Triunfo sin aspavientos

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Este pintaba como un año de vacas flacas para el deporte colombiano tras la eliminación de la selección nacional al Mundial de Fútbol de Corea y Japón. Sin embargo tres deportistas que se forjaron en ambientes de bajo perfil y en muchos momentos de sus carreras a espaldas de los medios masivos de comunicación cosecharon en 2002 resonantes logros. El más destacado de todos fue el ciclista Santiago Botero, protagonista de primer orden en el Tour de Francia, en el que ganó una etapa plana contra el reloj, y en el Mundial de Ciclismo celebrado en Spa, Bélgica, donde se consagró campeón mundial. Fue el más grande título jamás obtenido por un ciclista colombiano. El piloto Juan Pablo Montoya, de la escudería Williams, a pesar de no contar con un vehículo capaz de competir con los Ferrari logró la hazaña de obtener siete poles position en la temporada. Otro caso similar fue el del paracortos barranquillero Edgar Rentería, de los Cardenales de St. Louis, quien se consagró como el mejor en su puesto en la Liga Nacional estadounidense y como el segundo mejor del béisbol de las grandes ligas.

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