EL DE LOS VOTOS

El nuevo gobernador del Valle del Cauca, Gustavo Alvarez Gardeázabal obtuvo la más alta votación del país y promete ser el funcionario más excéntrico.

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El nuevo gobernador del Valle del Cauca es sin duda alguna un hombre polémico. Como político, como escritor y como hombre público Alvarez Gardeazábal no sabe pasar inadvertido. Muchas veces, incluso sin proponérselo, termina siendo el centro de atención. Durante 1997 Alvarez Gardeazábal se convirtió en el candidato a gobernación con el mayor número de votos del país. Sepultó políticamente a uno de los caciques tradicionales del Valle del Cauca y uno de los políticos más reconocidos y apreciados del Partido Conservador: Carlos Holguín Sardi, quien pese a los grandes esfuerzos que realizó no pudo frenar la aplanadora puesta en marcha por el controvertido autor de Cóndores no entierran todos los días. Durante las elecciones del pasado 26 de octubre Alvarez Gardeazábal sacó 650.000 votos, una cifra sin antecedentes en esa región del país. El hecho de asumir abierta y públicamente su condición de homosexual, en un país donde la mayoría de ellos no se ha atrevido a salir del closet, le ha producido muchos incidentes pero, al parecer, pocos dolores de cabeza. En alguna oportunidad, cuando uno de sus opositores llegó a cuestionar su capacidad para administrar el departamento por su condición de homosexual, Alvarez Gardeazábal le respondió de una manera categórica: "Quiero recordarle que yo voy a gobernar con la cabeza, no con el culo". Y puso fin a la discusión. Pero más que el número de votos que Gustavo Alvarez Gardeazábal logró, que de hecho lo convierte en el nuevo barón electoral del Valle del Cauca, lo que llamó la atención fue la manera como los consiguió. No utilizó pasacalles propios, sólo compró dos vallas y una tercera se la regalaron sus seguidores. Según él, no recibió plata de los grupos empresariales del departamento, con los cuales nunca ha tenido buenas relaciones, y financió su campaña con los pocos aportes de sus amigos y con la venta de 30.000 ejemplares de su más reciente libro: Perorata. En Tuluá, su tierra natal, lo idolatran. Ha sido alcalde popular de ese municipio durante dos períodos. Siempre ha terminado su gestión aclamado por sus paisanos. Dos son los retos que tiene Gustavo Alvarez Gardeazábal como gobernador del Valle del Cauca: acabar con el desempleo que agobia al departamento, que es del orden del 18 por ciento, y llevar nuevamente al Valle del Cauca a los primeros lugares de desarrollo del país. No será fácil. Para ello deberá contar con los empresarios y con Estados Unidos, y con ninguno de los dos tiene buenas relaciones. A estos últimos ha llegado a calificarlos de "gringos periqueros". No obstante, Alvarez Gardeazábal es consciente de ello y por eso ha afirmado que, "con ellos hay que negociar sobre la base del respeto, porque si a uno no lo respetan se lo papean". Para Alvarez Gardeazábal, en cualquier caso, 1998 será el año de su reto: o se comporta como un gobernador menos excéntrico de lo que parece, o como mucho más.

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