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| 3/12/2001 12:00:00 AM

Curarse en salud

La seguridad social se convertirá en uno de los grandes negocios de las aseguradoras en Colombia.

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Durante los últimos cuatro años la industria aseguradora colombiana ha vivido momentos críticos. Y no solamente porque la economía nacional, el aumento del número de siniestros o la guerra de precios entre las compañías del sector así lo propiciaran. También a nivel mundial se sintió un duro remezón, especialmente en los mercados europeos y norteamericano. ¿Las causas? Según los expertos, hay dos grandes factores que ayudan a explicar este fenómeno: uno, el hecho de que se produjera una sobrecapacidad en el mercado de las reaseguradoras (es decir, aquellas firmas que respaldan a las compañías aseguradoras) que llevó a una caída en los precios de las primas y dejó grandes ventajas para los clientes pero grandes pérdidas para las compañías; y dos, el incremento de la siniestralidad a nivel mundial, reflejada en grandes desastres naturales como los terremotos en Asia, las tormentas tropicales en el Caribe, accidentes aéreos, etc., cuyo cubrimiento dejó en saldo rojo las finanzas de las reaseguradoras.

Este descalabro también produjo un impacto negativo en los mercados de Asia y América Latina, donde los efectos de la crisis también se sintieron. Del caso colombiano vale decir que en el último año las pérdidas de la industria aseguradora llegaron a 120.000 millones de pesos y que varias compañías tuvieron que ser vendidas o fusionarse con tal de no desaparecer. Sus esfuerzos por mantenerse en el mercado coincidieron con la liberalización del sector y con la globalización de la industria aseguradora a nivel mundial. Fue así como se produjo la compra de Colseguros por parte de Allianz-AGF, la adquisición de una parte de Colmena y Latinoamericana por parte de Liberty y la alianza de compañías como Mapfre y Suramericana, entre otros negocios importantes.

Gracias a la expedición de nuevos marcos regulatorios, como la Ley 45 de 1990, la Ley 35 de 1993, (más conocida como la Ley marco del sector asegurador) y la reforma a la seguridad social que trajo la Ley 100 de 1993 las compañías aseguradoras colombianas comenzaron a buscar nuevos negocios aparte de los tradicionales, que venían enfocados en los seguros de daños y personas. Es el caso de la seguridad social, que ha permitido la proyección de nuevos negocios en frentes como las rentas vitalicias, los riesgos profesionales y los planes alternativos de salud. Paralelamente, el estancamiento de los grandes mercados internacionales les ha abierto las puertas del mercado nacional de seguros a nuevos jugadores. La inversión extranjera comenzó a verse con la entrada al país de firmas como Liberty, Mapfre y Chubb, que oficializaron su permanencia en Colombia.

“La apertura de los mercados es una tendencia que se ha venido dando en toda Suramérica. Esto propició un mercado más competitivo que trajo amplios beneficios a los clientes, pero también hay que decir que la competencia no se centró solamente en la mejor calidad del servicio o en la solidez de los reaseguros sino también en una guerra de precios. Lo importante era mantener un alto volumen de negocios sin más argumento que los precios bajos, pero llegó el momento en que las primas fueron insuficientes para cubrir las pérdidas y responder eficazmente frente a los siniestros”, afirma Max Thiermann, presidente de Colseguros. Fue en medio de ese escenario de competencia agresiva entre las compañías que el Estado colombiano fijó los índices de solvencia para las aseguradoras y comenzó a regular, vigilar y controlar más decididamente el comportamiento de las mismas con el ánimo de darle solidez y transparencia al negocio.

En cuanto a la llegada de las grandes firmas del sector asegurador mundial vale decir que desde comienzos de los 90 le apostaron en serio al potencial de negocios que se abría en Colombia. “Nosotros tenemos una tradición de más de 117 años a nivel mundial y llegamos a comienzos de la década pasada, en plena época del narcoterrorismo. Aún así, creemos que aquí hay un gran mercado y tenemos una gran confianza en el país”, sostiene Manuel Francisco Obregón, vicepresidente de suscripción de Chubb de Colombia, considerada una de las 15 aseguradoras más importantes del mundo.

