie amenazada, tienen una relación de 6 hembras por cada macho. En su caso el mecanismo determinante del sexo es simplemente el calor. Y un nido más caliente significa más hembras.

UN HANDICAP DE LA CIENCIA
Pero esta noticia del equilibrio de los sexos, desde luego, no es suficiente para los millones de parejas que quieren tener garantizado, aunque sólo sea por una vez, el sexo de su próximo hijo.
¿Es que acaso la ciencia es capaz de garantizar hijos a una madre estéril o a un padre impotente, pero es incapaz de algo aparentemente más sencillo, como garantizar el sexo de sus hijos a un padre y a una madre en pleno goce de su fertilidad?
Un momento. No hay que desesperarse. Ya existe un método científico que ha demostrado su eficacia en un 95% de los casos. Y varios métodos seudocientíficos que aparentemente ofrecen una tasa de éxitos del 80%, pero no han sido avalados médicamente, aunque tampoco desvirtuados, y por consiguiente constituyen el último "grito de la moda" en cuanto a esa vieja aspiración de la humanidad de desentrañar el misterio del sexo de los hijos.
El método científico ya está siendo practicado en muchas partes del mundo. Es originario de Alemania, y data del año 1973. Consiste en enriquecer el semen del futuro padre de acuerdo con los cromosomas que determinan el sexo. Se utiliza una centrifuga para separar los espermatozoides que contengan cromosomas X, que producen niñas, de los Y que producen varones.
Luego el óvulo es fecundado in vitro con el semen que previamente ha sido sometido a ese proceso. En este procedimiento es decisiva la técnica de distinguir el espermatozoide Y del X. El cromosoma X es el doble de grande del cromosoma Y. Pero eso no significa que el espermatozoide portador de X tenga un doble tamaño que el portador de Y.
El ginecólogo norteamericano Landrum B. Shettles expuso por primera vez otra diferencia: el espermatozoide X es un nadador lento y de vida larga, y el Y un nadador rápido y de vida corta.
Pero ni aun este sistema ofrece un ciento por ciento de seguridad, y no garantiza que de ese óvulo fecundado no pueda nacer una personita del sexo contrario al que se le dedicaron todos los esfuerzos en el laboratorio.
Este método, en cualquier caso, no es ni sencillo ni barato y dista mucho de ser la técnica casera e íntima a la que los padres aspirarían a recurrir, para escoger el sexo de sus hijos.
Se sabe que existen muchos factores capaces de modificar ligeramente el radio de los sexos y uno de ellos, que ha merecido en los últimos años una buena avalancha de libros y ensayos, es el tiempo.

LA TECNICA CASERA
El tiempo, precisamente, es la base de un segundo método de escoger el sexo de los hijos que no exige de los padres acudir a complicadas técnicas de laboratorio, sino sencillamente estar atentos al ciclo de fertilidad de la futura mamá. Según esta técnica, la determinación del sexo de los hijos está vinculada con el día del ciclo menstrual en el que tiene lugar la concepción.
Para comprenderlo, y llegar a practicarlo con posibilidades de éxito, no sobra hacer un "repaso de principiantes" de las reglas básicas que rigen el inicio de la vida, segun una de las más famosas promotoras de esta técnica, Hazel Phillips, en su libro "¿Niña o niño? Cómo elegir el sexo de su hijo": "Los óvulos de una mujer se sueltan del ovario y caen en los brazos de pequeños y frondosos filamentos alrededor de la entrada de las trompas de Falopio. El movimiento ondular de estas frondas atrae el óvulo hacia la trompa, cuyo diámetro es como el de la anchura de la cerda de un cepillo de pelo, y una longitud de unos 10 centímetros. El óvulo es algo más pequeño que el punto que hay al finalizar este párrafo. Puede parecer pequeño, pero es mucho mayor que el espermatozoide: se necesitarían 25 millones de espermatozoides para tapar un punto final... La diferencia de tamaño está justificada por el hecho de que mientras el espermatozoide es el que estimula el crecimiento y contiene toda la herencia genética del padre, el óvulo ha de contener todá la programación necesaria para producir un embrión y su maquinaria acompañante".
La vida del espermatozoide fuera del cuerpo masculino es corta: vive un máximo de 72 horas después de la relación sexual.
Los espermatozoides, que se mueven agitando las colas, emplean aproximadamente una hora para avanzar 18 centímetros, desde el cuello del útero hasta la trompa de Falopio donde los espera el óvulo maduro. Aunque este último vive más (unos cinco días), es más fácil para el espermatozoide penetrar 48 horas después de la ovulación. En los días en los que esta se aproxima, se producen cambios en la mucosa que rodea el cérvix, que facilitan el paso de los espermatozoides. Pero para entender mejor los intentos de la ciencia de preseleccionar niñas o niños, dice Hazel Phillips en su libro "hay que llegar al corazón mismo del asunto, a lo que está adentro de los óvulos y los espermatozoides".

