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| 5/27/1991 12:00:00 AM

EL TIO

Una acusación de violación a un sobrino de Edward Kennedy, arrastra al senador y el nombre de familia al borde del abismo.

EL TIO, Sección Gente, edición 469, May 27 1991 EL TIO
LA DIFERENCIA ENtre Edward Kennedy y sus hermanos John y Robert, no es tanto el brillo político que éstos tuvieron y que él no ha visto, o la condición de mártires-héroes que a ellos los inmortalizó, sino el hecho de que a diferencia de sus hermanos mayores Ted ha vivido lo suficiente para pagar por sus errores. Otra vez se derraman toneladas de tinta en los periódicos y revistas del mundo, para imprimir en letras mayores el último escándalo del último de los Kennedy. Mujeres, alcohol y devaneos sexuales habían sido tema de escándalos anteriores. Pero esta vez el caso puede llegar a una corte penal por tratarse de una su puesta violación.
Las pocas versiones sobre los hechos que los periodistas han logrado obtener son contradictorias y todavía quedan muchos cabos por atar e información por revelar. Pero el alud informativo ya se desató y Edward Kennedy quedó atrapado.
Todo empieza un lánguido viernes santo en el que el senador Kennedy, su hijo Patrick y su sobrino Willy hijo de su hermana Jean, deciden entretener el tiempo a la luz de unas copas. Hacia media noche llegaron solos al restaurante Au Bar, un lugar in en Palm Beach, en donde se reúnen personalidades y anónimos que quieren ver y ser vistos. Los tres Kennedy escogieron una mesa cerca de la pista y ordenaron un trago sin saber que entre la multitud de bailarines, cuatro ojos exorbitados habían divisado al famoso senador por Massachusetts, también sentado cerca de la pista. Michele Cassone de 27 años y mesera del restaurante Testas, y Patricia Bowman de 29 años e hija de un millonario industrial, vieron su noche retribuida con la presencia del importante personaje.

La pista de baile sirvió de punto de contacto y las dos damas terminaron bailando con los jóvenes Kennedy. De la pista pasaron a la mesa en donde fueron presentadas al Senador e invitadas a tomar un trago. Copas van y copas vienen, el lugar anuncia que va a cerrar sus puertas y el recién conformado grupo decide seguirla en la casa de los Kennedy.

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