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| 6/23/1997 12:00:00 AM

LA CONFESION DE BOTERO

Después de que habló por televisión, su vida y la de Colombia cambiaron mucho.

LA CONFESION DE BOTERO LA CONFESION DE BOTERO
Tal vez el día de mayor conmoción política en el último cuarto de siglo fue aquel en el que Fernando Botero Zea apareció ante las cámaras de televisión y pronunció la siguiente frase: "El Presidente sí sabía". Fueron pocos los colombianos que en ese momento creyeron que existía alguna posibilidad de que el gobierno no se cayera. Desde que el ex tesorero de la campaña Santiago Medina confesó, con pelos y señales, los pormenores de la narcofinanciación de la elección de Ernesto Samper, el único recurso que a la cúpula de la campaña le quedaba para contrarrestar la evidencia avasalladora que había suministrado Medina era la negativa unánime de todos sus superiores. Esto permitiría, o crear dudas sobre la credibilidad del ex tesorero o dejar la impresión de que aunque los hechos pudieron darse fueron por cuenta de que Medina era un infiltrado del cartel de Cali.La 'volteada' de Botero acabó en forma tajante con estas últimas hipótesis. Si el Ministro de Defensa abandonaba a Samper y se pasaba del lado de Medina no quedaba ninguna duda sobre los hechos. Por otro lado, existía la percepción de que Medina podía ser un infiltrado del cartel de Cali pero Botero no. Su cambio de bando también enterró la teoría del 'gol del cartel de Cali'.Hasta el día en que habló Fernando Botero se había convertido desde la cárcel en el hombre más importante del país. Ministros de Estado y funcionarios de Palacio hacían antesala para visitarlo. Las decisiones militares, incluyendo el cambio de cúpula, eran decididas en su celda. El propio Presidente, quien con frecuencia enviaba libros de regalo, lo visitó dos veces.Tan pronto Botero habló se transformó en el jefe de la conspiración. Su testimonio no alcanzó a tumbar al Presidente. Adolecía de una gravísima falla. En lugar de confesar culpabilidad, confesó inocencia. Botero pretendía demostrar que el Presidente sabía sin que él supiera. Más que una confesión fue una denuncia contra Samper. La versión de Fernando Botero era que el ingreso del dinero lo habían coordinado Ernesto Samper y Santiago Medina sin su conocimiento. Esto desafiaba la credibilidad. El testimonio de Medina había sido fulminante en implicar al ex ministro de Defensa en todas las etapas del proceso. La contradicción de este testimonio con el relato en televisión que escucharon los colombianos, fue lo que salvó a Ernesto Samper y lo que hundió a Fernando Botero.Para poder incriminar a Ernesto Samper, Fernando Botero tenía que incriminarse a sí mismo. Como él decidió no incriminarse, no pudo hacerlo con el Presidente. Para los enemigos de Ernesto Samper lo que lo salvó fue la vanidad social de Fernando Botero, quien, por salvarse él, acabó haciéndolo con el primer mandatario. Para los amigos de Ernesto Samper lo que lo salvó no fue un problema de vanidad sino de información. Fernando Botero no incriminó a Ernesto Samper simplemente porque no tenía ninguna información que le permitiera hacerlo. Si la hubiera tenido la habría suministrado.

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