EL JUEGO DE LOS CROMOSOMAS
En las células corporales ordinárias, tenemos todos 46 cromosomas dispuestos en 23 pares. 22 son iguales, pero el par número 23 es el cromosoma sexual que determina el sexo: en las mujeres este par es XX, y en los hombres es XY.
Los óvulos en el centro, y los espermatozoides en la cabeza, tienen un núcleo, como cualquier célula ordinaria del cuerpo, pero un proceso llamado meiosis determina que estos sólo tengan media serie de cromosomas.
Durante la meiosis, en los hombres una serie doble de cromosomas se divide para formar una sola serie con un cromosoma X y otra con un cromosoma Y, por lo que los espermatozoides son portadores de X o de Y. Pero como las mujeres tienen una pareja XX, la meiosis sólo puede producir medias series con X, siendo todos los óvulos portadores de X.
Después de que los espermatozoides penetran en el óvulo, estas dos medias series de cromosomas se unen en la fertilización, formando una serie completa de 46 cromosomas dispuestos por parejas. Si fertiliza el óvulo un espermatozoide portador de Y, la combinación XY producirá un niño. Pero si el que llega primero es el espermatozoide portador del cromosoma X, nacerá una niña.

TIEMPO DE SEXOS
¿Significa entonces lo anterior que existe un tiempo específico en el ciclo femenino favorable a la concepción de niñas y otro a la de niños? ¿Y si es así, por qué no funciona en todos los casos?
En los años 50, una ginecóloga neoyorquina especialista en esterilidad, la doctora Sophie Kleegman, descubrió que la inseminación artificial en el día de la ovulación significaba un 70 u 80% más de varones, mientras la inseminación a los dos o más días de la ovulación significaba más hembras. ¿Si utilizando inseminación artificial, una pareja tiene más posibilidades de tener un varón si aquella se realiza el día de la ovulación, y más posibilidades de tener una niña si se hace dos o más días después, constituye eso una clave para que las parejas fértiles conciban niños o niñas?
Aunque se han escrito más de 20 ensayos sobre el tema, los descubrimientos realizados en este campo han resultado parcialmente contradictorios .
Dc acuerdo con el libro de Hazel Phillips y de varios otros especialistas en genética que han escrito sobre el tema, el tiempo de la concepción si puede marcar la diferencia de los sexos, pero continúa siendo un misterio el porqué y el cómo.
Se sabe, por lo pronto, que en toda esta técnica es vital saber el momento exacto de la ovulación, para lo cual no existe un medio sencillo. Una ligera elevación de la temperatura sólo indica que la ovulación ya ha tenido lugar. Y sólo un 15% de las mujeres experimentan una punzada real de dolor cuando ovulan.
El ciclo de una mujer va desde el principio de un período hasta principio del siguiente, y dependiendo de cada mujer la extensión varia entre 21 y 35 días. Comúnmente se piensa que la ovulación se produce 14 días antes del siguiente periodo, pero puede haber muchas variaciones, incluso en un ciclo regular de 28 días, por lo que contar los días no es un indicador suficientemente válido.
Un modo mucho mejor pero impreciso, de identificar el momento de la ovulación, consiste en tomarse la temperatura a primera hora de la mañana, al despertar. La temperatura básica del cuerpo suele estar entre 36.2 y 36.3 grados centígrados. Cuando la ovulación se ha producido, la temperatura se eleva a 36.7 grados centígrados, por causa del rápido crecimiento de los niveles de la hormona progesterona. Y permanece elevada hasta el principio del período siguiente.
Otro signo obvio de que la ovulación va a tener lugar es un cambio de la mucosa del cérvix o cuello del útero. En los días próximos a la ovulación, cambia la cantidad y consistencia de la mucosidad, permitiendo el paso de los espermatozoides.
Una vez que pueda distinguir los días fértiles del ciclo de la mujer, una pareja estará en condiciones de intentar la aplicación de la técnica casera. Habrá más posibilidad de que sea niño si las relaciones sexuales se llevan a cabo en las cercanías del día cumbre de la ovulación, y más de que sea niña si se realizan a comienzos del ciclo fértil.
Eso significa que concebir una niña, con base en esta técnica casera, puede tomar más tiempo que un niño, pues intentar las relaciones sexuales mucho antes de la ovulación significa que no habrá concepción. En cambio, para buscar un varón, sólo basta con averiguar el momento en que la ovulación se ha producido para realizar las relaciones sexuales, en lugar de tener que predecir cuándo se va producir.

