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César Hoshi: “Ser nómada digital no es para todo el mundo”

Este ‘freelancer’ que estuvo en Colombia un año paseando por muchas ciudades y trabajando, ahora vive en México. Mañana puede ser en un país de Europa. Así ha sido su experiencia cuando el mundo es su oficina.


César Hoshi es peruano, pero este año ha estado viviendo en Bogotá, Medellín, Santa Marta, Jericó y, desde octubre, está radicado en México. Él no está de turismo. En todas estas ciudades ha estado trabajando juicioso como un nómada digital. Aunque la tendencia existía ya, se afianzó durante la pandemia gracias al trabajo remoto, que hizo irrelevante desde donde y a qué horas trabajan los empleados. Hoy, el nomadismo digital es una industria de más de 690.000 millones de euros y en Colombia, Medellín se perfila como la ciudad más apta para acoger a este tipo de trabajadores.

Un nómada digital es una persona que sin importar en qué lugar del mundo, trabaja para su compañía o su cliente, que puede estar al otro lado del planeta. “Muchos creen que los nómadas viven viajando y pasan muy rico, pero debemos ser muy disciplinados sobre a qué horas trabajar”, dice Hoshi. En efecto, son gente muy independiente y desapegada, pero estricta con el horario. A ellos se les borran los límites de los fines de semana porque su trabajo es muy flexible, aunque otros como los contadores y expertos en marketing no se desapegan del horario del cliente. Eso implica incluso levantarse a la madrugada a atender reuniones en Singapur.

Hoshi es programador de aplicaciones y trabaja freelance para clientes en Asia y otras partes del mundo. En entrevista con SEMANA, contó su historia.

“Acabo de llegar a Ciudad de México, tras vivir tres años en Colombia. Soy de Perú. Tengo 31 años y me mudé a Bogotá, donde estuve dos años porque luego me agarró la pandemia. Decidí entrar a trabajar from anywhere. ¿Por qué regresar a Lima? Me fui a viajar por Colombia. Fui a Medellín, Santa Marta, Jericó, fui otro tiempo a Lima, y ahora desde hace un mes estoy en México donde he estado paseando y trabajando en remoto.

“Trabajé en un empresa que da facilidades para hacerlo en remoto, pero renuncié para ser freelancer. Lo interesante es que cuando uno está así, en este modo nómada, surgen nuevas formatos de vivienda. En Medellín me alojé en Indie Studio, un formato de coliving, un sitio donde uno vive, tiene su habitación, baño, cocina y lo mínimo, pero afuera están el resto de espacios compartidos con otros inquilinos. Allí viví tres o cuatro meses, conocí a muchos nómadas que trabajan en remoto que vienen de todas partes del mundo. Había rusos, gringos, chilenos, indios. En ese edificio eran 30 aptos y como era estadía larga, uno paga arriendo por dos meses.

“Además, te segmenta el tipo de gente. Conozco gente que trabaja en marketing digital, programadores. Eso es lo lindo. Cuando uno viaja como mochilero no terminas conociendo tanta gente. Yo nunca planeo más de dos semanas en un lugar, de acá a dos semanas no sé dónde voy a estar. Si me gusta el sitio donde estoy, me quedo más tiempo, y cuando digo ‘es suficiente’, me voy. Y uno va planeando. Llevo nómada un año completo. Es un estilo de vida que quiero seguir explorando.

“Ser nómada implica viajar con poco y tener un gran desapego por las cosas materiales. Tengo una maleta pequeña y la de mi laptop y nada más. Uno se desapega, no puede comprar nada porque no te lo vas a llevar. Eso cuesta, pero además de eso una ventaja es que conoces gente de mente muy independiente, que también vive así como uno y que es muy responsable.

“Muchos creen que los nómadas viven viajando y pasan muy rico, pero debemos ser muy disciplinados sobre a qué horas trabajar. Somos gente muy independiente y muy desapegada, pero muy estrictos con los horarios. Y con las disciplinas del tiempo. Me pasa que el domingo trabajo y el martes no, tengo esa flexibilidad, pero hay gente en remoto que son contadores que no pueden desapegarse al horario del cliente. Yo sí tengo flexibilidad. Cuando esté en Europa, algo que eventualmente va a pasar, el horario será muy diferente. Yo trabajo con clientes en India, Singapur, Corea e Inglaterra. Se logra establecer un equipo con ellos. Eso es importante, pero es que ellos son nómadas como yo. Entonces no toca cuadrar a qué horas conviene hacer las reuniones. Solo nos conocemos por la aplicación Slack, pero a veces, como ahora en México me junté con muchos de mis colegas que no veía hace unos años.

César Hoshi. Nómada Digital.
César Hoshi. Nómada digital. - Foto: Juan Carlos Sierra

“No todo es bueno. Ser nómada no te deja sentar raíces en un lugar. A veces sí extraño tener mascota porque me encantan los gatos, pero no puedo tenerlos porque sería injusto para ellos. Con las relaciones interpersonales pasa lo mismo: conozco a alguien y me toca viajar y esa relación queda en suspenso. No veo a mi familia hace mucho. Hablando con otros, llega un punto en que quiero quedarme aquí. Es como un proceso, estás buscando un lugar geográfico. Somos millennials inconformes y ojalá llegue el día en que lo encuentre. Pero eso sí, esta experiencia no es para todos, porque hay gente muy arraigada a familia y a las costumbres.

“Deel es de las empresas más importantes de contratación y pago de trabajadores en remoto. Yo declaro renta en Colombia, pero ahora que estoy en remoto no sé dónde me convenga más hacerlo. Yo hago contrato con mi cliente en Singapur y Deel se encarga de que todo sea legal, que yo tenga salud global, que pague impuestos, y que me paguen a mí el salario en dólares sin problemas con una tarjeta que sirve en todas partes.

“La pandemia le dio mucha energía al nomadismo digital. Antes existía, pero hoy somos muchos más”.