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| 12/13/1993 12:00:00 AM

Un asunto de profesionales

La era de las niñitas bachilleres llegó a su fin. Este año médicas, veterinarias y abogadas compitieron por la corona

Un asunto de profesionales Un asunto de profesionales
Un asunto de profesionales
NORMALMENTE LA PALAbra reina ha hecho referencia a una bella jovencita, no mayor de 20 años, con medidas perfectas (90-60-90), pero con poca preparación porque apenas acaba de terminar sus estudios de bachillerato. Este molde se ha repetido a lo largo de las versiones del Concurso Nacional de Belleza que ya va por su edición numero 41 .
Sin embargo, este año el esquema se rompió. Si bien el síndrome de las medidas perfectas sigue presente, las niñas "super bien y nada que ver" le dieron paso a una nueva generación de concursantes conformada por profesionales, estudiantes de últimos grados universitarios y con una edad promedio de 22 años. Esa fue la nota predominante en Cartagena y lo que permitió que el grupo de participantes fuera más responsable, con mayor madurez y mucha más seguridad frente al jurado calificador. A un lado quedaron las respuestas de cajón. Las respuestas fueron más estructuradas. La mayoría de las candidatas eran bilingues y unas cuantas dominaban tres idiomas. Ya sus personajes favoritos no son la madre Teresa de Calcuta o el Papa.
Esta vez hubo candidatas que obstentaban un cartón profesional de médica, ingeniera, administradora de empresas, abogada, veterinaria, etc. Otras no lo tenían en sus manos, pero están a punto de obtenerlo, pues para finalizar sus estudios les faltan entre uno y tres semestres. Sólo una había finalizado únicamente el bachillerato.
El grupo de profesionales estaba encabezado por la Señorita Guajira, Socorro María Ortiz, una médica cirujana que trabajaba de planta en el hospital de Puerto Triunfo (Antioquia) en el momento de aceptar la representación de su deparmento. Cuando se encontraba en Cartagena, recibió una buena noticia: fue aceptada en el posgrado de Cirugía Reconstructiva que empezará el próximo año. La Señorita Atlántico, Beatriz Vélez Vengoechea, también tenía que mostrar. Terminó dos carreras -bellas artes y derecho-, y ha hecho ya una especialización en derecho laboral. En este selecto grupo de profesionales estaba asimismo la candidata de Guaviare, Yamile Plata Moreno, una ingeniera civil que montó su propia empresa. La representante de Bolívar, María Victoria González, terminó sus estudios profesionales en Estados Unidos. Es comunicadora social y realizó una especialización en manejo de medios publicitarios. Habla inglés, francés e italiano. Ha trabajado en varias cadenas de Ia televisión estadounidense como libretista en programas de comedia. La otra comunicadora social era la representante de Guainía, Marcela Serrano Camacho, quien tiene su propia oficina de relaciones públicas y asesora a importantes empresas multinacionales con sede en el país.La veterinaria que estuvo en Cartagena fue la representante Nariño, Georgina Gambino Rosero. Y la diseñadora textil era la representante de Caquetá, Piedad Castillo Mejía, quien posee ya su propia empresa.
El resto de las participantes está a las puertas de salir de la universidad. La mayoría de ellas se encuentra cursando los tres últimos semestres de sus carreras. Por ejemplo, la Señorita Boyacá, Sonia Luz Galeano Vélez, es estudiante de octavo semestre de administración de empresas. La candidata de Caldas, Adriana Hernández Zuluaga, está próxima a convertirse en diseñadora industrial. La Señorita Valle será sicóloga en un año, mientras que la de Vichada, Luz Adriana Ruiz estudia para ser médica especialista en cirugía plástica. Más que un sueño es un reto, pues su madre fue una de las víctimas de la bomba de la calle 93 con carrera 15. Parte de su rostro quedó desfigurado.
La única colegiala que estuvo en Cartagena fue Carolina Gómez, quien representó a Santafé de Bogotá. Ella apenas finalizó sus estudios de bachillerato y se encontraba realizando un curzo de fotograía profesional cuando asumió la representación de la capital. Además, era la sardina del grupo, con 19 años. Este honor de "cubita" lo compartió con la representante de Magdalena, María de los Angeles Chapman, quien Ie lleva dos meses de edad. La más veterana del grupo de candidatas fue María de los Angeles Alarcón, representante de Huila, que pasa la barrera de los 25 años. También es profesional y se desempeña como diseñadora de modas en Bogotá. Ella misma elaboró su propio ajuar para lucir en Cartagena.
