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| 10/23/2010 12:00:00 AM

Pensar en la gente

Motivar a la juventud con espacios para su expresión y darle oportunidades laborales son la base para crear un país mejor.

Pensar en la gente Pensar en la gente
Cumplirles a los desplazados
Se requiere un impuesto de reparación igual al de la guerra. 
Por Marco Palacios*
 
Decenas de miles de colombianos desplazados por la violencia reciente deben ser reparados si creemos que Colombia es una nación justa y tomamos en serio la idea. Es cuestión de derechos fundamentales y de moral pública.

La Corte Constitucional ha sido clara al respecto y el Estado cuenta con recursos, comenzando por los bienes sobre los que se decretó judicialmente extinción de dominio.

Con el apoyo de la Cruz Roja y otras organizaciones dedicadas a esta tarea se debería mejorar el registro de estos exiliados internos y restituirlos ordenadamente a sus hogares de origen.

De ser imposible o no ser la voluntad del jefe de familia desplazado, habría que disponer de un conjunto de opciones de asentamiento y compensación dignos.

De resultar insuficientes los recursos mencionados habría que crear por una vez un impuesto de reparación similar al de ‘guerra’. Los colombianos debemos estar en paz con nuestras conciencias, y como ciudadanos ganamos si el Estado de derecho subsana esta injusticia radical.

*Historiador, ex rector de la Universidad Nacional de Colombia

Formar familia
Primero el matrimonio civil, luego el católico.
Por Alfonso Llano Escobar S.J.*
 
Mi propuesta se divide en cuatro pasos:

Primero: preparar bien el matrimonio con un curso, ojalá universitario, que ayude a los novios a entender qué es casarse: por amor mutuo y por deseo de formar familia, unir para siempre dos vidas, dos familias, dos mundos, lo cual exige superar el egoísmo y compartir la vida con otro.

Nota: dada la situación actual es mejor empezar con el matrimonio civil y luego, cuando este fragüe y dé señales de estabilidad y fidelidad, optar por el matrimonio católico.

Segundo: aspirar, como meta utópica, a la indisolubilidad del matrimonio.
Para ello, cultivar el amor diariamente y procurar de mutuo acuerdo la estabilidad y la fidelidad matrimoniales.

Tercero: paternidad responsable. Tener los hijos que puedan educar en valores culturales y morales. De lo contrario, mejor no tenerlos.

Cuarto: procurar llevar una vida de hogar, lo cual exige varios puntos: presencia de los padres en casa, comer en la mesa juntos, al menos una vez al día, y pasar los fines de semana juntos: jugar, orar y hacer planes juntos.

*Director del Centro Nacional de Bioética, Colombia.

Orgullo colectivo
Buscar más sentido de pertenencia.
Por Diego León Hoyos*

Para hacer un país mejor hay que construir en los ciudadanos autoestima y sentido de pertenencia, porque un país es primordialmente un sueño colectivo, una ilusión compartida. Pero un país como Colombia, en el que cualquier ciudadano promedio (bien currutaco, bien mestizo, bien mulato o bien zambo, como la mayoría de nosotros) recurre con furia a las palabras indio o negro para denominar a alguien que le parece vil, ladino, sucio, corrupto o indeseable, es un país que tal vez nunca podrá construir un verdadero orgullo colectivo.

Lo más gracioso es que aquellos a quienes pretenden herir muchas veces son menos indios o menos negros que ellos. Y quienes insultan, así se vistan de seda, siempre van a seguir perteneciendo al enorme mestizaje nacional. Como sea, un país en donde la gran mayoría de la población es fruto de una histórica, cruel y convulsionada mezcla de razas, debe construir sus valores éticos y la noción de ciudadano al margen de la condición étnica.

*Actor y director

Eduquemos un niño más
Los estratos altos deberían pagar los estudios de un infante necesitado. 
Por José Miguel Sokoloff*

La propuesta es muy sencilla. Muchos podríamos hacernos cargo de la educación de un niño más durante toda su vida: jardín, primaria, secundaria y universidad.

Si cada una de las casi 1.100.000 familias de estratos 5 y 6 se hiciera cargo de la educación de un niño más, Colombia contaría con muchísimos más profesionales que los 174.000 que se gradúan hoy al año en el país.

Las sociedades progresan cuando tienen más profesionales con iniciativa para inventar negocios, montar empresas y salir adelante.

*Publicista

Guardería a tu alcance
Los espacios funcionarían adentro o cerca a las empresas. 
Ángela Patricia Janiot*

Todas las instituciones públicas o empresas privadas con más de 100 empleados, sin importar su ubicación geográfica, deben ofrecer a sus trabajadores servicios de guardería infantil para niños entre los cero y seis años, bien sea dentro de sus instalaciones o en un radio no mayor a cinco kilómetros del lugar de trabajo. Las que cumplan recibirán beneficios fiscales y subsidios del Estado.

Los empleadores que no cuenten con espacio físico dentro de sus instalaciones podrán asociarse con otras de su área geográfica para aunar esfuerzos en la contratación de servicios de guardería ya existentes o para construir o adecuar espacios debidamente dotados y atendidos por personal capacitado y entrenado para este fin.

Los beneficios en calidad y cantidad de tiempo que esta medida representa para la familia se traducirían en un empleado más feliz, comprometido y con mayores posibilidades de mejorar su desempeño laboral.

*Presentadora y periodista

Espacio virtual para la reflexión
Cada habitante de Colombia debe participar. 
Álvaro González Villamarín*

Montaría en la web un espacio virtual sobre el concepto que tenemos los colombianos sobre la vida y la paz. Los autores del mismo serían los habitantes urbanos y rurales del país.