LA DIETA DEL SEXO
¿Es posible que una dieta especial ayude a determinar el sexo de los hijos?
Varios médicos franceses han escrito sobre el tema, entre ellos el doctor Francoise Papa especialista en obstetricia de la clínica de maternidad Port-Royal de París, autor del libro "Elige el sexo de tus hijos".
Según el doctor Papa, su método dietético tiene una tasa de éxito del 80%. Pero muchos científicos contradicen esta teoría, señalando que las células del cuerpo tienen su propio mecanismo regulador, y que por consiguiente es poco probable que lo que comemos pueda cambiar la química corporal.
La base de la teoría de la dieta es que cuatro sales minerales del cuerpo influyen de algún modo en la posibilidad de que al óvulo lo fertilice un espermatozoide X o Y. Estas son el sodio, potasio, calcio y magnesio. Según la teoría, para tener una niña una mujer debe seguir una dieta que tenga mucho calcio y magnesio, mientras que para tener un niño la dieta aconsejable es una que tenga mucho sodio y potasio (ver recuadro).
Sin embargo, expertos en nutrición advierten que una dieta restrictiva antes del embarazo podría afectar la salud del futuro bebé, que requiere suministros abundantes de todos los elementos nutritivos. Y que tomar mucha sal, como lo requeriría la dieta para encargar un varón, puede ser positivamente peligroso para algunas mujeres, como las que tienen predisposición a la tensión alta.
No se recomienda entonces, en ningún caso, seguir una dieta especial sin consultar primero con un doctor. La salud de la madre y del niño es mucho más importante que el sexo deseado.
Algo muy en boga en el mundo entero en la actualidad, es la determinación prenatal del sexo de los hijos a través de una ecografía. En algunos casos para satisfacer la curiosidad de los padres, que sencillamente no soportan la idea de esperar el ciclo de los nueve meses para saber el sexo de su hijo.
Pero en muchos países del mundo este diagnóstico prenatal se está realizando como método de selección sexual. Con dos objetivos: o para abortar el feto si es de un determinado sexo y existe un alto riesgo de una enfermedad genética relacionada con aquel, como la hemofilia o la distrofia muscular de Duchenn, que sólo afectan físicamente a los varones. O, sencillamente, para abortar, si el bebé no es del sexo deseado.
Esto último, que para algunos puede sonar horripilante, se practica en casi todos los países del mundo donde está permitido el aborto y en todo caso plantea serias cuestiones éticas y morales.
Pero, ¿está libre de ella el método "casero" de la selección del sexo de los hijos, que simplemente aconseja seguir el ciclo natural de una mujer y elegir el día más adecuado para la relación sexual?
Dado que este no es un método científicamente comprobado ni ciento por ciento infalible, la pregunta habría que hacerla más bien desde otro punto de vista: ¿perturbaría un medio ciento por ciento efectivo de elegir el sexo de nuestros hijos el cuidadoso equilibrio de la naturaleza entre los sexos?
Algunos responden de inmediato afirmativamente. Una técnica totalmente segura en este sentido cambiaría el balance natural de hombres y mujeres en la población, infringiendo de esta manera una ley de la naturaleza. Y cita el ejemplo de sociedades como la japonesa, alegando que permitir allí técnicas que garanticen el libre escogimiento del sexo de los hijos, generaría una inclinación hacia el sexo masculino, debido al favoritismo tradicional basado en la importancia de llevar el nombre familiar.
Otros opinan que el debate no debe situarse en si el procedimiento de escoger el sexo de los hijos es natural o antinatural, sino en si el individuo tiene o no el derecho de tomar esa decisión.
En cuanto al punto de vista colombiano, SEMANA consultó al genetista Jaime Bernal, director del Departamento de Genética de la Universidad Javeriana, quien afirmó: "No creo que el día en el que haya acceso general a un método seguro de selección del sexo se generaría, a corto alcance un problema ético. Pero está comprobado en la humanidad que el desbalance del equilibrio de los sexos, produciría cambios muy profundos en las sociedades". Y al respecto cita la opinión de J.H. Greenberg, autor del libro "Determinismo demográfico": "Toda la vida social está afectada por la proporción de los sexos. Cuando ha existido un predominio de alguno de los dos, aumentan los prospectos de una vida social desbalanceada".
Donde parece que se sitúa la respuesta a esta controversia potencial es, como tantas otras veces, en la utilización que termine dándole la sociedad a esta técnica de selección de sexos.
En sí misma, la posibilidad de escoger el sexo de los hijos ofrecería grandes ventajas a la humanidad, como evitar las enfermedades vinculadas con un determinado sexo, tener familias "equilibradas" de dos hijos, mejorar el status de la mujer en algunos países en desarrollo, pues las niñas serían especialmente elegidas y deseadas, permitir un mejor control de la población y una mejor planificación familiar.
Pero también ofrecerían ciertos riesgos, como el de que podría producirse un desequilibrio entre los sexos probablemente con un número mayor de varones. Sobre este punto es importante conocer la opinión del doctor Etzion Amitai, profesor de la Universidad de Columbia, que en uno de sus ensayos elucubraba sobre las consecuencias que para una sociedad como la norteamericana traería un aumento de la población masculina: "En EE. UU. las mujeres leen más que los hombres, consumen más cultura, van más a misa y asumen con mayor frecuencia e intensidad la educación moral de los hijos. En estas circunstancias, si en los EE. UU. Ilegara a producirse un aumento radical de la población de hombres, de inmediato se generarían en esta sociedad las características más duras de una ciudad de frontera".

