EN ATENAS


Egipcio de nacimiento, íntimamente griego o francés según el color del día y el texto de sus canciones, el cantautor Georges Moustaki se presentó en Bogotá y Cali, y ante públicos entusiasmados de jóvenes y viejos que lo admiran por igual. Con su "facha de extranjero, judio errante y pastor griego", cabellos y barbas totalmente blancos, Moustaki es, a los 48 años, uno de los cantantes más prestigiosos del momento, no sólo por la belleza de su voz sino también por la poesía vital que Imprime en sus canciones. Los arreglos musicales de sus composiciones tienen una mágica mezcla de aires orientales, brasileros y un sabor de café a las orillas del Sena.
No tiene lemas de vida, ni perros ni gatos, ni jardín, pero, en sus ratos libres dibuja, con el primer material que encuentra. Ha grabado un promedio de quince discos y sus canciones más conocidas son la Soledad, Bahía, Esperanza y la traducción de la "Balada de Sacco y Vanzetti", de Joan Báez.
Para este eterno bohemio de la ribera izquierda, que se desplaza por París en una motocicleta amarilla, que nunca se ha casado y es terriblemente peligroso para las damas (¿cuántas habrán pasado por su estudio de la Isla de San Luis?), Bogotá sí es la Atenas suramericana: Moustaki tiene aquí tanto exito como en la capital de Grecia, su país.