Otra de las grandes compañías que sigue ganando terreno en el mercado asegurador colombiano es Liberty, que también ha realizado inversiones cuantiosas. “En 1997 compramos una parte de Seguros Skandia y luego decidimos adquirir portafolios de otras compañías. En diciembre de 1999 compramos una parte de Latinoamericana y en enero de este año hicimos lo propio con Seguros Generales de Colmena. Para el año pasado Liberty tenía ya una participación del 6 por ciento en el mercado y a diciembre de 2000 nuestras ventas llegaron a los 174.000 millones de pesos”, dijo a SEMANA Mauricio García, presidente de Liberty en Colombia.

La llegada de estos grandes capitales ha tenido tres consecuencias importantes: en primer lugar, exige a todas las compañías mejorar sus productos y alcanzar estándares internacionales en términos de cobertura y atención de siniestros, lo que a la postre se verá reflejado en la calidad de servicio que recibe el cliente. La segunda es que estas mismas compañías deben hacer grandes inversiones en tecnología, capacitación de recurso humano y estrategias de mercadeo para mantenerse con vida en un mercado cada vez más competido. Y la tercera es que, gracias a esta dinámica del mercado asegurador, los colombianos empezarán a ganar confianza en sus compañías e invertirán más en diferentes tipos de seguros.

Teniendo en cuenta las características de este nuevo escenario en la industria aseguradora cabe preguntarse, ¿qué va a pasar con las compañías del Estado que tuvieron el monopolio de los seguros hasta finales de los 80? Para Alvaro Escallón, presidente de La Previsora, empresa aseguradora del Estado, “además de tener que competir frente al sector privado tenemos que seguir cumpliendo una labor social como entidad del sector público y herramienta del Estado para cubrir riesgos que otras compañías no cumplen, como es el caso del terrorismo y la póliza de grupo vida del Ejército y la Policía. Si bien el 70 por ciento de nuestros clientes siguen siendo estatales y es en ese sector donde está nuestra fortaleza porque conocemos todos sus riesgos, queremos incrementar nuestra participación en el portafolio de nuestros clientes privados”. A pesar de arrojar pérdidas como consecuencia de los actos de terrorismo, piratería y otros siniestros derivados del conflicto armado que azota al país, esta compañía obtuvo ingresos entre 240.000 y 245.000 millones de pesos en 2000, un 13 ó 14 por ciento más que en 1999.



Las perspectivas

Según William Fadul, presidente de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), el mayor interés de la industria aseguradora se concentrará en la seguridad social. “Las reformas introducidas en 1993 generaron grandes oportunidades en negocios como rentas vitalicias, seguros tradicionales para los fondos de pensiones, riesgos profesionales, salud y otros productos que se van a derivar de allí en un futuro, como los planes alternativos. Es en estos campos donde esperamos un incremento importante”. Un estudio realizado por Fasecolda muestra que mientras en 1995 el sector de la seguridad social ocupaba un 2,5 por ciento del total de la industria aseguradora, ese porcentaje puede llegar al 24 por ciento en 2005 y al 38 por ciento en el año 2010 (ver gráfica). Esto quiere decir que será el sector de mayor crecimiento pues los seguros en daños, como los de automóviles o los de personas, en los que se incluyen los seguros de vida, tienden a decrecer al cabo de los próximos 10 años.

Finalmente vale decir que gracias a la proyección del sector de la seguridad social las primas emitidas en precios constantes del año 2000 crecerán —según Fasecolda— casi tres veces entre los años 2000 a 2010, al pasar de 3,9 billones a 11,1 billones de pesos respectivamente. “Según estas estimaciones, habrá una entrada importante de inversionistas extranjeros y el sector comenzará a generar las reservas técnicas suficientes para fomentar el ahorro, un aspecto fundamental para la economía colombiana”, concluye Fadul.

El reto para la industria aseguradora es enorme, pues entrará a competir de lleno por el mercado de usuarios de las EPS tradicionales y las entidades públicas como el ISS, que no atraviesan su mejor momento. Habrá que ver en qué condiciones se lanzan a la conquista de nuevos clientes, pues además de realizar grandes inversiones en tecnología, capacitación de recurso humano y mercadeo de nuevos productos tendrán que mostrar altos niveles de eficiencia en un terreno abonado por la inconformidad de miles de colombianos de todas las condiciones.

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