Un grupo especializado de recolección de datos viajaría por toda nuestra geografía con el objetivo de subir a la web una reflexión o una propuesta relacionada con el tema.

Cada habitante de Colombia podría crear a través de los recolectores de datos un video (máximo de 30 segundos), un audio (máximo de 15 segundos) o un párrafo. Podríamos tener miles o millones de autores.

La propia existencia del portal en la web ya garantizaría su exposición universal, no obstante, se podría considerar la posibilidad de involucrar a todos los medios de comunicación de Colombia para que se comprometan con la difusión del proyecto, así, con ellos o sin ellos, tendríamos un espacio de reflexión sobre nuestro destino y podríamos compartir con nosotros mismos y con el mundo nuestras propuestas de vida, creación e imaginación.

En conclusión mi propuesta es: construir y proyectar la memoria del conflicto pero con ideas, sentimientos y pasiones. Crear una plataforma social en la web interactiva e incluyente que permita el diálogo, la reflexión y la reinvención del concepto que tenemos los colombianos sobre nuestra nación a través de nuestros contextos familiares, afectivos, artísticos y la propia cotidianidad como fuente de conocimiento.

*Director musical de Radiónica

Legalizar la cultura
El amor debe ser por la vida y no por el dinero. 
Por Mario Muñoz*

En un país azotado por la violencia, donde la falta de oportunidades y desesperanza son el desayuno de la mayoría, en el que los medios de comunicación masiva nos infunden el amor por el dinero fácil y un futuro “mejor” sin importar la forma de conseguirlo, nos convertimos por nuestras aspiraciones e insensibilidad, en un país sumergido hasta la inconsciencia en la ilegalidad.

Corrupción, narcotráfico, robo, extorsión, trampa y mentira parecen hoy caminos correctos gracias a nuestros ejemplos y modelos; líderes políticos, la tele con capos y sapos, músicos con pedagógicas y aguardientosas líricas, cine que parece no tener más argumento, publicidad que vende ‘perfección’ femenina, son los que hoy abonan el terreno de la cultura de la ilegalidad.

Es viable el renacimiento de la real cultura colombiana echada pa’lante, recursiva y suspicaz para crear y construir a partir de la comunicación y todos sus frentes una nueva generación de periodistas, artistas, publicistas, políticos, maestros y hogares comprometidos con el amor por la vida y no por el dinero y con el amor por los demás antes del amor ciego por sí mismo, una nueva Colombia. Legalizar la cultura.

*Artista y vocalista de Doctor Krápula.

Con derechos al nacer
Del asistencialismo a la política de Estado.
Por Cecilia López Montaño* 

Con cerca de 20 millones de pobres, de los cuales 7 son indigentes, con uno de los niveles de desempleo más elevado de América Latina y con uno de los niveles de concentración de ingresos y tierras más alto del mundo, Colombia tiene seriamente comprometido su futuro.

Resolver esta realidad es tema de justicia social pero, también, requisito para acelerar su desarrollo y lograr una paz duradera. Cuando el crecimiento de la economía depende en 80 por ciento de la capacidad de compra de sus ciudadanos, es imposible impulsar un proceso de modernización con estos niveles de desigualdad. Y, aunque la pobreza no puede asociarse con violencia, la diferencia de oportunidades entre los individuos sí genera inestabilidad social y política.

La vía para un país mejor empieza por una transformación social que logre que, al nacer, todos los colombianos tengan asegurados derechos económicos, sociales y culturales esenciales, garantizados por el Estado. Así se honrará la Constitución del 91, que define a Colombia como un Estado Social de Derecho.

Será el Ejecutivo, en consenso con la sociedad civil, el que definirá el contenido de este paquete de derechos de acuerdo con sus recursos fiscales. Y esos derechos los tendrán todos por el hecho de ser colombianos, sin diferencia de clases, raza, género o ubicación geográfica.

Es la revolución de la política social que sale del asistencialismo en el que los pobres reciben limosnas, para convertirse en una política de Estado. Exige un viraje en la concepción de este y en el modelo de desarrollo porque la política económica deberá garantizar el derecho al trabajo digno y priorizar la equidad sobre la eficiencia. Los pobres ya no serán ciudadanos de segunda ni objeto del populismo que reciben dádivas en vez de derechos. De esta manera se redefine la política como una misión y no como un negocio. Así se incentiva la formalidad laboral y se aumenta la productividad de la economía. La transformación social será el camino a la modernidad de Colombia.

*Economista y ex senadora

Profesión: ama(o) de casa
Los que cuiden el hogar recibirán un salario. 
Por Dago García*

En el terreno de las utopías, podría ser interesante para una sociedad como la nuestra intentar un reconocimiento formal del trabajo del ama o amo de casa. Se trata de la ‘profesionalización’ del tema, que debería pasar por elevar al estatus de ‘trabajadores formales’ a quienes tienen que encargarse no solo de cuidar el hogar, sino de educar a los hijos.

Esto debería implicar salarios, prestaciones, seguridad social, oportunidades de formación académica y hasta jubilaciones de los nuevos ‘profesionales’. Por supuesto, estarían insertos dentro del sector público, asumidos y manejados por el Estado. Se necesitaría, entonces, legislación, reglamentación, asignación de presupuesto y un sistema de control juicioso que evitara vacíos por los que se desvíe la intención del proyecto.

