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| 6/22/1987 12:00:00 AM

LAS 100 EMPRESAS MAS GRANDES DE COLOMBIA

LAS 100 EMPRESAS MAS GRANDES DE COLOMBIA, Edición 264, Sección Especiales, 9052 LAS 100 EMPRESAS MAS GRANDES DE COLOMBIA
BIEN COMO SIEMPRE
Aunque de un desempeño menos espectacular, al grupo de alimentos, bebidas y tabaco le fue bien, como siempre. Las 20 empresas que lo componen tienen los resultados más homogéneos de toda la muestra. Ninguna perdió dinero y a pesar de que no hubo grandes incrementos ni en ventas ni en activos, ello no impidió que las utilidades en conjunto aumentaran un 55% con respecto a las de 1985.
Como de costumbre, el lote lo encabeza Bavaria, empresa que domina el mercado de la cerveza en Colombia. Sin un aumento especialmente llamativo en sus cifras, la compañia continuó con sus planes de renovación de equipos y de ensanche de plantas. Sus utilidades de 4.382 millones de pesos la colocaron de nuevo al frente de las sociedades colombianas más rentables.
Dentro de esta área es necesario destacar también a empresas como la Compañia Nacional de Chocolates, cuyos activos aumentaron en 66%, asi como a Nestlé y Cicolac, cuyo ejercicio fue especialmente bueno. A Coca-Cola y a Industrial de Gaseosas, los resultados les demostraron que el negocio "es asi". Mientras que las cifras del grupo Posto-Lux no fueron las mejores (ver recuadro), las de la primera bebida suave del mundo batieron prácticamente todos los récords.
Por su parte, Coltabaco consiguió asegurar su posición de liderazgo dentro del mercado de cigarrillos. A pesar de que el contrabando parece haber tomado nueva fuerza, la introducción de una serie de marcas le han permitido a la empresa paisa defenderse con bastante éxito de la competencia extranjera.
Aun a las empresas azucareras cuya fortuna no ha sido la mejor en los últimos tiempos, 1986 les permitió tener buenos resultados. El caso más llamativo fue el del Ingenio Riopaila que pasó de pérdidas por 200 millones en 1985 a utilidades por 138 millones en 1986.

DE CAL Y CEMENTO
La homogeneidad del grupo anterior no le correspondió, lamentablemente, al grupo de trece empresas que componen a las productoras de minerales y materiales de construcción. A pesar de que en conjunto las trece compañías tuvieron el aumento má significativo en ventas (49%) dentro de las 100 empresas, las dificultades persisten.
El lunar sigue siendo Samper que tuvo que entrar a concordato el año pasado y cuyas pérdidas pasaron de cerca de 1.300 millones en 1985 a más de 2.800 en 1986. A pesar del repunte en la actividad de la construcción y del buen clima económico general, la cementera bogotana sigue profundamente sumida en dificultades que necesitarán de mucho tiempo y mucha voluntad para ser resueltas.
En general, a las demás cementeras tampoco les fue bien. Cementos Rio Claro dio pérdidas por 179 millones y Cementos Diamante cuadruplicó su saldo en rojo (307 millones), después de haber absorbido a Cementos del Norte.
La otra cara de la moneda la presentaron las productoras de otros materiales. Peldar, por ejemplo, aumentó sus utilidades en más de un 150% al llegar a los 3.200 millones de pesos. Un incremento similar fue el de Pavco, seguido por los aumentos en Pizano y Eternit.

VOLANDO ALTO
Pero si de buenos resultados se trata, es indispensable destacar el repunte de las cinco empresas que componen el área de transporte y almacenamiento. El caso más llamativo de todos es el de Avianca, la línea aérea que alcanzo pérdidas de más de cuatro mil millones de pesos en. 1985. Pues bien, gracias a una serie de planes de reorganización interna, así como a una bondadosa política tarifaria, Avianca pasó del rojo al negro al llegar a 550 millones de utilidades en 1986.
Un balance favorable también fue el de la Flota Mercante, a pesar de un bajo crecimiento en activos, así como el de Líneas Agromar y SAM.
Por su parte, Aces siguió en la lucha por salir adelante. Para ello fue definitivo la adquisición de cerca de un 40% de sus acciones por parte del Crupo Cafetero en una cuantía estimada en 400 millones de pesos. Ese apoyo debe asegurar definitivamente la permanencia de la aerolínea que en 1984 estuvo al borde de la quiebra.
Todos esos factores reunidos fueron definitivos para consolidar este grupo. Ese afianzamiento se destaca cuando se observa que el crecimiento patrimonial de las cinco entidades reseñadas llegó al 113%, cifra cinco veces superior al promedio de las cien empresas.