Y aunque no parezca evidente a simple vista, esta selección sexual también traería bruscas consecuencias políticas. En EE.UU. está comprobado que los hombres votan más por los demócratas que las mujeres, lo que significaría que la selección de sexos también constituiría una grave amenaza para el bipartidismo norteamericano.
Como cualquier otro avance tecnológico, los sistemas de selección sexual exigirán de la humanidad posturas éticas y una cuidadosa legislación que impida su mal uso científico.
Pero mientras una técnica ciento por ciento infalible no se descubra, las parejas que deseen desesperadamente un hijo de uno u otro sexo podrán ensayar el método casero.
¿Que puede fallar? Si, puede fallar. Eso será en el peor de los casos. Pero en el mejor, habrá nacido un hermoso bebé al que los padres amarán, sea del sexo que sea. Aunque en lugar de una muñeca vestida de tul, haya que regalarle un camión de bombero.

PARA TENER EN CUENTA
SI QUIERE UN NIÑO
-Alimentos que debe tomar:
Toda la sal que sea posible; té, café, zumos de frutas bebidas gaseosas, alcohol, mantequilla salada, salsas, budines sin leche, carne fresca o precocida, todos los pescados, uno o dos huevos por semana. Arroz, pasta, semolina, cornflakes, pan blanco y pan crujiente de harina blanca sin leche, pastas y galletas sin leche. Todas las hortalizas (salvo las incluidas en la lista prohibida), todos los vegetales secos. Todas las frutas frescas, ciruelas pasas, uvas, pasas, dátiles, higos pasos, castañas y albaricoques. Azúcar, mermelada, sorbetes y jaleas de fruta. Aceites y margarina sin leche, aceitunas, sopas y pepinillos preparados.
-Alimentos que debe evitar:
Leche en cualquier forma, todos los productos lácteos (queso, yogur, etc.). Mariscos, moluscos (mejillones, etc.). Pan integral, pastas y galletas con leche. Hortalizas de ensalada, col o coliflor crudas, espinacas, berros. Frutos secos, cacao, chocolate, mostaza.
-Cuándo sostener relaciones sexuales:
Averigue sus fechas de ovulación del modo descrito en el capítulo 6. Absténgase de relaciones hasta el día de la ovulación para aumentar el número de espermatozoides. Mantenga entonces una relación lo mas próxima posible al momento de la ovulación, o hasta 24 horas después.

SI QUIERE UNA NIÑA
