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| 1/13/1997 12:00:00 AM

EL ALUMNO APLICADO

CON SU TENSION Y PERSEVERANCIA, EL MINISTRO DE JUSTICIA CARLOS MEDELLIN DEMOSTRO EN ESTE AÑO QUE EL RETO DE LUCHAR CONTRA EL NARCOTRAFICO NO LE QUEDE GRANDE.

EL ALUMNO APLICADO, Sección Especiales, edición 763, Jan 13 1997 EL ALUMNO APLICADO
Cuando fue nombrado como Ministro de Justicia, el 20 de diciembre del año pasado, la opinión pública conocía a Carlos Medellín Becerra sobre todo por ser hijo de uno de los más insignes profesores que ha tenido la Universidad Externado de Colombia: el magistrado de laCorte Suprema Carlos Medellín Forero, asesinado en el Palacio de Justicia. Sin embargo, desde cuando se posesionó a comienzos de este año, Medellín dio muestras de ser uno de los más aventajados alumnos de su padre y de que su presencia en el Ministerio de Justicia no pasaría inadvertida. No había alcanzado a ocupar el despacho cuando sus polémicas declaraciones proponiendo revisar la justicia sin rostro y la estructura de la rama judicial ya habían levantado ampolla en determinados sectores. No obstante, lo que muchos atribuyeron inicialmente a la fogosidad y a la inexperiencia propias de quien llega a un cargo de tanta trascendencia a los escasos 31 años, poco a poco fue convirtiéndose más bien en muestra de un carácter recio, capaz de asumir posiciones verticales y de decir claramente lo que piensa, aun a sabiendas de que le acarreará consecuencias.El haberse atrevido a decirle a Estados Unidos que la ayuda que le estaba dando a Colombia para la lucha contra el narcotráfico era "moneditas" le costó duras críticas de diversos sectores, que percibieron su actitud como incendiaria e inútil, y una dura respuesta del gobierno norteamericano. Sin embargo, pocos días después, el propio subsecretario de Estado para Asuntos de Narcóticos, Robert Gelbard, tuvo que ofrecerle excusas por lo desmesurado de su reacción. A partir de entonces inició una compleja pero cordial relación con Estados Unidos y en particular con su embajador en Colombia, que paradójicamente lo llevó a convertirse en uno de los pocos interlocutores de Washington dentro del gobierno. Sin embargo lo que lo proyectó finalmente como uno de los personajes más destacados de este año fue el papel clave que desempeñó en la concepción y trámite de los proyectos de ley contra el narcotráfico. Firme en sus convicciones y armado de paciencia y dedicación, Medellín se le midió al reto de liderar en el Congreso el proceso de las iniciativas. Los resultados demostraron que el reto no le quedó grande. La aprobación de la ley de extinción de dominio y el avance significativo del proyecto de aumento de penas para los narcotraficantes son hoy los trofeos para mostrar de este hombre que, con su tesón y perseverancia, contribuyó como ningún otro a que Colombia terminara el año con una serie de herramientas hasta hace poco impensadas para la lucha contra el narcotráfico.

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