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| 4/30/1990 12:00:00 AM

COSTA

COSTA, Edición 413, Sección Especiales, 13263 COSTA
ENTRE CAIMANES Y MONJAS
"...acabó de decirlo cuando Fernanda sintió que un delicado viento de luz le arranco las sabanas de las manos y las desplegó en toda su amplitud. Amaranta sintio un temblor misterioso en los encajes de sus pollerones, y trato de agarrarse de la sabana para no caer, en el instante en que Remedios, la bella, empezaba a elevarse.
Ursula, ya casi ciega, fue la unica que tuvo serenidad para identificar la naturaleza de aquel viento irreparable, y dejo las sabanas a merced de la luz, viendo a Remedios, la bella, que decia adios con la mano, entre el deslumbrante aleteo de las sabanas que subian con ella, que abandonaban con ella el aire de los escarabajos y las dalias y pasaban con ella a traves del aire donde terminaban las cuatro de la tarde, y se perdieron con ella para siempre en los altos aires donde no podian alcanzarla ni los mas altos pajaros de la memoria .

Es la ascensión virginal de Remedios, en uno de los mas hermosos pasajes de la literatura colombiana: Cien años de Soledad, en donde la mitología y las historias legendarias son las armas para envolver al lector en un mundo mágico que identifica mas a Colombia que su propia historia.

Asi son los mitos de la costa, cargados de magia y naturaleza. Historias y creencias arraigadas en la tradición y la cultura de toda Colombia, pero que en el Caribe toman un tinte propio enraizado en el ambiente costeño con toda su fantasia. A pesar de que los mitos y las leyendas son los mismos a todo lo largo y ancho del país cada región tiene una manera diferente de representarlos y de interpretarlos. La Costa Atlantica en particular posee historias legendarias de las mas variadas caracteristicas que se identifican con la idiosincrasia de sus habitantes. Y nacen como una manera de manifestar los deseos insatisfechos, las alegrias, las tristezas, las frustraciones, los dolores y la felicidad de los pueblos.
Como una forma de expresión cultural ante el mundo.

En este sentido, los cantares populares se convirtieron en los mejores medios para transmitir las historias, no sólo las mas antiguas, relacionadas con las colonias indigenas y la aculturización española, sino muchas otras, mas recientes, y que han sido mitificadas a traves de los vallenatos. La custodia de Badillo y El almirante Padilla, de Rafael Escalona, y La dio sacoronada, de Leandro Diaz, son figuras que han quedado plasmadas en la tradición costeña por medio del canto popular.

DIVERSIDAD DE MITOS
Desde la alta Guajira hasta el bajo Sinu, y bordeando las riberas del rio Magdalena, los mitos han sido fundamentales en la vida de los habitantes, y poseen caracteristicas diversas en cada region. En Uribia y Riohacha las historias tienen que ver con brujos, hechiceros y magos.
Mas abajo, entre los departamentos de Bolivar, Cesar y Magdalena, las leyendas son eminentemente fluviales: ahi nacieron, por ejemplo, El hombre caiman y La mujer manatí. En las grandes sabanas de Sucre y Cordoba los mitos son representados en las figuras de Tio conejo, Tia zorra, Hermano burro. Y en Cartagena, cuya historia esta ligada a la conquista española de manera muy especial, los relatos giran alrededor de piratas, capitanes de veleros y valientes monjas de convento. Tal vez la mas conocida en esta región y la de mayor difusión en el país, sea la leyenda de La monja alferez, una religiosa que le hizo frente a los grandes buques españoles formando su propia flota de defensa y recorriendo los mares a la caza de los piratas enemigos.

Dentro de esta tradición oral son dignos de mención los mitos de las extensas sabanas ganaderas de Cordoba, en donde se tiene la creencia de ver correr en solitario un caballo sin cabeza, un caballo correlon que no se cansa de atravesar la interminable llanura. Pero tambien abundan los mitos que han sido escuchados pero jamas vistos, como el caso del Bracamonte, poseedor de un rugido ensordecedor y temible, que aparece en los lugares solitarios y es causante de las tempestades y pestes de la región.

Cada uno de los mitos intenta explicar las desgracias de la naturaleza, o bien, encontrar la respuesta a las tristezas y soledades de los pueblos. Muchos son terrorificos, surgidos con la llegada de los españoles, y creadas por los indigenas con el objetivo primordial de evitar la usurpacion del invasor. El mito de la Madremonte, por ejemplo, que se representa en los carnavales como una mujer cubierta de ramas fangosas y algunas veces con cara abominable, es la idealización de la selva, que le ofrece al nativo todos los elementos de supervivencia, pero tambien peligros insospechados.
En relación con los españoles, este mito se difundio con el animo de atemorizar al hombre blanco: la leyenda cuenta que la Madremonte invita al caminante solitario a internarse en la selva para despistarlo y dejarlo luego abandonado.

Hay otros, por el contrario, con influencia española notable. La leyenda del Mohan, aquel desarrapado monstruo humano con colmillos de fiera que persigue a los viajeros desorientados en las riberas de los rios, nacio de las dificultades de los sacerdotes ibéricos para adoctrinar a los indigenas. La imagen del Mohan, que para los nativos significaba el maximo sacerdote, con poderes predictivos en las batallas, fue con el tiempo alterada para crear pánico entre los mismos habitantes indigenas.
Ahora, despues de 500 años, muy pocos recuerdan al Mohan como un lider religioso. Mas bien se le asocia con el diablo, el patas, y con otras manifestaciones aterradoras.

De esta forma los mitos van adquiriendo su estructura con las vivencias cotidianas de la costa. Unos con mas tradición que otros, pero todos con un alto contenido simbolico. Y si de simbolos se trata, no se pueden dejar de nombrar las historias de las lavanderas del Magdalena, en cuyos relatos se engendra toda su filosofía.
Fueron ellas las que crearon la leyenda mas difundida de Colombia en el exterior, aquella que le dio la vuelta al mundo en las notas de la popular canción "Se va el Caiman". Las lavanderas cuentan que existia un hombre mujeriego en la región de Plato (Magdalena), obsesionado por las hermosas doncellas que día a día se bañaban en el rio.
Se sumergia en el a la espera de la ocasión de presenciar el espectaculo de los cuerpos desnudos al contacto con el agua. Pero la destreza del inquieto individuo no era mucha, y sus pulmones no aguantaban mucho tiempo sin el oxígeno del aire. Ante el inconveniente mayor de dejarse descubrir viajo hasta La Guajira en busca de uno de los famosos brujos de la región hechicera, para encontrar la fórmula magica que le permitiera observar sin ser reconocido.

En efecto, el brujo preparo una pócima que le garantizaria en adelante al hombre transformarse en caiman cuando lo deseara y recuperar su forma humana una vez culminara la faena. Y asi lo hizo. El perseguidor de lavanderas regresó emocionado a la ribera del rio y con buen animo probó el menjurje. La metamorfosis se produjo de inmediato. Mas cual seria la desgracia del caiman-hombre, que cuando intento sumergirse rozo con su cola el frasco de la pócima mágica, y lo rompio. El astuto "miron" quedó transformado para siempre en un fabuloso reptil.

Esta y muchas otras leyendas, constituyen el legado fantástico de la costa. Una region llena de misterios, en cuyo seno se alberga la magia y el encanto del Caribe.

EDICIÓN 1879

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