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| 9/15/2003 12:00:00 AM

La cineasta maldita

A los 101 años murió Leni Riefenstahl, la mujer que glorificó a Hitler en el cine y que pagó con 70 años de desgracia.

La cineasta maldita La cineasta maldita
La muerte suele borrar los pecados de la gente. No en vano se dice que "no hay muerto malo". Pero en el caso de Leni Riefenstahl las cosas no son tan sencillas. Cuando la semana pasada la centenaria cineasta murió en su casa de Alemania, revivió una contradicción que se ha mantenido por más de 50 años: honrarla por su destacada trayectoria en el cine o despreciarla por su papel en el régimen nazi. Y es que, para bien o para mal, la vida de Leni no se puede desligar de la imagen de Adolfo Hitler y la Segunda Guerra Mundial.

Pero si hay algo en lo que sus detractores y admiradores están de acuerdo es en que su vida fue fascinante en todos los aspectos. Helene Berta Amalie Riefenstahl nació en Berlín el 22 de agosto de 1902. Su talento artístico se hizo evidente desde su infancia y a los 16 años Leni empezó a bailar en el Deutsches Theater con gran éxito, pero una lesión en la rodilla la obligó a explorar otros intereses. En la actuación encontró otra manera de explotar su vena artística y por su belleza y talento protagonizó siete películas bajo la dirección de Arnold Fanck.

No pasó mucho tiempo antes de que la inquieta joven pasara de la actuación a la dirección. En 1932, antes de cumplir 30 años, estrenó su primera película, La luz azul, que además protagonizó. Su opera prima le valió numerosos admiradores, entre ellos el hombre que marcaría su vida. Adolfo Hitler era para entonces la joven promesa de la política alemana y Leni, quien había quedado profundamente impresionada luego de presenciar uno de sus discursos, no dudó en escribirle: "Debo confesar que quedé tan impresionada por usted y por el entusiasmo de los espectadores que me gustaría conocerlo personalmente". En la primavera de ese año Hitler la citó en una villa de la costa del mar Báltico y, según ella, le dijo: "Cuando lleguemos al poder usted tiene que hacer mis películas".

Con esa frase comenzó una de las carreras más accidentadas del cine. Aunque en su autobiografía ella asegura haberse negado en un principio a hacer películas por encargo, al año siguiente comenzó a trabajar en un documental sobre el congreso del partido nazi realizado en 1933 en Nuremberg. El resultado fue La victoria de la fe, con el que no quedó satisfecha. Un año después logró la que hasta la fecha es considerada la obra maestra del siglo en materia de propaganda política: el documental El triunfo de la voluntad, que ganó numerosos premios y sigue siendo materia de estudio en las escuelas de cine. "Leni fue la gran vanguardista de la década de los 30, planteó una cinematografía alternativa y revolucionó conceptos como el manejo de los planos, de los ejes narrativos y de la cámara", dice Augusto Bernal, director de la escuela de cine Black María, en Bogotá.

Su siguiente obra inmortalizó los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936. Aunque Leni siempre insistió en que Olympia no era un filme oficial del régimen lo cierto es que contó con un equipo de trabajo de 170 personas, entre camarógrafos y técnicos, lo que le permitió dar rienda suelta a su creatividad y cubrir los 136 eventos del certamen. "Lo paradójico es que el único registro que existe del histórico triunfo del atleta negro norteamericano Jesse Owens fue tomado por la cámara de Leni. En la década de los 60 esta imagen fue el punto de partida para el movimiento de los Panteras Negras en Estados Unidos", dice Bernal.

Despues de Hitler

Los éxitos de Leni llevaron a Hitler a construir un estudio cinematográfico para su uso exclusivo. Pero las obras se vieron interrumpidas por la guerra. Cuando Alemania invadió a Polonia en 1939, Leni fue al frente como corresponsal de guerra. Según ella por poco tiempo, pues estaba en desacuerdo con las brutalidades de los alemanes. Sin embargo existe evidencia de que Leni siguió viendo a Hitler durante la guerra y que llegó incluso a enviarle un telegrama felicitándolo por la ocupación de París.

Este tipo de actuaciones, sumadas a un insistente rumor que hasta el fin de sus días la puso como amante de Hitler, complicaron la situación de Leni una vez terminada la guerra. Cuando en 1945 fue apresada por los aliados insistió en que jamás había sido miembro del partido nazi y que en sus películas "se preocupaba únicamente por la belleza". Aun así, un oficial encargado de interrogarla comentó luego en su informe sobre Leni: "Si lo que dice es verdad, esta mujer no entendió ni entiende aún que toda su vida artística la dedicó a glorificar a un régimen brutal".

Aunque ella nunca negó su fascinación por Hitler hasta el final de sus días luchó por apartar su obra de la sombra nazi, en especial El triunfo de la voluntad. "En 1935 a ningún periódico se le ocurrió decir que era una obra de propaganda nazi; después de la guerra todos empezaron a decirlo. Eso ocurrió porque perdimos la guerra y porque se hicieron cosas horribles en nombre del pueblo alemán, así que había que buscar un chivo expiatorio y me escogieron a mí por haber hecho la mejor película de la época", dijo Leni en 1987 durante la presentación de su autobiografía.

Y es que con la guerra terminó también la carrera de Leni. Estuvo detenida durante casi cuatro años y finalmente sólo fue considerada una simpatizante nazi. Por casi dos décadas se le perdió el rastro mientras ella llevaba una oscura existencia en Berlín. Pero tal como lo había hecho en su juventud, ante la imposibilidad de seguir haciendo cine buscó nuevos horizontes.

En su nueva faceta como fotógrafa viajó a Sudán a retratar a la tribu de los nuba y una vez más probó las mieles del éxito. De su trabajo en Africa publicó varios libros y logró hacerse un nombre. También por esa época conoció al que sería su compañero hasta su muerte: Horst Kettner, 42 años más joven, quien también era su camarógrafo.

En sus últimos años el mar captó su atención. Cuando tenía 71 mintió sobre su edad para poder obtener su licencia de buceadora, dijo que tenía 51 y nadie lo dudó. Leni siguió buceando hasta pocos antes de cumplir 100 años. De sus inmersiones surgieron dos colecciones de fotografías submarinas y la película Impresiones submarinas, estrenada el año pasado.

Inevitablemente el legado de Leni siempre estará ensombrecido por sus simpatías con el Tercer Reich, pero ni siquiera sus acérrimos críticos pueden negar que fue una mujer brillante y adelantada para su época. Como suele suceder con esta clase de heroínas de la vida real, ya Hollywood se prepara para filmar su versión de la vida de la más famosa cineasta alemana, un proyecto al que Leni siempre se opuso. La más opcionada para interpretarla en la pantalla grande es Jodie Foster. Lo cierto es que el guión no necesitará muchos retoques pues la vida de Leni siempre pareció sacada de una película.

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