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| 9/17/2001 12:00:00 AM

Investigadores en cinta

Discovery realizará un documental sobre la labor del CTI en el caso del colombiano que asesinó a más de un centenar de niños.

Investigadores en cinta Investigadores en cinta
Mientras algunos televidentes consideran que las historias criminales son una morbosa exaltación del delito, otros encuentran en los relatos espeluznantes la posibilidad de entrar, cobijados por la seguridad de sus hogares, en la mente de un asesino y conocer de cerca la actividad de los investigadores que se dieron a la tarea de pescar al villano que mantenía en vilo a la sociedad. Ese afán por abordar las pasiones más ocultas del ser humano explica en cierta medida el interés que despiertan programas como Los nuevos detectives y Los archivos del FBI, emitidos por Discovery Channel, en los cuales a partir de un crimen monstruoso se dejan al descubierto las nuevas técnicas empleadas por los organismos de inteligencia para dar con el paradero de los delincuentes.

Que estas historias, en las que siempre se atrapa al culpable porque dejó una colilla en un restaurante o porque una hebra de su camisa se enredó en el pelo de la víctima, se desarrollen en Estados Unidos o en Europa no tiene nada de raro pues es bien sabido que en esos lugares las autoridades tienen a su disposición lo último en tecnología.

Lo extraño sería que la pesquisa se llevara a cabo en un país del Tercer Mundo, en donde los investigadores de provincia no tienen más remedio que andar en bus y, a falta de mejores herramientas, les toca rastrear el terreno con garlancha y machete en busca de pruebas.

Sin embargo esta historia sucedió en Colombia y Discovery Channel está dispuesto a contarla de la mano de Adriana Villamarín, Fabio Navarro y Néstor Torres, de la productora WYF, quienes realizarán un documental sobre la labor investigativa del Cuerpo Técnico de la Fiscalía (CTI) en el caso de Luis Alfredo Garavito, alias ‘Tribilín’, el hombre que entre 1992 y 1999 asesinó a 175 niños en 13 departamentos del país.

Cuando la noticia se coló en el medio audiovisual criollo las críticas no se hicieron esperar pues, a primera vista, retomar las andanzas de un asesino múltiple lejos de dejar alguna enseñanza sólo ayuda a empeorar la cara de Colombia en el exterior, imagen que de por sí ya está bastante deteriorada.

“Como se trata de Luis Alfonso Garavito la gente piensa que vamos a hacer una biografía de él y eso no es cierto. Lo que Discovery quiere mostrar es la labor titánica de la Fiscalía en un país sin recursos. Ellos consideran que esta investigación es un monumento judicial que merece ser rescatado. Por ejemplo, antes de este caso, sólo existían patrones morfológicos de reconstrucción de cadáveres para adultos y los forenses colombianos fueron los primeros en establecer estos patrones para cadáveres de niños”, señala Adriana Villamarín, directora del documental, quien defiende el proyecto por considerar que el cubrimiento que le dieron los medios de comunicación a la historia se centró en indagar en la personalidad criminal de Garavito sin prestar demasiada atención a la labor de los detectives, médicos y sicólogos que le siguieron el rastro.

Personas como el morfólogo Carlos Hernán Herrera, quien realizó un exhaustivo informe sobre el asesino de ‘Los niños de los cañaduzales’, nombre con el que se refería a Luis Alfredo Garavito cuando aún no sabía su identidad. Con las pruebas obtenidas en varios levantamientos y sin haber visto nunca al misterioso hombre, Herrera concluyó que el homicida tenía contextura delgada, que era de extracción humilde, que cojeaba de la pierna derecha (uno de los zapatos estaba más gastado), que tenía alrededor de 40 años y logró hacer un retrato aproximado de Garavito tomando como referencia los puntos en los que sus gafas hacían contacto con su rostro.

“A partir de una camisa quemada los investigadores rastrearon las fibras hasta averiguar en dónde la habían hecho, quién la había distribuido y dónde la habían vendido. Lo mismo ocurrió con los billetes, pues se determinó el sitio en el que el Banco de la República los puso en circulación. Aunque muchos investigadores tenían formación en el exterior tuvieron que acomodar las técnicas al terreno colombiano y usando azadón, machete y garlancha encontraron evidencias tan pequeñas como falanges de medio centímetro”, explica Fabio Navarro, productor general del proyecto.

Los documentalistas cuentan con la asesoría sicosocial de investigadores como Oscar Navarro, quien les ha ayudado a determinar el perfil del asesino y su modus operandi que, según Adriana Villamarín, es bastante complicado. “En Colombia nadie se ha preocupado por saber qué pasa en la mente de Garavito. Su conducta no corresponde a los perfiles de los sicópatas tradicionales. El no es como ‘El carnicero de Milwaukee’ ni como ‘El monstruo de los Andes’. Es una pieza de observación e incluso un médico alemán quería venir a estudiarlo pero Garavito se negó. Es un hombre tan manipulador que cuando ya estaba preso les mandaba cartas a los hijos de los fiscales diciéndoles que se cuidaran de los extraños”.

Por el momento el proyecto se encuentra en etapa de preproducción y se espera que para 2002 millones de televidentes de todo el mundo puedan observar de primera mano las ambigüedades que se viven diariamente en un país como Colombia, en donde los malos, no siempre, les ganan a los buenos.



