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| 10/17/1994 12:00:00 AM

EL DESNUDO REAL

Una amenaza del príncipe Carlos de Inglaterra evitó que su fotografía 'en cueros' le diera la vuelta al mundo.

EL DESNUDO REAL EL DESNUDO REAL
HASTA AHORA las cosas siempre habían llegado hasta donde los paparazzi querían: sus fotografías de desnudos de los famosos le daban la vuelta al mundo, dejándoles una fortuna. Esta vez las cosas cambiaron. El 7 de septiembre pasado, el tabloide alemán Bild Zeitung publicó en su primera página una fotografía del príncipe Carlos de Inglaterra completamente desnudo. Bajo el título 'Las joyas de la Corona', el heredero al trono aparecía con toda su anatomía al aire. La fotografía había sido captada por un fotógrafo alemán que lo sorprendió en la intimidad de su habitación de un castillo al sur de Francia, donde tomaba unos días de descanso. Carlos acababa de subir de la piscina y se dirigía a la ducha luego de despojarse del traje de baño, sin llevar encima nada más que una toalla blanca colgada al hombro. La conmoción fue inmediata.
El Palacio de Buckingham expresó inmediatamente su indignación. "Es injustificable que alguien deba sufrir este tipo de intrusión", señaló un portavoz. Pero acto seguido lanzó una amenaza de demanda. Y ésta fue tan en serio, que los noticieros de televisión apenas enfocaron la fotografía para mostrar la desnudez del príncipe en la forma más velada posible. Y la revista francesa Paris Match, que según se dice adquirió las fotografías por una suma cercana a los 40 millones de dólares, optó por no publicarla y, en las dos páginas que tenía destinadas a hacerlo incluyó la más discreta y publicable toma de la secuencia. Aunque en ella no aparecía lo que el diario alemán había llamado "las joyas de la Corona" -y había elogiado como 'de estatua griega'- sí muestra que a pesar de sus 45 años, Carlos tiene todavía un excelente físico.
Aunque esta es la primera vez que una amenaza pone a funcionar el respeto al derecho de la intimidad, es la segunda vez en que la realeza británica logra detener la publicación de unas indiscretas fotografías. La primera vez fue hace unos meses, con unas fotos de la princesa Diana en topless. La princesa se encontraba en la villa de unos amigos españoles en Marbella, un fotógrafo logró captarla con su teleobjetivo cuando, junto con dos amigas, tomaba desprevenidamente un baño de sol. Según el fotógrafo, cuando vio a la princesa levantarse de la silla de extensión donde se encontraba boca abajo "sentí que mi más caro sueño se convertía en realidad ". Cuando la princesa se enteró de que las fotografías estaban siendo ofrecidas a la prensa, inmediatamente trató de interceptarlas. Para ello llamó a su amigo Eduardo Sánchez, director de la revista Hola de España, quien las adquirió y en un elegante gesto de cortesía se las envió a Diana como regalo.
Aparte de estos dos casos, el resto de las víctimas de los paparazzi han comprobado que prácticamente no hay forma de parar la publicación de ese tipo de fotografías. El caso más patético lo vivió hace dos años la duquesa de York. En septiembre de 1992, los paparazzi la pescaron no solo en topless sino en comprometedoras escenas con su asesor John Bryan. El abogado trató infructuosamente de adquirirlas antes de que fueran publicadas. La presencia de las nietas de la reina Isabel en medio del descarado romance, desataron la ira de la soberana. Esta secuencia de fotografías de Sara fueron el puntillazo a su ya deteriorado matrimonio con el príncipe Andrés.

EL ESCANDALO DE JACKIE O.
Pero quizás el gran hito de estos 'fotógrafos rapaces' y el más escandaloso de los desnudos ha sido el ocasionado por unas fotografías publicadas en noviembre de 1972 por un magazine italiano. El objetivo era nadie menos que Jacqueline Kennedy Onassis, la ex primera dama de los Estados Unidos, quien meses antes había contraído matrimonio con el magnate griego Aristoteles Onassis.
La indiscreta secuencia, captada con teleobjetivo mientras la nueva señora Onassis tomaba desnuda un baño de sol en las playas de la isla Scorpio, mostró al mundo que su cuerpo de mujer madura era todavia digno de admiración. Para fortuna del indiscreto fotógrafo -y desgracia de Jacqueline- la ex primera dama, segura de su privacidad, se levantó de la arena y caminó en dirección del intruso, sin sospechar su presencia en una barca a suficiente distancia de la playa pero con una lente que registró con lujo de detalles su anatomía. El día de la publicación los medios impresos del mundo duplicaron la venta de ejemplares. El escándalo fue mayúsculo. Si había una mujer respetada en Estados Unidos, al punto de ser tratada como una reina, era Jacqueline.

EL TERROR DE LOS FAMOSOS
Pero si esas eran otras épocas, ahora, la tecnología parece estar de lado de los paparazzi. Y, cada vez es más difícil para los famosos escaparse de esas lentes que aprovechan cualquier distracción para revelarle al mundo sus debilidades. Su tarea es la de captar esos pasos en falso y para ello son capaces de esperar muchas horas apostados con su cámara lista para disparar. Sus cómplices son los porteros, los mensajeros, los meseros, que les proporcionan las pistas adecuadas para alcanzar la presa. Ellos le han mostrado al mundo los senos de las princesas europeas y los decadentes cuerpos de las divas del cine. Y los hombres no están libres de su asedio. El príncipe tal vez ha sido el más importante pero no el primero de sus desnudos masculinos. También el príncipe Alberto de Mónaco, el senador estadounidense Edward Kennedy, el futbolista argentino Diego Maradona y el industrial italiano Giovanni Agnelli han tenido que pasar por el trance de verse 'en cueros' en las páginas de las revistas. Y aunque siempre hay anuncio de demandas, la verdad es que cada vez logran penetrar aún más en la intimidad de los personajes.-

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