PAPEL PROTAGONICO
Pero si se puede decir que los colombianos están viajando más, también se puede afirmar que están leyendo más. Esa impresión es la que dejan las cifras de las siete empresas que componen el grupo de productoras de papel, imprentas y editoriales. Tanto Propal, como Cartón de Colombia y Carvajal tuvieron un desempeño sin antecedentes.
El signo de interrogación en este grupo lo coloca Papelcol, el proyecto ubicado en cercanías de Cali y construido en asocio del IFI y varias firmas privadas. Los tropiezos que ha sufrido Papelcol han sido definitivos para que un proyecto que debía costar 300 millones de dolares acabe saliendo por más de 500 millones de dólares. Sin embargo, aparte de su costo, está claro que Papelcol debe empezar a producir cuanto antes. Fue precisamente ese el objetivo de la declaración de concordato que hizo la empresa en marzo de este año. El gobierno ha entendido que entre más demoras haya, mayores serán los costos financieros y por lo tanto más difícil la puesta en marcha de la ambiciosa iniciativa.
No obstante, los tropiezos de Papelcol no impidieron los buenos resultados del grupo en su conjunto. Los activos se incrementaron en 42% y las utilidades en 65%.
Un comportamiento mejor todavía tuvieron las empresas de productos químicos. Con la única excepción de Polimeros Colombianos, las otras catorce empresas del área tuvieron saldo negro y algunas de ellas arrojaron resultados llamativos. Dentro de estas hay que destacar a Alcalis de Colombia, la empresa estatal que arrojó utilidades por primera vez en varios años. Alcalis, que está dentro de la lista de compañias que el Estado desea vender, tiene, sin embargo, dificultades de baja eficiencia administrativa y altos costos operativos.
En cambio, Monómeros Colombo-Venezolanos, una empresa binacional, continuó viento en popa al alcanzar utilidades de 2.843 millones de pesos.
Por su parte, Colgate-Palmolive siguió dominando en su área y demostró que va a intensificar su ritmo de negocios. A comienzos del año se anunció la compra del 100% de Inextra por la suma de 23 millones de dólares, por parte de la productora de artículos de consumo masivo.

LA MAQUINA DE COSER
Pero si a muchas empresas les fue bien en 1986, hay un grupo al que le fue supremamente bien. Se trata de las textileras, las mismas que hace apenas unos años parecian irremediablemente condenadas a desaparecer. En el caso de Coltejer, el resultado pasó de una pérdida de 691 millones de pesos en 1985 a utilidades por 2.057 millones en 1986. La solidez tanto del mercado interno como del externo fue definitiva para que una de las compañías más tradicionales del país volviera por la ruta debida.
Ese mismo factor fue definitivo para el éxito de la Fábrica de Tejidos e Hilados del Hato, Fabricato. La número dos de los textiles, todavía en estado concordatario, alcanzó utilidades de más de tres mil millones de pesos y se volvió a ganar la confianza de los inversionistas que hicieron que su acción fuera la de mayor incremento de precio en la bolsa de valores.
Un panorama similar vivieron Enka de Colombia y Tejicóndor, empresas que demostraron una vez más que la crisis de la industria textil quedó atrás.
Con esos hechos, no es de extrañar que las ventas de las textileras hubieran aumentado en 46% en 1986 y sus utilidades en un 208%. Pero esas cifras pueden resultar tímidas frente a los resultados de este año. Los balances del primer trimestre de Coltejer y Fabricato muestran utilidades de 917 y 1.033 millones de pesos respectivamente, en un periodo que tradicionalmente se ha considerado como flojo.

FIBRA DE ACERO
Pero la cadena de milagros no termina ahí. En el grupo de productos metálicos y maquinaria y equipo también hubo una recuperación inesperada. Se trata de Paz del Rio, la acería que alcanzó a ser desahuciada en 1983 y que en 1986 volvió a dar utilidades, después de un increible esfuerzo administrativo.
Esa buena fortuna fue compartida por Simesa y la Siderúrgica de Boyacá, empresas orientadas por el grupo Holguín, que continuaron dando resultados positivos.
Sin embargo, tales números palidecen cuando se mira lo ocurrido con IBM de Colombia. Mientras su casa matriz atravesaba uno de los peores años en su historia, la filial colombiana del monstruo de la computación tuvo un año de gloria al alcanzar utilidades por 3.510 millones de pesos, un 237% de incremento con respecto a 1985.

EDICIÓN 1888

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