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| 4/13/2003 12:00:00 AM

Madurando biche

El protagonismo de los medios de comunicación, la disolución de los hogares y el cambio en la alimentación han sido algunos de los causantes de que los niños crezcan más rápido y comiencen su adolescencia a más temprana edad.

Hace una o dos dEcadas las niñas de 12 años todavía usaban vestidos cortos con lazos y flores, era posible ver a unas cuantas con dos colitas al mejor estilo de la Chilindrina y jugando con muñecas con sus amigas del barrio o del colegio. Pero la situación ha cambiado. Ahora las 'niñas' de 12 años usan descaderados, ombligueras, se maquillan, obligan a sus padres para que las dejen ir a fiestas en las que amanecen bailando tecno o trance, tienen novios e incluso muchas ya han iniciado su vida sexual o incluso ya han sido madres.

En estos tiempos rápidos aún es difícil saber si este despertar a la vida adulta implica un deterioro de la niñez o simplemente es una evolución que se presenta a medida que la sociedad cambia.

Frente al marcado cambio generacional, que aún el país no entiende, los sicólogos se han apresurado a responsabilizar a ciertos factores que han colaborado para que los niños crezcan física y sicológicamente más rápido de lo que lo hicieron sus padres. Según ellos, la preadolescencia, paso natural entre la niñez y la adolescencia, ya no existe para la gran mayoría porque los niños, siguiendo los modelos que ven en la sociedad y obedeciendo a sus necesidades físicas, deciden saltársela.

Ante todo responsabilizan a la televisión y a los medios audiovisulaes de esa 'pérdida de inocencia'. Sin embargo también ocupan una posición relevante otros elementos de su entorno, como las transformaciones de la familia, la interacción temprana con otros niños y el crecimiento físico adelantado ocasionado por los alimentos que consumen y la herencia genética que reciben de sus padres.

Teve conducta

"Mami, soy homosexual", le dijo una mañana Mariana, de 7 años, a su mamá antes de irse al colegio. Por supuesto, ella quedó prácticamente petrificada y al preguntarle por qué decía eso, la niña le respondió: "Ayer una señora se lo dijo a otra en televisión".

Es claro que Internet y la televisión son los protagonistas de esta época y que han marcado la forma de ver el mundo. Los niños no han sido impermeables y casi la mitad de sus conocimientos y gustos son adquiridos a través de ellos, según algunos estudios. Es así como se ha evidenciado una diferencia con sus padres, quienes ya existían cuando la televisión estaba invadiendo y que, por lo tanto, no la volvieron el centro de su niñez y adolescencia. Ahora los niños hablan en el lenguaje de El laboratorio de Dexter, de Jimmy Neutrón o de South Park. Y en situaciones más extremas se cuestionan por las escenas homosexuales de los videos musicales del cantante colombiano Cabas y las rusas T.A.T.U.

"Los niños de preescolar se enteran por la televisión de muchas cosas que aún no deben saber. Por ejemplo, aprenden sobre el sexo o el homosexualismo sin ningún sustento y terminan reproduciendo ciertas conductas sin ser conscientes de lo que significan. Hay niños de 5 años que creen que besarse entre hombres está bien", asegura la coordinadora de preescolar del Colegio John Dewey, Lida Bravo.

Pero no por eso se puede clasificar a la televisión como un elemento maligno para la niñez. Esta también ha colaborado en el incremento de experiencias y de elementos para conocer el mundo y su entorno. "Los niños son exploradores por naturaleza y la influencia de los medios en esa exploración es importante. Por ejemplo, a los 2 años un niño ya puede prender el televisor con el control remoto, y si es orientado y controlado por sus padres, puede ser una importante herramienta para su aprendizaje", explica la sicóloga de familia María Helena López.

En cuanto a los adolescentes, la televisión sirve como medio de adaptación e instaurador de modelos. Los adolescentes copian de los programas y de las estrellas de televisión, estilos y comportamientos. Tal vez por ello se visten de la misma manera y sus modelos a imitar son los personajes de series como Dawson's Creek, Hechiceras, Sabrina la bruja adolescente, Francisco el matemático y de muchas telenovelas.

"Es increíble que ahora por detrás, sin importar la edad, todas las niñas son iguales: usan descaderados, chaqueticas cortas y el pelo largo y liso. Eso es fruto de una cultura mediatizada y global", comenta López.

Otro aspecto no menos relevante para el desarrollo prematuro de los niños y jóvenes es el entorno social y familiar en el que viven. Ahora, cuando la familia tradicional se ha transformado en numerosos tipos, los padres se están divorciando más frecuentemente y las madres salen a trabajar, los niños se ven obligados a tomar ciertas actitudes.

"Una ventaja de esto es que ahora las mamás llevan más temprano al jardín a los niños y comienzan a socializar más pronto, lo que influye en su aprendizaje y conocimiento", explica López, quien también reconoce que ahora hay una conciencia superior sobre la estimulación temprana: "Los niños reciben desde el vientre motivaciones que les dan características y conocimientos superiores a los de los niños de antes".

Sin embargo las condiciones actuales hacen que los padres ya no tengan tanto tiempo para dedicarles a sus hijos y no puedan solucionar sus inquietudes en cuanto a la televisión, sus sentimientos y actuaciones. Esto ha ocasionado que sean, entre otras cosas, más independientes y autónomos a la hora de tomar sus decisiones. "Además, a los niños ya no les interesa estar en su casa porque sus padres ya no tienen nada que ofrecerles", dice López. Entonces comienzan a tener su vida y sus intereses más pronto.

Finalmente, la alimentación también ha ejercido un papel importante en un desarrollo físico más temprano. Los preservativos y hormonas en los alimentos han causado que las niñas de 9 ó 10 años estén entrando en la pubertad, cuando antes la edad promedio era de 12 a 13 años. "Una niña que se desarrolla más temprano es más atractiva, más independiente y comienza a buscar modelos por seguir. Una cosa lleva a la otra", enfatiza López.

A ello se debe, en parte, que se haya disminuido la edad promedio de actividad sexual entre los jóvenes. Según cifras de Profamilia, mientras que en 1990 el 21 por ciento de los jóvenes entre 15 y 19 años era sexualmente activo, en 2000 lo era el 40 por ciento. Ahora la edad promedio de inicio de vida sexual es de 16 años.

El mundo ha cambiado y, aunque suene a lugar común, la globalización ha agilizado los procesos. Al parecer el crecimiento y desarrollo de las personas no ha sido inmune a ello. Lo cierto es que ahora hay niños más despiertos y precoces que antes y, aunque se ven abocados a abandonar su niñez más pronto, también están preparados para enfrentar y conocer el mundo antes que sus padres. ¿Valdrá la pena sacrificar la inocencia por el conocimiento?

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