-Alimentos que debe tomar: Leche (mínimo 314 de litro al día), 125 gr. de carne o pescado al día, huevos, mantequilla sin sal, nata fresca, yogur, quesos suaves sin sal, budines de leche (dos veces al día, además de la leche bebida). Panes sin sal y pastas sin levadura ni sal. Arroz, pasta, semolina, tapioca, harina de maíz. Cantidad limitada de patatas, zanahorias frescas o congeladas, judías verdes, nabos, cebollas, puerros, guisantes, pepinos, rabanos, pimientos, berros, apionabo , salsifí, tomates cocidos, berenjenas, hortalizas de ensalada verde. Nueces sin sal, avellanas, almendras, cacahuetes. Manzanas frescas, congeladas o enlatadas, peras clementinas, fresas, frambuesas, sólo en lata: piña, ciruela y melocotones, sin sirope. Mermelada una vez al día, azucar, miel. Aceites vegetales, pimienta, especias, salsas caseras sin sal. Agua mineral.
-Alimentos que debe evitar:
Sal y sus sustitutos en la cocina o mesa, café, té, chocolate, zumos de frutas frescos o enlatados, bebidas gaseosas, vino, cerveza, sidra, licores, aperitivos, carnes precocidas, albondigas, dedos de pescado, pescado salado, en adobo o enlatado, marisco, tartas de pescado, huevas de pescado, pasta de anchoas, pasta de camarones, todos los quesos duros, pan ordinario, pastas y galletas a menos que estén libres de sal, maíz dulce, palomitas de maíz, perejil, espinacas, col, colifor, champiñones, calabacines, endibias, aguacates, hinojo, tomates crudos, soja, judías y guisantes secos, fruta seca, fruta fresca (salvo las permitidas en la lista anterior), chocolate y dulces, bicarbonato, todas las salsas preparadas, todas las conservas de vegetales, carne o pescado fuera de lo tolerado diariamente mantequilla o margarina salada, platos ya hechos, sean enlatados, frescos o congelados.
-Cuándo sostener relaciones sexuales:
Elabore sus fechas de ovulación de acuerdo con el modo descrito en el capitulo 6. Tenga relaciones libremente desde el principio del ciclo hasta tres días antes de la ovulación, absteniendose a partir de entonces o utilizando un método anticonceptivo de barrera. Si no concibe, vaya acercándose gradualmente al momento de la ovulación... ¡pero no tenga relación a menos de 48 horas de ella o podrá tener un varón!

LOS MITOS
Niñas
.De padres mayores nacen más hijas.
.A mayor número de hijos, más probable que nazca una niña.
.Los negros tienen un porcentaje ligeramente superior de hijas en comparación con las caucásicas.
.Algunas calamidades como inundaciones, contaminación y las epidemias de hepatitis, han sido seguidas por un incremento en la tasa de nacimientos femeninos.

Niños
.El primer bebé es varón con más frecuencia.
.Durante e inmediatamente después de una guerra aumenta el número de varones.
.En los dieciocho primeros meses de matrimonio, es superior el número de niños.
.El número de niños y niñas cambia de acuerdo con las estaciones: en EE.UU., por ejemplo, junio es el mes de más varones.