Así, muy seguramente, se evitaría ese engendro social que implica la doble jornada laboral sin reconocimiento de quienes tienen que ser madres o padres cabeza de familia y hacer malabares para poder combinar las dos actividades.
También sería una forma concreta, alejada del discurso ético oficial pero poco funcional, de por fin reconocer la utilidad social y económica de quienes son responsables del ‘manejo de la casa’. Supongo que este reconocimiento tendría que redundar en detener el deterioro que la familia ha venido sufriendo como núcleo clave de la socialización, combinando amor, conocimiento y tiempo para formar mejores seres humanos y, por tanto, mejor país.

*Libretista y artista.

Aceptemos nuestra realidad
Adiós a máscaras que dicen que aquí no pasa nada.
Por Jorge Navas*

El primer paso para una transformación social ha de ser aceptar nuestra verdad y nuestra realidad. Una aceptación que va a tener tanto de negativo como de positivo, acorde al exorcismo sensato que hagamos de nuestros enraizados fantasmas.

Es necesaria una reactivación colectiva de la sensibilidad nacional. Una obra pedagógica que se concentre más en nuestro conflictivo interior y no en las poses y máscaras que queremos usar para relacionarnos con el exterior aparentando que nada pasa.

Necesitamos negociar con esa fuerza oscura que se tiende como un manto sobre nuestros días, hablar frente a frente con ella para que libere nuestras almas y podamos empezar a salir de una vez por todas de este círculo dantesco.

*Director y actor.

Cumplirles el sueño a los niños
Hay que pensar en espacios donde se sientan útiles. 
Por Sonia Quintero Serna*

Construir espacios físicos para ofrecer a los niños que estén en la calle la oportunidad de encontrar un lugar donde se sientan importantes, útiles y protegidos por la sociedad y por su familia.

Por ejemplo, si un niño quiere estudiar baile, panadería, belleza o música, que tenga en este sitio los espacios adecuados para estas disciplinas, pues los niños y adolescentes dicen que la educación debe cambiar, que se debe tener en cuenta lo que los niños desean aprender, pero sobre todo, un lugar donde se les brinde la compañía, el amor y la confianza que ellos necesitan.

Que a través de sus habilidades y del desarrollo de inteligencias comunicativas, expresivas, artísticas, cognitivas y motrices aprendan a ser personas con las capacidades necesarias para autosostenerse, ayudar a la familia y ser mejores ciudadanos, lo que fortalece la sana convivencia para lograr la paz y la equidad en un país con mucha luz.

*Mujer Cafam 2010

Cárceles que rehabiliten
Vida digna e igual también tras las rejas. 
Por Cristina Palacio*

Las prisiones de Colombia deben cambiar. Para que no sean lugares donde los delincuentes intercambian sus ‘conocimientos’ sobre cómo hacer el mal y cómo burlar el sistema, los internos deben tener una vida digna, sin hacinamiento, con condiciones de igualdad y con las necesidades básicas cubiertas.

Sus comodidades no deben ser determinadas por la cantidad de dinero que tengan para comprarlas y deben de tener acceso a programas de estudio y trabajo para que sea viable que se rehabiliten y posteriormente se reintegren en la sociedad, única alternativa para que no sigan delinquiendo cuando salgan de allí.

Esto bajaría las estadísticas de personas que regresan a prisión. Para que realmente se arrepientan y se comprometan a corregir sus errores, aquellos que han cometido delitos deben ver que sí es posible tener una segunda oportunidad.

*Productora de televisión

Debates con amor
Se buscan personas que vivan por lo que piensan.
Por Blanca Durán*

Lo que más nos consume por dentro y nos impide actuar es el miedo. El miedo te carcome, te paraliza y solamente hay algo que es más fuerte que él: ¡el amor! Este sentimiento es más poderoso que todas las cosas, incluso es más fuerte que la violencia que ha impedido que podamos discutir abiertamente y que podamos opinar, incluso cuando no estemos de acuerdo.

Lo que le ha impedido a Colombia avanzar es la falta de debate. Aquí se elimina al otro, al diferente. Por eso el país ha perdido muchas personas valiosas que han construido y que habrían hecho grandes aportes a la sociedad, pero por pensar o actuar distinto, han desaparecido.

Este país no necesita más mártires ni heroínas, este país necesita personas que vivan por las cosas que piensan, no que mueran por ellas. Y que las hagan con amor.

*Alcaldesa Local de Chapinero 
 
Recuperar los jóvenes
Sena, a buscar alumnos y ofrecerles oportunidades. 
Por Eduardo Pizano*

Colombia está perdiendo a un número importante de jóvenes en los barrios populares de las ciudades. Allí ellos están abandonados a las suyas. La imposibilidad de acceder a una educación superior o de encontrar un empleo formal los mantiene postrados y sin esperanzas. En ausencia de otra institución que los congregue, ellos buscan identidad de grupo a través de las pandillas. Frente a tantas realidades que tenemos que enfrentar los colombianos, esta tiende a pasarnos desapercibida hasta que la pandilla decide ampliar su ámbito de acción y lanzarse a la delincuencia por fuera de sus barrios.

El Sena no puede quedarse de brazos cruzados esperando sus alumnos. Es allá donde tiene que ir a buscarlos. También lo deberían hacer las instituciones culturales, impulsando grupos lúdicos y actividades. Sin reemplazar al Estado, es menester de todos aquellos que lo puedan hacer, ayudar a integrar a esta juventud a un mundo de oportunidades y de ilusiones, que les permita volver a creer en el sistema y a abandonar la vida en la ilegalidad.