Mientras algunos televidentes consideran que las historias criminales son una morbosa exaltación del delito, otros encuentran en los relatos espeluznantes la posibilidad de entrar, cobijados por la seguridad de sus hogares, en la mente de un asesino y conocer de cerca la actividad de los investigadores que se dieron a la tarea de pescar al villano que mantenía en vilo a la sociedad. Ese afán por abordar las pasiones más ocultas del ser humano explica en cierta medida el interés que despiertan programas como Los nuevos detectives y Los archivos del FBI, emitidos por Discovery Channel, en los cuales a partir de un crimen monstruoso se dejan al descubierto las nuevas técnicas empleadas por los organismos de inteligencia para dar con el paradero de los delincuentes.

Que estas historias, en las que siempre se atrapa al culpable porque dejó una colilla en un restaurante o porque una hebra de su camisa se enredó en el pelo de la víctima, se desarrollen en Estados Unidos o en Europa no tiene nada de raro pues es bien sabido que en esos lugares las autoridades tienen a su disposición lo último en tecnología.

Lo extraño sería que la pesquisa se llevara a cabo en un país del Tercer Mundo, en donde los investigadores de provincia no tienen más remedio que andar en bus y, a falta de mejores herramientas, les toca rastrear el terreno con garlancha y machete en busca de pruebas.

Sin embargo esta historia sucedió en Colombia y Discovery Channel está dispuesto a contarla de la mano de Adriana Villamarín, Fabio Navarro y Néstor Torres, de la productora WYF, quienes realizarán un documental sobre la labor investigativa del Cuerpo Técnico de la Fiscalía (CTI) en el caso de Luis Alfredo Garavito, alias ‘Tribilín’, el hombre que entre 1992 y 1999 asesinó a 175 niños en 13 departamentos del país.

Cuando la noticia se coló en el medio audiovisual criollo las críticas no se hicieron esperar pues, a primera vista, retomar las andanzas de un asesino múltiple lejos de dejar alguna enseñanza sólo ayuda a empeorar la cara de Colombia en el exterior, imagen que de por sí ya está bastante deteriorada.

“Como se trata de Luis Alfonso Garavito la gente piensa que vamos a hacer una biografía de él y eso no es cierto. Lo que Discovery quiere mostrar es la labor titánica de la Fiscalía en un país sin recursos. Ellos consideran que esta investigación es un monumento judicial que merece ser rescatado. Por ejemplo, antes de este caso, sólo existían patrones morfológicos de reconstrucción de cadáveres para adultos y los forenses colombianos fueron los primeros en establecer estos patrones para cadáveres de niños”, señala Adriana Villamarín, directora del documental, quien defiende el proyecto por considerar que el cubrimiento que le dieron los medios de comunicación a la historia se centró en indagar en la personalidad criminal de Garavito sin prestar demasiada atención a la labor de los detectives, médicos y sicólogos que le siguieron el rastro.

Personas como el morfólogo Carlos Hernán Herrera, quien realizó un exhaustivo informe sobre el asesino de ‘Los niños de los cañaduzales’, nombre con el que se refería a Luis Alfredo Garavito cuando aún no sabía su identidad. Con las pruebas obtenidas en varios levantamientos y sin haber visto nunca al misterioso hombre, Herrera concluyó que el homicida tenía contextura delgada, que era de extracción humilde, que cojeaba de la pierna derecha (uno de los zapatos estaba más gastado), que tenía alrededor de 40 años y logró hacer un retrato aproximado de Garavito tomando como referencia los puntos en los que sus gafas hacían contacto con su rostro.

“A partir de una camisa quemada los investigadores rastrearon las fibras hasta averiguar en dónde la habían hecho, quién la había distribuido y dónde la habían vendido. Lo mismo ocurrió con los billetes, pues se determinó el sitio en el que el Banco de la República los puso en circulación. Aunque muchos investigadores tenían formación en el exterior tuvieron que acomodar las técnicas al terreno colombiano y usando azadón, machete y garlancha encontraron evidencias tan pequeñas como falanges de medio centímetro”, explica Fabio Navarro, productor general del proyecto.

Los documentalistas cuentan con la asesoría sicosocial de investigadores como Oscar Navarro, quien les ha ayudado a determinar el perfil del asesino y su modus operandi que, según Adriana Villamarín, es bastante complicado. “En Colombia nadie se ha preocupado por saber qué pasa en la mente de Garavito. Su conducta no corresponde a los perfiles de los sicópatas tradicionales. El no es como ‘El carnicero de Milwaukee’ ni como ‘El monstruo de los Andes’. Es una pieza de observación e incluso un médico alemán quería venir a estudiarlo pero Garavito se negó. Es un hombre tan manipulador que cuando ya estaba preso les mandaba cartas a los hijos de los fiscales diciéndoles que se cuidaran de los extraños”.

Por el momento el proyecto se encuentra en etapa de preproducción y se espera que para 2002 millones de televidentes de todo el mundo puedan observar de primera mano las ambigüedades que se viven diariamente en un país como Colombia, en donde los malos, no siempre, les ganan a los buenos.



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