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| 9/29/2003 12:00:00 AM

¡Tronco de exportador!

Gracias a las preferencias arancelarias y a las zonas francas varios sectores, como el agrícola, el petroquímico y las confecciones, han logrado revivir el empleo y la industria costeña.

Tras recorrer durante más de 10 años Centroamérica Manolo Arcía, un cubanoamericano que salió de la isla hace 50 años, encontró en el Caribe colombiano el mejor lugar para instalar su fábrica de confecciones de sudaderas y uniformes que vende en Estados Unidos. La posición geográfica, las facilidades portuarias, las ventajas del Atpa y la amplia mano de obra inclinaron la balanza a favor de Colombia.

Por estas y muchas otras razones numerosos industriales, nacionales y extranjeros, también han optado por la Costa como sitio de operaciones para producir y exportar, no sólo a Estados Unidos, sino a México, Centroamérica y el Caribe. Su cercanía a estos países y regiones, unido a la disponibilidad de líneas marítimas y aéreas a tarifas competitivas, se han convertido en otro gran punto a favor.

Además los incentivos tributarios que ofrecen las zonas francas de Barranquilla, Santa Marta, Cartagena y de La Candelaria, en donde se pueden importar insumos y bienes de capital sin pago de aranceles e IVA y exportar sin pagar impuesto de renta, han sido los principales factores para que muchos vuelvan a pensar en la Costa como el mejor sitio para hacer inversiones.

Cartagena industrial

Tal vez la industria que más ha repuntado en la economía regional ha sido el sector petroquímico de Cartagena. Con inversiones por más de 200 millones de dólares en el último año empresas como Petco, Biofilm, Colcklinker, Dexton, Propilco, Inversiones Cascabel y Exxon Mobil han expandido sus plantas en tecnología, capacidad de producción y autogeneración de energía que la colocan como uno de los principales motores industriales de la región, incluso por encima de Barranquilla.

"Frente a la crisis venezolana muchas empresas salieron favorecidas ya que vieron a otros países del Caribe como sus nuevos socios estratégicos", sostiene Roxana Segovia, directora de la Fundación Mamonal y de la Andi en Cartagena. Las protecciones arancelarias permiten a la industria importar la materia prima y producir a unos precios competitivos, pero temen que cuando entre en funcionamiento el Alca o un acuerdo bilateral con Estados Unidos pierdan su posición privilegiada y queden por fuera del mercado. Por eso la principal preocupación de la petroindustria es la ampliación de la refinería de Cartagena y la construcción de la planta de oleofinas que les permita producir la materia prima en el país.

Fruta fresca

Además del parque petroquímico de Cartagena, uno de los sectores que más se ha beneficiado de las ventajas y preferencias a los productos colombianos en el exterior ha sido la agroindustria. Por eso, de la mano del Pnud, Finagro, las gobernaciones del Cesar, La Guajira y la Federación de Cafeteros, la Compañía Envasadora del Atlántico aprovecha su ubicación en la zona franca de Barranquilla para incentivar la producción de maracuyá en varios departamentos de la Costa Atlántica. El programa, que garantiza la compra de la fruta a los campesinos, cobija a más de 800 familias, a las que les genera 600.000 jornales durante todo el año, y además pone a producir 1.500 hectáreas en 24 municipios de cinco departamentos de la Costa Caribe.

"La compañía también compra 87 por ciento del mango de la región, que son convertidos en pulpa y exportados a 39 países de Europa, Norteamérica y el Lejano Oriente con el fin de satisfacer la alta demanda, dice Sergio Karagumechian, gerente de la firma. Lo importante es que la empresa se compromete a recuperar zonas deprimidas con la reactivación del agro, se crea un sistema con capacitación y sin duda es un negocio muy rentable".