*Presidente de Naturgas

Derecho a la indiferencia
Somos diferentes por naturaleza, no por ley. 
Por Alonso Sánchez Baute*

La intolerancia lleva al odio y al miedo. La discriminación es el detonante del estigma y los prejuicios. Discriminar es, según el Diccionario de la Lengua Española, “un trato injusto, desigual, arbitrario e injustificable dado a una persona a partir de su condición social, física, de salud, étnica, sexual, religiosa o de otra índole, que anula o vulnera sus derechos humanos y la igualdad de oportunidades”.

Intolerancia, discriminación y exclusión social son la base de la violencia nacional. No abogo por el derecho a la diferencia, porque ese no es un derecho. Somos diferentes por naturaleza, no por ley. La diferencia se respeta.

Las personas valen por su individualidad sin importar que se trate de rico o pobre; negro, blanco, amarillo o indígena; gay o hetero; feo o bonito; católico o musulmán; nacional o extranjero; minusválido o con alguna enfermedad terminal (sida, cáncer, diabetes); gordo o flaco; bonito o feo. ¿Cómo lograrlo? Al reivindicar el derecho a la indiferencia: que sea indiferente lo que cada uno es, porque lo único sagrado es la vida.

*Abogado y escritor

¡Digamos no a la reproducción!
Dar beneficios a las mujeres que se liguen las trompas.
Por El Fiscal de lafiscalia.com*
 
Los hijos no son un requisito para la felicidad del ser humano. Las parejas sin hijos se entienden mejor, duermen la noche completa, tienen mejor sexo, viajan más y, en general, tienen mayor calidad de vida. Quienes optan por la otra alternativa, en cambio, ven sus aspiraciones individuales desvanecerse en favor de los juguetes, los pañales, la guardería. Las personas sin hijos tienden a ser más interesantes, tienen más tiempo para aprender, para su carrera, para su estado físico, para su apariencia, para la realización personal... son mejores ciudadanos del país y del planeta. Por cada momento precioso del crecimiento de un hijo hay mil momentos de tedio. Y la razón más importante de todas: Colombia no es viable con tanta gente. ¿Cuánto le cuesta al Estado cada colombiano que llega a engrosar la pobreza y el desempleo? Eduquemos para la reproducción responsable y ofrezcamos dinero en efectivo y beneficios sociales a las mujeres que se liguen las trompas: mientras más jóvenes, mayores los beneficios. ¿Y quién heredará nuestras pertenencias? Para eso están los sobrinos.

*El blog más popular de farándula en Colombia

Un país con memoria
Construir monumentos a las víctimas como homenaje a la historia. 
Por Erika Diettes*
 
Colombia es hoy un país en duelo. El drama emocional y psicológico que están viviendo miles de personas en el país alcanza una dimensión de problema de salud pública. Hay que hacer el reconocimiento público de que algo es trágico y, sobre todo, de que es irreparable. Mi propuesta es apoyar los procesos de duelo y duelo suspendido, en el caso de las desapariciones forzadas, a través de un país con memoria.

Considero que es importante, así como se ha venido haciendo en algunos municipios y regiones del país, construir un monumento en la capital donde se reconozcan las víctimas de la violencia en nuestro país, para honrar así la memoria de aquellos que ya no están pero, sobre todo, para apuntarle a un proceso de reparación psicológica y de sanación de sus familiares. Este tipo de manifestaciones públicas hacen que se visibilicen injusticias e impunidades y permiten que a través de la puesta en escena de los duelos particulares nos podamos reunir en un solo duelo colectivo. Indispensable para que podamos pensar en una Colombia mejor.

No nos quedemos con un proceso de memoria inerte, que no sea un monumento que lo único que represente con su deterioro sea la indiferencia de la sociedad. Que sea un monumento que nos permita hacer uso de la memoria ejemplar, una memoria puesta al servicio de la justicia y del futuro.

*Artista

Mientras vivir sea vivir
Todos debemos poner para lograr un país 'bonitico' 
Por Jorge Velosa*

Desde niño he venido oyendo propuestas, consignas, promesas, leyes y hasta juramentos para un país mejor. Y si seguimos en las mismas es porque del plato a la boca, siempre se ha caído la sopa, y han sido unos pocos los que se han quedado con el santo y la limosna, y sabido es que “sacristán que vende cera y no tiene colmenar, es señas de que está metiendo las uñas en el altar”.

Como muchos, añoro un país bonitico a lo largo y ancho de su ruana, que es lo que pregona la carranga. El porqué, no tiene duda; el para qué, menos; pero el qué es un país mejor y el para quién es donde nos aprieta el gollete, y sin tener eso claro y justamente resuelto, seguiremos viendo y viviendo un chispero.

Estoy convencido a patas juntas de que ese país es alcanzable, si entre muchas cosas para cambiar o mejorar, lo y nos arropamos con las manifestaciones más representativas de nuestra cultura popular.

Quiero un país de identificaciones y querencias, que se represente, se frunza y se conduela, un país crítico y gocetas, tolerante, creativo, solidario y justo a más no poder.

Eso es realizable y, para lograrlo, todos tenemos que poner: desde el hogar y la escuela; las personas y los colectivos; los medios de comunicación a la hora de planear, programar, publicar y difundir lo que se sabe improntará nuestra conciencia; y desde el Estado con su aparataje social al servicio de todos, porque también es sabido que “mientras vivir sea vivir, vivir del dolor ajeno, la vida no será vida y el cielo no será cielo”.

*Artista

Un nuevo enfoque social
Las tierras deben volver a sus legítimos dueños. 
Por Manuel José Bonnet*

Desde el momento de su creación, Colombia arrastra una deuda social que crece en la misma proporción en que aumentan sus problemas internos.

