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| 2/27/1995 12:00:00 AM

PAJARO EN MANO

Para quien quiera invertir en títulos de renta fija, la oportunidad es ahora, antes de que las tasas de interés continúen su senda descendente.

PAJARO EN MANO PAJARO EN MANO
HASTA FINALES de 1991 los inversionistas en Colombia encontraban fácilmente en el mercado financiero tasas que superaban en más de 10 minutos a la inflación. Desde ese entonces, las tasas que recibían los inversionistas comenzaron a caer hasta llegar a niveles que apenas superaban en dos o tres puntos a la inflación, e incluso durante un tiempo se volvieron negativas en términos reales.
Ese comportamiento fue la constante hasta mediados de 1995. Sin embargo, a partir de ese punto la Junta Directiva del Banco de la República empezó a apretarle los torniquetes de la liquidez a un mercado que en concepto del Emisor, se había desbordado en inversiones y en el otorgamiento de crédito. Como consecuencia de esa política, para finales del año las tasas de interés se habían subido considerablemente de nivel al ubicarse en niveles promedio superiores en 12 puntos porcentuales a los registrados en el mismo período de 1994.
Semejante escalada acabó beneficiando a los ahorradores, particularmente a finales del año. En la bolsa se volvió corriente en diciembre obtener rentabilidades cercanas al 44 por ciento efectivo anual, para operaciones a 90 días. Sin embargo, con la firma del Pacto Social el pasado 9 de diciembre, muchos entendieron que ese nivel era francamente insostenible. Una cosa son los intereses altos cuando la inflación supera los niveles del 30 por ciento, como ocurrió en 1990, y otra cuando la meta probable para 1995 es la del 18 por ciento.
Dicho de otra manera, se ve poco probable que aún los actuales niveles -inferiores a los de diciembre- se sostengan. Las tasas deberían tender a la baja, a niveles promedio cercanos al 25 por ciento anual en las operaciones en bolsa, a mediados del año. Para apuntalar las cosas en ese sentido, se prevén medidas en materia de encaje que tienen que ver con la proporción de depósitos que las entidades de crédito deben congelar en el Banco de la República. En lo que va del año las autoridades económicas han anunciado su intención al respecto, bajo el entendimiento de que esto debe llevar también a una reducción en el margen de ganancia de las instituciones financieras, entre lo que pagan y lo que cobran.
No obstante, ese no sería el único cambio. Otras circunstancias pueden evitar que se llegue a intereses en el rango mencionado. Algunas medidas gubernamentales que restringieron la entrada de capitales extranjeros y los efectos de la crisis cambiaria derivada del efecto tequila en ciertos países latinoamericanos, pueden afectar la oferta de ahorro externo a la economía colombiana. Dado que las entidades financieras deben cubrir una mayor demanda de crédito, es probable que empiecen a conseguir recursos a tasas lo suficientemente atractivas para que las personas decidan invertir en una cuenta de ahorros, en un certificado de depósito a término o en bonos garantizados por diferentes instituciones. También las empresas industriales y comerciales entrarán a competir abiertamente si el costo de los créditos bancarios es muy alto.
En esta competencia por recursos también hay que incluir a la Tesorería General de la Nación. Esta debe buscar en el mercado cerca de 2.4 billones de pesos para financiar el déficit del sector central, cuyo saldo en rojo va a llegar a cifras récord en 1995. También en materia de alternativas debe haber cambios. Aunque el menú de opciones no ha variado mucho, lo más destacable es la pelea del sector bancario en materia de fondos a cortoplazo, al ofrecer esquemas que se asemejan al de cuentas corrientes con intereses. Lo que sí es perceptible es la popularización de opciones que antes parecían restringidas a los especialistas. El aumento en las transacciones de las bolsas de valores de 1995 enseña que a la hora de buscar los rendimientos, los colombianos han demostrado que la única manera de mejorar las ganancias es tomando el toro por los cuernos y acudir adonde los especialistas, si eso es necesario.


UN BUEN TERMOMETRO
LOS COMISIONIStas de bolsa que operan en el país casi duplican sus ingresos por comisiones el año anterior. Esa simple evidencia demuestra que hubo una impresionante afluencia de personas y empresas al mercado de valores. El total percibido por comisiones durante 1994 por estos intermediarios fue de 68.358 millones de pesos frente a los 37.625 millones de pesos del año precedente, con un aumento del 82 por ciento.
Aquellos que colocaron órdenes a estos corredores a través del mercado de valores prefirieron los Certificados de Depósito a Término cuyas transacciones sumaron 7.9 billones de pesos en las tres bolsas del país. Hacia los Títulos de Participación, particulamente por el aumento de su demanda en los últimos meses del año, se dirigieron 1.6 billones de pesos siendo así la segunda opción de renta fija preferida por los inversionistas.
En tres alternativas de largo plazo se dividió otro monto importante de recursos de ahorro: 1.4 billones de pesos se colocaron en Bonos, 1.0 billón de pesos en cédulas y 0.9 billones de pesos en Títulos del Tesoro -TES-.
Todos esos niveles de transacciones rompieron récords en 1994. Con las buenas expectativas de 1995 las firmas comisionistas esperan superar la marca del año anterior y demostrar que el poderío de la bolsa como el primer mercado del país sigue siendo incuestionado.

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