La experiencia también se extiende a las pesqueras, como Atunec -también ubicada en la zona franca de Barranquilla-, que desde su puesta en marcha y hasta junio de 2003 ha disparado su producción y ahora despacha pedidos a mercados externos, principalmente Estados Unidos, Italia, Francia, España y Reino Unido. Actualmente su capacidad productiva es de 120 toneladas de atún entero por día, generando 500 empleos directos.

La otra Magdalena

En el Magdalena no sólo se vive de turismo y de carbón. El banano ha vuelto por sus mejores épocas. El mejoramiento de las condiciones de seguridad en la región ha hecho que los propietarios de fincas vuelvan a sus tierras y recuperen uno de los más emblemáticos productos de la zona. Hoy, con 11.000 hectáreas sembradas en todo el departamento, la fruta le produce 100 millones de dólares en divisas al país y 23.000 puestos de trabajo permanentes en el departamento. "La recuperación del banano ha hecho que pueblos como Ciénaga, Zona Bananera, Aracataca, El Retén y Fundación regresen a su vocación original", sostiene el director de la Asociación de Bananeros del Magdalena, Eduardo Diazgranados.

Mientras los bananeros renacen los cafeteros de la Sierra Nevada de Santa Marta, de una manera muy anónima, atesoran un mercado desconocido que les produce buenos réditos, tanto a los empresarios como a los indígenas. Con el apoyo de la Federación de Cafeteros y la empresa privada más de 800 familias, entre las que se encuentran indígenas koguis, arzarios y arhuacos, producen uno de los más excelsos cafés orgánicos del mundo.

El café, que no alcanza a representar el 2 por ciento de la producción cafetera del país, es sembrado a la sombra de grandes árboles de guamo y su apariencia es de un grano grande, muy suave, de baja acidez, que gusta mucho en Japón, Italia, Holanda, Francia y en algunos sitios de Estados Unidos. Pero quizá lo más atractivo para sus compradores es que sea producido por indígenas de la Sierra.

Barranquilla, en maquila

Manolo Arcía, el cubanoamericano que encontró en Barranquilla la sede para su fábrica, reconoce que "la ciudad tiene todo lo ideal: cercanía con el puerto, calidez de su gente y la poca competencia fueron las razones para quedarme".

Arcía no es el único. En Barranquilla se manufacturan productos para Disney, Náutica y también para las cadenas de almacenes Target, JCP, Sears y Wallmark, en Estados Unidos.

Las maquilas han logrado que el sector de las confecciones se recupere, como lo reconoce el presidente de la zona franca de Barranquilla, César Caro. "Las prelaciones del puerto de Barranquilla, su posición estratégica, el transporte es un factor importante en el comercio internacional, pesa entre 12 y 30 por ciento del valor del producto, lo que significa que no es lo mismo producir en Cali, Medellín o Bogotá, en donde se tiene que desplazar por carretera para sacar los productos a un puerto", sostiene Caro.

Las condiciones de la región también han sido reconocidas por empresas venezolanas, que no temen invertir en la Costa Caribe colombiana, como lo viene haciendo la Fluid Containment Andina, una multinacional líder en la fabricación de tecnología de tanques subterráneos ecológicos fabricados para la industria petroquímica. La empresa, que inició operaciones de la mano de Exxon Mobil Colombia y ahora, por requerimiento de Terpel, se transformó en una empresa colombo-venezolana que tendrá sede en el Parque Industrial De Malambo, Pimsa.

Para Sergio Serfaty, gerente de la fábrica en Colombia, la decisión se tomó teniendo en cuenta la cercanía con Venezuela y la proximidad afectiva entre los venezolanos y los costeños, "por su calidez, sinceridad y por tantas similitudes que nos unen. A esto se debe sumar el posicionamiento de los puertos de la Costa Caribe con miras a la exportación para el Caribe, Centroamérica y otros puntos geográficos", agrega. Y en especial el interés por atender los mercados de Barranquilla, Santa Marta, Cartagena, Valledupar, Montería y Sincelejo.

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