Nuestros males endémicos, como son la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la exclusión y la impunidad, tendrían fácil solución si la gente pudiera dormir tranquila con sus desacuerdos, como definía Uribe Uribe: la tolerancia.

La Colombia que yo sueño debe ser incluyente y equitativa, porque hasta hoy un porcentaje alto de la Nación sube a pie la empinada cuesta de la vida y una minoría lo hace cómodamente en escalera mecánica.

Mi propuesta tiene dos partes. La primera consiste en dar prioridad a la investigación, la educación y la seguridad social, para mejorar la competitividad. La segunda es aprobar un estatuto de tierras que devuelva su posesión a los legítimos dueños, reconocer a las víctimas del conflicto los beneficios que necesitan para reingresar al aparato productivo de la Nación y modificar la Ley de Regalías para que beneficie a todos los municipios y se aumente el presupuesto de defensa y seguridad nacional.

Si toman estas decisiones, creo que comenzaríamos a equilibrar las cargas en nuestro país.

*General retirado 

Para recordar mejor
Con imágenes se conserva lo que mente olvida. 
Por Henry Agudelo C.*

El planeta estuvo en vilo por 33 almas que esperaban ser rescatadas con vida de una destruida mina en Chile. Al mismo tiempo en Amagá, Antioquia, 73 viudas luchan por no ser olvidadas y humilladas por la amnesia de la sociedad colombiana. Sus esposos murieron hace cuatro meses dentro de un socavón de la mina San Fernando en las profundidades de las negras tierras carboneras, sin la esperanza que tuvo Chile, mucho menos la alegría de encontrarlos.

Mi proyecto consiste en mostrar y recordar con imágenes lo que la mente olvida, y que esto sirva para crear políticas de seguridad en este tipo de trabajos que se convierten, para muchos, en su única fuente de ingresos.

*Fotógrafo

Nuevos espacios para los jóvenes
A crear un fondo para generar empleos dignos.
Por Rubén Darío Ramírez Arbeláez*

Requerimos de una gestión político-cultural para devolverles la ilusión a los jóvenes comunicándonos con ellos de manera distinta a la represión o el prohibicionismo.

Concertemos un nuevo contrato social con la juventud, mediante incentivos para su participación política y social, creando un fondo que ayude a generar empleo estable y digno; prevención integral que evite los embarazos en adolescentes; uso proactivo del tiempo libre abriendo los centros deportivos y recreativos en horario nocturno; impulsar con créditos viables los proyectos de jóvenes innovadores; promoción de la lectura y expresiones artísticas; más recursos para desarrollar nuevas tecnologías en centros educativos y promocionar la solidaridad para reabrirles la esperanza. Admitamos que los jóvenes sacudan al Estado y la sociedad, sin necesidad de que usen gasolina.

*Director del Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana
Ex zar antisecuestro

Ayudar a la juventud en riesgo
Hay que brindar oportunidades para definir su proyecto de vida. 
Por Paula Moreno*
 
Mi propuesta para construir un país mejor es una agenda integral nacional para la niñez y la juventud en riesgo. Los datos demográficos señalan que el 50 por ciento de la población colombiana es menor de 25 años.

El análisis de los grandes desafíos nacionales en materia económica y social nos muestra cómo la paz, la competitividad y la equidad social requieren de unas acciones urgentes que permitan evitar que los niños y los jóvenes se involucren en fenómenos de violencia, generen familias disfuncionales desde temprana edad y deserten del sistema escolar.

Se requiere una agenda que establezca el protagonismo de estos grupos poblaciones en la construcción del país con un esquema específico de acompañamiento, oportunidades y condiciones en los ambientes que los rodean, para que así puedan efectivamente definir su proyecto de vida, reconociendo que son parte integral del presente y el futuro de este país.

No solamente la seguridad requiere estrategias renovadas y una reflexión del más alto nivel. Adicionalmente, la estrategia de intervención para la niñez y la juventud en riesgo requiere reforzar y replantear un enfoque interdisciplinario, integral y estratégico, para integrar a todas las fuerzas sociales para que cada día, de manera más agresiva y programática, se prevenga el gran costo social y económico que significa para nuestro país que los menores sean la gran masa instrumental de la ilegalidad.

Una gran política e inversión social nacional con la que aseguremos que los niños y jóvenes, particularmente en condiciones de pobreza o algún nivel de riesgo, tienen las condiciones y las acciones necesarias y complementarias que permitan desde ahora garantizar una nueva generación creativa, comprometida, que permita avanzar en la nación que soñamos para los próximos 200 años.

*Ex ministra de Cultura

Aceptar al otro
El enemigo de Colombia está adentro, no afuera.
Por Francisco Thoumi*

El modelo de comportamiento no puede ser una competencia donde todo vale. No se trata de predominar o dominar al otro, sino de ser parte de una sociedad en la que exista igualdad de derechos y oportunidades, aceptando diferencias en resultados siempre y cuando dependan de las acciones legitimas de cada cual.

Primero hay que lograr un consenso de que hay un problema de comportamiento y que el ser humano tiene derechos, pero también obligaciones hacia la sociedad que impone restricciones legítimas de comportamiento. Para esto se requiere un debate en el que los participantes reconozcan que hay paradigmas distintos pero que las diferencias no se deben resolver violentamente. No se puede aceptar que quien piensa distinto es malo o torcido por definición. Por ejemplo: “Es sabido que el Fondo Monetario es un instrumento de los Estados Unidos para explotar el mundo” o “La destrucción de las Farc es conveniente para salvar a la sociedad colombiana del comunismo”. Así no hay forma de llegar a la aceptación de las diferencias y del otro. Esta aceptación es la fuente de la confianza sin la cual no hay solidaridad, empatía, sentido de pertenencia o vergüenza cuando se cometen errores que afectan al resto.

