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| 1/12/1987 12:00:00 AM

ENAMORADOS Y `ENCHANFAINADOS

Dos parejas de matrimonios ocupan cargos importantes en el gobierno de Virgilio Barco

ENAMORADOS Y `ENCHANFAINADOS ENAMORADOS Y `ENCHANFAINADOS
Lo normal en un hogar es que la mujer se encargue de la planeación doméstica y que el marido se ocupe de los negocios con el mundo exterior. Pero que una pareja se encargue, ella de la planeación nacional, y él de las ventas del país al exterior, no es tan común. Y tampoco es usual que una pareja, marido y mujer, llegue a ejercer simultáneamente altos cargos en la dirección del Estado. Este es el caso de Manuel Martínez, subdirector de Proexpo, y de María Mercedes Cuéllar de Martínez, directora de Planeación Nacional.
Y aunque no se trata de una carrera "desbocada", siempre ha existido entre ellos una competencia maratónica. Ella ha aplicado sus conocimientos económicos en el campo periodístico desde que fundó, junto con Rodrigo Botero y Rudolf Holmes, la revista Estrategia Económica y Financiera. En el gobierno pasado fue viceministra de Hacienda, y además ha ocupado varios cargos importantes en el sector privado. Y él, mientras ella ejercía en el Viceministerio, era asesor del Ministerio de Desarrollo y anteriormente también había ocupado altos cargos en el sector privado. Pero es casi un imposible encontrar una pareja tan pareja, una pareja que desde los años universitarios prácticamente no se ha separado ni un minuto, tanto en la vida privada y en la laboral.
Se conocieron cuando eran estudiantes de economía en la Universidad de las Andes, en Bogotá. "Salimos juntos buena parte de la carrera, como 4 años": asegura a SEMANA la actual directora de Planeación Nacional, "y desde ahí, empezamos el engranaje. Nos ayudábamos en la universidad, nos criticábamos y hasta nos autoevaluábamos". Ambos son liberales-lopistas, con los mismos ideales tanto familiares como profesionales, y desde que se unieron decidieron emprender el mismo rumbo empacando las maletas después de haberse casado, con destino Boston, donde los dos hicieron especializaciones con el fin de complementar la carrera de economía. "...Pero lo más importante de esto es que nos respetamos el uno al otro, cada uno tiene su propia vida y como norma, afirman, no hacemos consultas profesionales en la casa. Dejamos los trabajos en las respectivas oficinas y tratamos de llegar a la casa a hablar de otras cosas y a compartir un poco con las niñas: Juliana y Mariana, de 5 y 9 años".
Pero ser una superpareja como ésta también tiene sus problemas. Por tener una semana laboral copada y por consiguiente poco tiempo para la vida familiar, durante los fines de semana casi que por obligación la ruta es Tabio, donde realmente tienen tiempo de estar con las niñas y dedicarles toda la atención posible, "porque una de las cosas que nos preocupan e intrigan --agregan a SEMANA--, es lo que ellas puedan pensar. No sabemos si de pronto en un momento dado sea un estímulo ver que nosotros nos desempeñamos en cargos de mucha responsabilidad, o si por el contrario, sea algo que las esté perjudicando, ya que los dos trabajos demandan demasiado tiempo y las obligaciones de papá y mamá no son las comunes como en todos los hogares".
Jóvenes, descomplicados, alegres y sobre todo muy trabajadores, cuentan a SEMANA cómo es la vida de dos personas que desde hace mucho tiempo vienen escalando casi simultáneamente la misma cuesta profesional. "Siempre han dicho que la mujer está en desventaja, pero pienso --afirma María Mercedes--, que es lo contrario. Uno tiene las puertas más abiertas que los hombres solamente por el hecho de ser mujer. Cuando yo empecé la carrera con toda la seriedad del caso, hasta a mi me parecía simpático ver la cara de los señores cuando se daban cuenta de que el asunto a tratar seria con una mujer. Pero de la misma manera, a uno le toca dar más de uno mismo que lo que le tocaría a un hombre".
Pero la pareja Martínez-Cuéllar no es la única "enchanfainada" en el gobierno. Existe otra, compuesta por Fernando Rey Uribe, secretario privado de la Presidencia y Ester Lozano de Rey, secretaria general del Ministerio de Relaciones Exteriores. Pero esta segunda pareja no parece afrontar su coincidencia profesional con tanta frescura. Cuando SEMANA los trató de entrevistar, afirmaron que el hecho de aparecer como pareja "enchanfainada" en el mismo gobierno, les traería más perjuicios que beneficios ante la opinión pública.
Lo curioso de la situación de estos dos matrimonios, es que han llegado a los cargos que actualmente ocupan, no por sus vínculos maritales, sino por sus capacidades profesionales. Es decir, que ya una vez se encontraron en el altar, y ahora se encuentran en el gobierno.--

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