Los comentarios en La Heroica eran que este año el grupo de candidatas tenía más intelecto que belleza. Pero lo cierto es que tampoco hubo una concursante con la personalidad arrolladora de Paola Turhay ni la figura escultural de Paula Andrea Betancurt, quien el año pasado arrasó desde el día en que piso tierra en Cartagena. También se comentaba que esa dulzura de antaño, que caracterizó a Susana Caldas, no se vio en esta oportunidad en el reinado. Fue un concurso en el que no hubo una candidata que sobresaliera por su belleza física. De suerte que esta vez los puntos se hicieron más a base de respuestas inteligentes que de sonrisas deslumhrantes.
Paula y Paola: la nueva era
Paula y Paola: la nueva era LAS REINAS YA NO SON NIÑAS "huecas". Eso de que las candidatas al Concurso Nacional de Belleza no tenían nada que decir y que el reinado era sólo para verlas desfilar, quedó revocado. Las concursantes de la última generación han causado impacto por su presencia de ánimo, sus respuestas inteligentes y su personalidad al responder. Son pocas las que se quedan sin habla tras una pregunta. El comentario generalizado, de televidentes y asistentes, al evento era que tal o cual reina se trataba de una niña "muy inteligente".
Y si se observa la participación en Miss Universo, mucho más. En los últimos años la mayoría de las colombianas ha sacado la cara por el país con respuestas lúcidas y sólidas. Como Paula Andrea Betancurt, cuando le dijo a un periodista que le preguntó si se repondría pronto del golpe consistente en que le hubieran quitado su primer puesto en Miss Universo: "Los colombianos nos caracterizamos porque, cuando nos caemos, nos sabemos levantar".
El fenómeno obedece a que actualmente una joven de 20 años está más preparada académicamente. Es más madura porque las exigencias de la vida actual así lo imponen. Es, como dice Pilar Castaño, "el termómetro de la juventud de hoy". Quedaron atrás los años desastrosos en que las concursantes colombianas en el exterior pasaban por lindas pero desinformadas.
Las reinas colombianas de los 90 están muy enteradas de lo que ocurre en el país y el mundo. Saben que es la OLP, conocen la diferencia entre apertura e inflación, saben quien es el Primer Ministro de Israel, y pueden hablar sobre la nefasta sombra del narcotráfico para Ia vida nacional o sobre los problemas ecológicos producidos por la capa de ozono.
Las dos últimas Señoritas Colombia, Paola Turbay y Paula Andrea Betancurt han dado muestra clara del coeficiente intelectual de las colombianas. El desparpajo. la personalidad, el manejo de cámaras y la riqueza del lenguaje que tiene Paola Turbay, desde antes de ser reina, ha sido impresionante. Pasó de ser la colegiala del Gimnasio Femenino de Bogotá a una desenvuelta entrevistadora, presentadora y animadora de televisión, modelo y figura de identidad de millares de niñas colombianas. No sólo por orte de pelo o por sus medidas, sino por el sello de su personalidad.
Ahora los periodistas que cubren el reinado no sufren al hacerles preguntas a las candidatas, pensando qué van a contestar o cómo van a corcharlas. Y si la reina no sabe la respuesta, ya no se sonroja tímidamente. Le reclama al periodista por su pregunta tan absurda. Y si no, se ingenia una respuesta con tal seguridad que descresta a todo el mundo. Cuando a Paula Andrea le preguntaron en Miss Universo "si mañana llegara a convertirse en líder de su país, ¿qué haría?, ella contestó con aplomo: "Orietaría a mi gente en el camino hacia la paz y le mostraría las cosas buenas de la vida". Y cuando le preguntaron "¿prefiere vivir serena o con pasión?",devolvió la pelota con certeza aplastante:
"EI que vive sereno tiene campo para la pasión".
No quiere decir esto, sin embargo, que las participantes de hace unas décadas no fueran inteligentes. Lo que los conocedores aseguran es que ahora llegan a Cartagena mucho más preparadas, no sólo en su figura o en el estilo de maquillaje o peinado, sino en información general para responderle a la prensa y contestar a los jurados. Todo sin dañar con sus declaraciones lo conquistado con su figura.

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