Las políticas comunes como reformas agraria, educativa, fiscal o de salud pueden tener algunos efectos positivos de largo lazo pero no resuelven el problema social de Colombia. Por eso, hoy los colombianos tienen mejores niveles de ingreso, educación, salud, vivienda y servicios públicos, más automóviles, televisores y demás artículos que en el pasado, pero Colombia sigue siendo una sociedad que vive con temor. El enemigo en Colombia es y siempre ha sido interno. El desafío es aceptar al otro para que deje de ser el enemigo.

*Economista y escritor

Reconstruir el tejido social
Hay que obrar en presente para un futuro de siempre.
Por Fernando Hinestrosa*

Creo que la negación del otro, el renegar del pluralismo, en una palabra, la intolerancia, es el mayor y más trágico de los males que padecemos. De ahí que la necesidad más apremiante del país sea la de recomponer el tejido social. Para ello es indispensable un gran acuerdo social que restituya las bases de la vida en común, como se hizo al filo del primer centenario de la Independencia, luego del mayor enfrentamiento de la historia y del desgarramiento de la patria. Para ese esfuerzo es grande la responsabilidad de las generaciones adultas, pero son mayores las posibilidades de acción de la juventud.

Antes que de un pacto de no agresión, se trata de lograr un compromiso de formación e integración ciudadana, de interés por la democracia, de incorporar el significado de la libertad, la igualdad y la solidaridad a los hogares, a las escuelas y colegios, y un sentido del cumplimiento de los deberes ciudadanos.

No es esta una presentación candorosa, romántica. Es una invitación a pensar y obrar en presente para un futuro de siempre. Reconstruir el ‘contrato social’, sin el cual podrá haber desarrollo y crecimiento económico, pero no una nación civilizada, justa e integrada.

Rector de la Universidad Externado de Colombia*

Infraestructura más humana
La calidad de vida evita la migración forzosa.
Por José Alberto Vélez*

Mi iniciativa plantea complementar el plan de infraestructura que desarrolla actualmente nuestro país, con un programa de desarrollo social que involucre a las comunidades vecinas de los diferentes proyectos de conectividad vial que se vienen adelantando.

Es de vital importancia para Colombia ir más allá de las eficiencias logísticas y competitivas que estos desarrollos generan y enfocar recursos y programas de desarrollo hacia las comunidades aledañas a los proyectos, pues el aumento del tránsito por zonas antes ‘invisibles’ hará posible generar pequeños polos de desarrollo interno con necesidades básicas (educación, servicios de salud, comercio de servicios, seguridad, entre otros), permitiendo a sus habitantes acceder a estándares superiores de calidad de vida y evitando así su migración forzosa a las ciudades.

Lo anterior podrá ser logrado con el aporte del gobierno, pero además con el compromiso del sector privado mediante el suministro de materiales de construcción de primera calidad y con precios especiales, tal y como se ha hecho con el cemento destinado a Vivienda de Interés Social.

*Presidente de Argos

Sin farándula
Que los noticieros no tengan chismes y modelos. 
Santiago Rocha*

Cambiar la sección de farándula de los noticieros por una sección de crónica o reportaje no coyuntural. Aplicar mi idea sería catastrófico para el reggaetón, el tropipop y los anunciantes de las telenovelas. Sin embargo, en el momento en que se cambiara esta sección, que llega incluso a durar 20 o 30 minutos, empezaríamos a comprender la complejidad de nuestro país, tendríamos ciudadanos más informados y, en esa medida, más críticos con nuestros gobiernos, nuestra cultura y nuestras pésimas prácticas ciudadanas.

Nos daríamos cuenta de que hay un mundo más allá de nuestras ciudades y en general seríamos un poco menos ignorantes y desentendidos de nuestro propio destino.

A largo plazo, podríamos valorar lo que la gente es y no lo que la gente tiene.

*Creador de El pequeño tirano, dibujo animado de sátira política

Mejor información
Computadores e internet para todos. 
Por Rosa Cristina Parra*

Cada docente en el país debe estar en capacidad de utilizar eficientemente las herramientas que le permitan acompañar a sus estudiantes para aprender a compartir información y construir en forma colaborativa.

Todos los docentes deben acceder a programas de formación en uso pedagógico de herramientas digitales, y para que se cumpla, el primer requisito lo deben facilitar las entidades gubernamentales: un computador y conexión a Internet para ‘cacharrear’, literalmente.

Cada entidad pública, además de la responsabilidad específica de su mandato, tiene como función social ser una productora de información. No es un lujo ni una opción. En su espacio en Internet, deben publicar toda la información de su trabajo, la rendición de cuentas como entidad, pero, sobre todo, la información que permita que la ciudadanía se empodere y participe en sus procesos de gestión.

La información transforma nuestras vidas, nos hace reconocernos como individuos, como ciudadanos y como sujetos de derechos y deberes, pero, sobre todo, nos empodera como constructores sociales.

Aprender a pensar en forma constructiva parte de aprender a informarnos y a analizar esa información para generar y participar en procesos colaborativos a partir de ella.

