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| 11/6/1995 12:00:00 AM

AHI ESTA EL DETALLE...

Un elemento desconocido explica por qué 0.J. Simpson quedó libre, a pesar de que todo el mundo cree que asesinó a su esposa.

AHI ESTA EL DETALLE... AHI ESTA EL DETALLE...
LA MITAD DE LOS jurados que votaron por dejar libre a O. J. Simpson estaba convencida que era culpable. La casi totalidad de la opinión pública calificada no duda de que el futbolista mató a su esposa Nicole Brown y a su amigo Ronald Goldman. Según las encuestas, el 73 por ciento de los estadounidenses cree que el futbolista los mató. La gran pregunta es entonces, ¿por qué quedó libre? Todo el mundo piensa que el ingrediente que pesó en el veredicto fue el racismo. Esto es un hecho. Sin embargo, además de eso, hubo un argumento jurídico válido, no muy divulgado hasta el momento, que hizo que el jurado llegara a la conclusión de que existía una 'duda razonable' que hacía difícil condenarlo.
La mañana del 13 de junio de 1994, luego de saber que Nicole Brown y Ronald Goldman estaban muertos, cuatro oficiales de la Policía ingresaron en la mansión de O. J. Simpson. Según testificaron después durante el juicio, querían informarle al jugador sobre el asesinato de su esposa para que pudiera preparar a sus dos hijos.
Luego de timbrar en la puerta de la casa y no obtener respuesta, los policías saltaron el muro del jardín y se metieron en la mansión del futbolista, según dijeron, porque habían visto una mancha de sangre en el Bronco del jugador, el cual estaba en la calle. Los policías señalaron que habían ingresado a la residencia de esa forma porque temieron por la seguridad de Simpson.
El problema con este testimonio es que la explicación que los detectives dieron acerca de por qué entraron a la casa es difícil de creer. Para nadie quedó claro el porqué habían ingresado esa mañana a la mansión del jugador, quien en ese momento se encontraba en Chicago. No es normal que cuatro policían sean necesarios para ir a una casa a informarle a la familia de un asesinato. Tampoco es habitual que cuando se asesina a una mujer casada se tema por la vida de su marido, particularmente si estaban separados. Y es aún más extraño que en un automóvil parqueado en la calle los policías hayan visto una diminuta mancha de sangre, a menos que hubieran ido a buscarla con lupa, que fue efectivamente lo que hicieron.
La verdad era que con los antecedentes de violencia de Orenthal James Simpson hacia su esposa Nicole, para nadie era un secreto que él iba a encabezar la lista de los sospechosos. Máxime si se tiene en cuenta que el 50 por ciento de los asesinatos de mujeres en Estados Unidos es cometido por sus esposos o amantes. Así que las leyes de las probabilidades ya hacían de Simpson un sospechoso de primera línea. No se necesita ser un genio para entender que la violación de domicilio cometida por los detectives no tenía por objeto proteger a Simpson. Ellos simplemente querían interrogar al jugador antes que se asesorara de un abogado, para escuchar su coartada o algún testimonio que pudiera ser usado después en su contra.
Las declaraciones de los policías para tratar de hacer parecer legal lo que no lo fue, los enredaron. Y a pesar de las explicaciones, lo que quedó claro fue una flagrante violación a la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, que señala que ningùn domicilio puede ser registrado sin una orden de cateo (el famoso 'searchwarrant' de las películas). Pero esta intrusión ilegal a la mansión del futbolista fue aún más grave porque fue entonces cuando Mark Fuhrman, uno de los cuatro detectives, encontró el famoso guante ensangrentado, compañero de otro que fue hallado en la escena del crimen. Después se comprobó que eran iguales a unos que Nicole le había regalado a Simpson.
El guante ensangrentado fue considerado como la más grande evidencia contra 0. J. Simpson. A la duda que surgió luego de que le quedaran pequeños cuando se los midió durante el juicio, se sumó otro ingrediente de más peso: que la principal prueba de la Fiscalía sobre su culpabilidad había sido obtenida ilegalmente. Y cuando una prueba ha sido obtenida ilegalmente no puede ser utilizada en un juicio. Esa violación a la Cuarta Enmienda de la Constitución llevó a los jurados un mensaje de abuso policial que ellos no podían admitir.
De ahí en adelante la duda de que el jugador había sido inculpado por los policías fue creciendo. Algunos antecedentes ponían a Simpson a los ojos de los cuatro detectives como el asesino indiscutible. Mark Fuhrman había acudido cinco años antes a la mansión de la pareja, por un llamado de Nicole, quien había pedido a la Policía ayuda a gritos ante las agresiones de su marido. El detective interrogó a Simpson y llenó un informe oficial sobre el incidente. Eso significaba que desde 1989, Fuhrman -el hombre que encontró el guante- sabía que el futbolista golpeaba a su esposa.
En 1992, en una entrevista con una guionista de cine, Mark Fuhrman manifestó que se oponía a los matrimonios entre negros y blancos. Más tarde, en otro diálogo con esa misma guionista puntualizó: "Los negros solo son buenos después de muertos". Durante el juicio Fuhrman había jurado que en los últimos 10 años no había utilizado el término 'negro'; sin embargo, esas grabaciones demostraron que la utilizó en 40 oportunidades. Pero además, en las cintas se le escuchó decir a Fuhrman que los policías para cumplir su misión tienen que "aprender a mentir, engañar y tenderles celadas a los sospechosos". La combinación de que la entrada de los policías a la casa fue ilegal y de que el hombre que encontró el guante era un racista mentiroso fue demasiado para el jurado, que tenía entre sus integrantes sólo a dos blancos.
Según abogados respetables, la verdad es que desde el momento en que el guante se convirtió en una evidencia ilegal, todo el caso contra 0. J. Simpson se volvió ilegal. No porque la Fiscalía careciera de pruebas, pues pocas veces ha habido tantas evidencias en contra de un acusado. Es casi seguro que sin el problema del guante, el resto de las evidencias hubieran sido suficientes para condenar a Simpson. Pero como dijo uno de sus abogados defensores, "Cuando uno está comiendo y se encuentra una cucaracha muerta en el plato de espaguetis, no busca otras cucarachas sino que bota el plato". Y aun sabiendo que era casi seguro que Simpson había asesinado a su esposa, el jurado decidió botar el plato.
En el fondo los 12 integrantes del jurado consideraron que al declarar a Simpson "no culpable", estaban defendiendo el derecho de las minorías a que los policías no se les metan a sus casas sin una autorizaciòn. Algunos expertos consideran que si desde el momento en que se supo cómo se había obtenido el guante ensangrentado, el juez hubiera tenido el valor de admitir la nulidad de esa evidencia, y hubiera reconocido que los derechos de Simpson fueron violados, otro habría sido el veredicto.

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