BENDITA ERES
Algunas personas afirman que "todo tiempo pasado fue mejor". Sin embargo, en el caso de las madres las cosas parecen ser muy diferentes. La inexistencia de métodos para controlar la natalidad obligo a las señoras treinta años atrás, a ser participes de numerosas familias sin que ellas pudieran hacer algo para evitarlo. Y en algunos casos como en el de doña Rosa Lia Echeverry de González y don Jesús Antonio González Duque, parece que se unieron dos motivos muy especiales para que el resultado de dicha unión generara una familia de 13 hijos.
Después de dar a luz a doce hijos varones, por fin llegó a ese hogar pereirano la tan esperada y última hija. "Nos casamos en 1931 cuando yo tenía 16 años y mi marido 32 al año larguito de habernos casado llegó el primer hijo varón, a los 18 meses nació el segundo, pasaron otros 18 meses y nació el tercero, al poco tiempo quedé embarazada y nació el cuarto pero yo no me daba por engañada -afirma doña Lia a SEMANA-, y así fueron pasando los años y yo seguía teniendo hijos y más hijos y todos varones, porque antiguamente la mujer que se casaba estaba hecha era para tener muchachitos. En ese entonces la Iglesia era muy estricta y no permitía que en ningún hogar de respeto y además católico, se utilizara cualquier tipo de métodos para evitar la procreación como sucede en la actualidad, además la mujer se dedicaba únicamente al cuidado del hogar y a criar a los hijos. Después de tener 13 hombres en la casa: 12 hijos y mi marido, quedé embarazada nuevamente eso ocurrió cuando el más pequeño ya tenía dos años. Creo que nadie se imaginaba, y yo ya ni quería pensar en que iba a ser hombre o mujer, a uno le tocaba era tener resignación y dar la bienvenida al nuevo miembro de la fnmilia que iba a llegar. Y la sorpresa fue grande cuando nació Gloria Inés. Veintidós años de matrimonio y llegó la única hija que fue muy cuidada, respetada y lo que yo más quería era que la trataran con mucha consideración los demás hermanos".
Pero la posibilidad de planificar no es lo único que ha variado con el paso de los años. La forma de tener a los hijos y las facilidades que la ciencia presenta a las futuras mamás para tener pocos dolores al dar a luz, para engendrar un hijo por medio de inseminación artificial, y hasta la posibilidad de escoger el sexo de este, ni pasaba por la imaginación de los médicos graduados en las mejores facultades del país. Las señoras tenían que aceptar el proceso natural de un embarazo, y el día final, cuando el bebe empezaba a dar las primeras señas de querer salir del vientre materno, la madre aceptaba desesperadamente los dolores que venían con el deseo del bebé. "Yo tuve a mis trece hijos en mi casa, los primeros nacieron con la ayuda del médico y de una comadrona, que le indicaba a uno cómo debía actuar en el momento preciso, generalmente eran mujeres viejas con mucha experiencia porque su oficio era solamente ese. Ayudar a la madre a dar a luz y servir de auxiliar al médico. Más adelante, cuando ya existía la enfermería como profesión, una niña me ayudaba en el nacimiento del bebé, pero también era en mi casa, y solamente tuve necesidad de tener cuidados especiales de médico en dos ocasiones porque la situación era de gravedad", explica a SEMANA doña Rosa Lía de González.
Los tiempos han cambiado, y con estos la mentalidad no sólo de la mujer sino de la pareja. Ahora la mujer trabaja y es tan responsable del hogar y del mantenimiento de este como lo es el hombre; son pocos los casos que se oyen por estos tiempos de matrimonios con más de 4 hijos, ya que la posibilidad de planificar es cada día mayor y más aún cuando los adelantos científicos permiten que la pareja escoja el sexo de los hijos.

EDICIÓN 1893

PORTADA

Gobierno de Duque: un despegue con ventarrón

El llamado de Duque por la unidad del país fue empañado por el beligerante discurso del presidente del Senado. ¿Puede esto afectar la gobernabilidad del nuevo mandatario? Análisis de SEMANA.

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