*Comunicadora social y periodista

Comprender al que murió en la cruz
Debemos ser iguales ante Dios,  y ante el Estado. 
Por Darío Silva-Silva*

“La verdad os hará libres”, decía Jesús. Tuvo razón López Michelsen al decir que “la democracia es la versión laica del protestantismo”, pues Calvino enseña que si somos iguales ante Dios, somos iguales ante el Estado. Por lo tanto, Colombia será viable si “comprende las palabras del que murió en la cruz”, como dice el Himno Nacional.

*Pastor

Un instante para el cambio
Adiós a las armas, bienvenidas opciones de vida. 
Sergio Bartelsman*

La imagen es una niña chelista del proyecto de las Bandas Juveniles de las comunas de Medellín que busca alejar a los jóvenes de las armas y de la violencia por medio del arte, al ofrecerles otra opción de vida diferente a la de sus padres y hermanos mayores, muchos de los cuales se metieron al sicariato (la idea está representada en una foto).

*Fotógrafo

Un país de creadores
Sigue pendiente una gran reforma cultural. 
Por Patricia Ariza*

Un país mejor se puede construir empezando por hacer una gran reforma, la más aplazada de todas: la reforma cultural que coloque en el centro del desarrollo, y no de manera residual, como hasta ahora, la creatividad humana y el conocimiento temprano en la ciencia, la cultura y el arte.

Si se emprendiera un modelo de sociedad de creadores y se invirtiera en el mayor de los capitales, el humano y social, con seguridad podríamos acceder a una democracia verdadera y ejemplar, en la que pasemos de tener que defender todos los días la vida y la libertad a defender, por ejemplo, la cultura y el arte; en poco tiempo, este país sería, con seguridad, mucho mejor.

Pero para ello tendría que volverse, sin chauvinismo, la mirada hacia adentro y cambiar el negocio tan lucrativo de la guerra por el de la paz. Empezaríamos por hacer de inmediato la mejor y más poética de las creaciones humanas de los colombianos en el siglo XXI: un acuerdo humanitario sin reversa, que incluya a las mujeres y a las víctimas.

*Dramaturga, directora de teatro y poeta.
Fundadora del Teatro La Candelaria.
Directora de los festivales Alternativo y de Mujeres en Escena.
Premio Príncipe Klaus.

Seamos como cuando emigramos
Comportémonos como si estuviéramos en otro país. 
Por Rafael Bayona*

No es sino abordar el vuelo de regreso a Colombia para notar que algo ha cambiado. Súbitamente se empiezan a colar en la fila y, si te descuidas, te quedas sin tu silla. Tan pronto tocamos tierra salen en estampida, mientras en vano la azafata trata de recordarles lo que ya sabían.

Horas atrás eran ciudadanos ejemplares en su vida cotidiana de emigrante. Pasan necesidades, humillaciones, trabajan sin descanso para apenas sobrevivir y compartir en Facebook sus triunfos. Sin embargo, allá observan sin reparos las reglas: pagan el metro, observan los límites de velocidad y hasta cruzan por las cebras.

Es por eso que mi propuesta para ser un país mejor es que seamos esos colombianos ejemplares que somos cuando emigramos. Comportémonos como gente decente, respetemos las normas mínimas de convivencia, dejemos de creer que estamos por encima de los demás, olvidemos eso de que ‘el vivo vive del bobo’ y alusiones a papayas o malicia indígena. Si ellos pudieron, todos podemos. Lo del mejor país vendrá por añadidura.

*Asesor de Comunicaciones
@patton en Twitter

Servicio social obligatorio
Los jóvenes universitarios donarían su tiempo 
Jorge Riva*
 
De las dos grandes promesas para la década del 60 (que el hombre llegaría a la Luna y que ningún niño en el mundo se iría a dormir con hambre), solo cumplimos la más difícil. Superar la extrema pobreza no solo es el desafío más importante y urgente, sino que debería ser el más atractivo y el que logre unir a todos los colombianos. La idea es crear, como alternativa al servicio militar, el servicio social obligatorio, para que los jóvenes (hombres y mujeres) entreguen su tiempo al país mediante organizaciones gubernamentales u ONG. El joven podría decidir en qué lugar colaborar y desde qué ámbito (vivienda, educación, salud, empleo, acceso a la justicia, etcétera). A su vez, hacerlo al cumplir los 18 años o repartirlo en una cantidad determinada de horas durante su educación universitaria. Los jóvenes –a quienes depositamos el desarrollo del país– así adquirirán conciencia, aplicarán el conocimiento y actuarán para superar la pobreza allí, donde el desarrollo quedó relegado.

*Director social
Un techo para mi país

Que los niños no duerman en la calle
El Estado deberá proveer un refugio para los menores de 15 años. 
Por Mauricio Navas Talero*
 
Ningún menor de 15 años podrá dormir a la intemperie. Acordemos que un niño que duerme o trabaja en la calle no hace parte de un paisaje sino de una infamia. Por cada niño que vive en un semáforo podemos garantizar al menos dos guerrilleros en el futuro de Colombia.

Arranquemos por imaginar un acuerdo civil y constitucional que prohíba de manera positiva y concreta la mala vida de los menores.

“Ningún menor de 15 años podrá dormir a la intemperie, y en caso de que en su núcleo familiar no haya cómo dotarlo de cobijo, el Estado lo proveerá de un refugio digno, sano e higiénico, para que allí encuentre techo mientras se soluciona el problema de manera permanente”.

En el mismo capítulo, debe haber otro artículo que diga algo así como:

“Todo niño colombiano tendrá la obligación de asistir a centros educativos, y el Estado tendrá la obligación de proveer educación de calidad”, en donde calidad será entendida como:

Libertad y respeto a su integridad física y mental.

