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| 8/13/2001 12:00:00 AM

En la variedad está el placer

En la entrega de los premios Grammy Latinos se consolidó el prestigio que han adquirido los músicos colombianos.

En la variedad está el placer En la variedad está el placer
Hasta hace muy pocos años era noticia que un músico de pop y rock colombiano triunfara en el exterior. Los había, claro está, pero esta presencia de Colombia estaba marcada por un continuo sube y baja. Desde hace casi una década intérpretes como Carlos Vives y Shakira han puesto a cantar y a bailar a miles de personas en todo el mundo mientras sus producciones están pegadas en las emisoras de radio. Pero tan pronto desaparecía la fiebre por canciones como La gota fría o Pies descalzos y los cantantes comenzaban a trabajar en sus siguientes discos la presencia colombiana en el ámbito de la música internacional solía desvanecerse.

Pero las cosas están cambiando. Al menos ese es el sabor que deja la segunda entrega de los Grammy Latinos, celebrada la semana pasada en Los Angeles, en donde tres músicos de Colombia se alzaron con cinco galardones. Kike Santander obtuvo el premio a mejor canción tropical por el tema Júrame, compuesto para la cantante de merengue Giselle; Aterciopelados recibió el Grammy por Gozo poderoso, considerado el mejor álbum de rock hecho por un dúo o grupo, y Juanes se llevó a casa tres premios gracias a Fíjate bien, su primer trabajo como solista, que lo convirtió en el mejor nuevo artista con la mejor canción de rock y el mejor álbum de rock hecho por un solista.

Ese fue el balance por el lado de los ganadores. Pero si se mira de cerca la lista de nominados a las demás categorías el nombre de Colombia también sale a relucir. El grupo Niche compitió por el mejor álbum de salsa, Bacilos luchó por el título de mejor nuevo artista y mejor álbum vocal pop dúo o grupo, el compositor Estéfano fue nominado a la mejor canción del año por Yo sigo aquí, interpretada por Paulina Rubio. El grupo del Colegio de Música de Medellín con su producción Traralalala concursó en la categoría mejor álbum infantil y Seresta, una producción instrumental de música andina colombiana de los hermanos Luis Fernando y Jorge Franco e interpretada por Jaime Uribe Espitia, José Revelo y John Jaime Villegas, fue nominado como mejor álbum folclórico.

En términos generales la participación nacional mejoró en relación con la entrega de 2000, en la que fueron nominados Carlos Vives, Shakira y Kike Santander, estos dos últimos ganadores en sus respectivas categorías.

Aunque la crítica especializada considera los Grammy Latinos como un premio de segunda división no se puede desconocer que esta nutrida presencia de músicos y compositores del país en diferentes géneros refleja una realidad más de fondo: la música colombiana comienza a olvidarse de sus tradicionales complejos de inferioridad en los escenarios internacionales. Esto resulta aún más notable si se tiene en cuenta que la industria disquera colombiana, además de ser muy pequeña aún para los parámetros de algunos países de la región como México, Argentina o Brasil, ha sido víctima de la crisis económica y del flagelo de la piratería.

Desde esta perspectiva no importa que Shakira cante en un estilo diferente al de Aterciopelados y que éstos, a su vez, no tengan nada que ver con las canciones que compone Estéfano pues en el fondo todos, a partir de sus propias inquietudes, están formulando propuestas musicales basadas en ritmos y sonidos del folclor colombiano que gozan de buena aceptación en el extranjero. De paso le están diciendo al mundo que la música colombiana tiene una gran riqueza que es su diversidad.

“Hemos aportado cosas bonitas y se siente que hay algo especial en la música colombiana que gusta mucho afuera. La prueba es que artistas como Gloria Estefan y Julio Iglesias han incluido en sus producciones ritmos como el vallenato, el currulao y la cumbia. Tal vez en Colombia no se note tanto pero a la gente en Estados Unidos y Europa les encantan nuestros ritmos autóctonos por la fuerza que tienen”, afirma Kike Santander quien, con varios premios en su haber, puede hablar con conocimiento de causa sobre la presencia colombiana en la escena mundial, “este tipo de hechos no es gratuito ni fortuito. Es el reflejo de nuestra riqueza musical y lo mejor es que la tendencia no termina con el grupo de personas que han recibido un premio sino que atrás vienen una serie de artistas y compositores talentosos como Bernardo Ossa, Ximena Muñoz y Juan Gabriel Turbay, entre otros, que esperan una oportunidad para triunfar”.

Pero triunfar no es sólo vender muchos discos o que las canciones suenen en las tiendas de barrio de todo el planeta. Triunfar también significa crear un estilo propio y obtener reconocimiento sin prostituir la ideología musical del artista. Aterciopelados es la prueba de que una buena agrupación puede subsistir en el mercado gracias al trabajo serio y comprometido de sus integrantes. “La banda ha estado nominada tres veces en la categoría mejor grupo de rock alternativo en español en los Grammy (dos en la versión original y una en la latina). Ellos han ganado muchos premios y han trabajado calladitos, sus triunfos no se los deben al mercadeo de sus representantes sino a su propio talento”, señala el experto en música William Vergara.

Otros músicos colombianos poco conocidos en el eje Buenos Aires-Ciudad de México-Miami, como lo son Totó La Momposina y Yuri Buenaventura, son ampliamente reconocidos en Europa. Y en géneros menos comerciales, como el jazz y la fusión de folclor y sonidos contemporáneos, comienzan a abrirse paso las propuestas de Antonio Arnedo, Juan Sebastián Monsalve y Liliana Montes, entre muchos otros.

En esta edición de los Grammy Latinos quedó claro que Colombia no sólo está en capacidad de ofrecer calidad sino también cantidad y variedad.

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