Y, por supuesto, no creo que estos artículos en sí mismos resuelvan algo, pero lo que sí creo que pasaría es que los niños y los adultos que creemos que la educación es la puerta a la vida bella tendríamos cómo movilizarnos, en contraste con los guerreristas y vengadores que tanto mal le hacen a este país.

*Libretista 

Restitución de derechos
Los campesinos deben retornar a sus tierras. 
Por Beethoven Herrera*

Colombia será un país mejor cuando les restituyamos sus derechos a los ciudadanos que han sido afectados, cuando los campesinos retornen a sus tierras, las comunidades indígenas gocen de respeto a su cultura y territorio y las mujeres superen la inequidad de remuneración que sufren aun cuando desempeñan, con competencias similares, las mismas tareas que los hombres.

Para que el país sea mejor habrá que garantizar justicia y reparación a las víctimas de violaciones de sus derechos, y que los niños puedan ir a la escuela, disfrutar del deporte y no estar en las minas ni canteras.

Adecuaremos nuestra infraestructura para que los discapacitados puedan desenvolverse con facilidad; crearemos conciencia e instrumentos de protección de los recursos naturales para que el país sea sostenible. Los empresarios tendrán garantías para que sus empresas sean sostenibles y los trabajadores gozarán de los derechos internacionalmente reconocidos por un trabajo decente, con protección social, salud en el sito de trabajo y ejercicio de los derechos de asociación, negociación y huelga.

*Profesor de la Universidad Nacional de Colombia. Economista.

La legitimidad del diálogo
La palabra es el vehículo más eficiente para la paz.
Por Marleny Orjuela Manjarrés*

Diversas iniciativas se han propuesto frente a cómo resolvemos las décadas de conflicto armado interno colombiano, que van desde procesos de negociación directa entre grupos al margen de la ley y el gobierno nacional hasta acuerdos regionales, constituyentes municipales y sectoriales. Sin embargo, la sociedad en su conjunto no tiene una ruta específica que oriente la manera como debemos resolverlo.

Sin duda, hablar de paz nos remite a innumerables causas del conflicto que no solo se resuelven con la dejación de armas o un pacto entre combatientes, sino resolviendo el quiebre social dado por unas condiciones de desigualdad por las que no tenemos igual acceso a la democracia. Esto se traduce en las pocas garantías de los derechos fundamentales consignados en el contrato social más importante de Colombia: la Constitución Política Nacional de 1991.

Es necesario habilitar la palabra como vehículo eficiente en la consecución de un diálogo abierto, honesto y democrático. Instaurar principios éticos comunes en una sociedad anestesiada, resignada y opacada por el miedo. Tomemos como imperativo ético de la población colombiana la desinstitucionalización de la guerra; sumemos esfuerzos para hacer nuestras voces más audibles, pero sobre todo, comprometidas con la paz.

Es activar un lenguaje de paz que surja del reconocimiento de la contraparte; implica superar un mero acto de habla para elevarlo a un lenguaje como primer paso para la acción; es consignar en la palabra una política que permita institucionalizar la paz como mandato de sujetos sociales activos y no de simples electores que definen al soberano; es la construcción de una soberanía colectiva que determina el destino de los pueblos.

*Presidenta de Asfamipaz

Ataque de risa
Una canción para cambiar la forma de pensar. 
Por Andrea Echeverri*

Disparo flores,
bombardeo amores,
ataque de risa,
invasión de sonrisas,
de canto y de baile
las milicias.

En vez de karate,
propongo caricias.
En vez de bomba, bombón
En vez de que te maten,
tomate un rico mate.
Y en vez de pelear,
propongo enamorar.

En vez de trincheras,
propongo trineos.
En vez de búnker, el yunque.
En vez de soldados,
mejor hermanos.
Y en vez de pelear,
propongo enamorar.

En vez de matanzas,
prefiero la danza.
En vez de minas, mininas.
En vez de combates,
prefiero chocolates.
Y en vez de pelear,
propongo enamorar.

En vez de una guerra,
millones de estrellas.
En vez de balas, yo quiero alas.
En vez de muerte,
prefiero suerte.
Y en vez de llorar,
mejor voy a cantar.

*Cantautora (ella eligió la letra de su canción Ataque de risa, del álbum Río, editado este año)

Negociar para la paz
Se requiere más esfuerzo y voluntad de todas partes. 
Por Jan Egeland*

Corresponde a los colombianos, y también a la comunidad internacional, poner fin a la violencia en Colombia. Negociar efectiva y sostenidamente tanto con las Farc y el ELN como con los paramilitares es la mejor opción. Debe haber cese al fuego y reintegración (desmovilización) de los miles de guerrilleros y paramilitares que hoy están armados. Esto presupone no solo la capacidad positiva de la jefatura guerrillera para realizar un proceso tan trascendental de cambio, sino además la buena voluntad de la élite colombiana para parar la exclusión social y política, y una capacidad de proteger la libertad de grupos de izquierda para participar en el proceso democrático. Las negociaciones interrumpidas por la llamada ‘solución militar’ han sido la forma de actuar en Colombia durante 45 años y aún hay demasiados grupos armados que resisten y responden con la violencia que principalmente afecta la vida de los colombianos más vulnerables. Solo un esfuerzo profesional y sostenido apoyado por el Estado va a funcionar. La ONU y la comunidad internacional pueden jugar un papel muy productivo en este proceso.

*Director del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales
Antiguo enviado en Colombia de la ONU

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