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| 10/2/1995 12:00:00 AM

LA COMEZON DEL SEPTIMO

Luego de cuatro años de matrimonio, Elizabeth Taylor se separa de Larry Fortensky.

LA COMEZON DEL SEPTIMO LA COMEZON DEL SEPTIMO
TODOS SABIAN que eso sucedería tarde o temprano. Ese momento llegó el jueves anterior, cuando en un comunicado conjunto Elizabeth Taylor y Larry Fortensky anunciaron su separación. Aunque la pareja aclaró que se trata de algo 'temporal', la verdad es que desde el día de su boda, en octubre de 1991, el mundo entero sabía que ese obrero de la construcción era sólo uno más de los maridos temporales de Liz.
Fortensky había sido su fiel acompañante un año atrás, cuando Liz fue hospitalizada de urgencia a causa de una neumonía viral, que estuvo a punto de costarle la vida. También estuvo a su lado cuando murieron dos de sus más queridos amigos, Malcolm Forbes y Robert Halston. Amor o agradecimiento, lo cierto es que poco después la actriz anunció su séptima boda, aclarando que deseaba que esta sí fuera una "unión definitiva". Pero la unión de 'La Bella y la Bestia' -como titularon los periódicos sensacionalistas la dispareja relación entre la estrella de ojos color violeta y el fortachón obrero de la construcción- sólo duró cuatro años.
Luego de haber estado casada con hombres inteligentes, famosos y ricos, en medio de la soledad de su tercera edad la hermosa actriz encontró como compañero a un pobre diablo, a quien había conocido en el centro de rehabilitación Betty Ford cuando ambos seguían un tratamiento contra el alcoholismo. Taylor y Fortensky se casaron en Neverland, el rancho de su amigo Michael Jackson. Más acostumbrado a las tabernas que al ambiente del jet-set, todo el mundo sabía que Fortensky, de 43 años, algún día abandonaría la mansión de Bel-Air, como sucedió la semana anterior.
Aunque nunca existieron indicios de problemas entre la pareja, la noticia de la separación no sorprendió a nadie. La atribulada vida sentimental de Liz Taylor ya es una leyenda. Al punto de que se dice que ella es la única mujer en el mundo que tiene un traje de novia wash and wear. Tal vez la única conmoción que causó el anuncio fue la cancelación, de manera abrupta, del lanzamiento de su nueva fragancia, Black Pearls (Perlas Negras), lo cual le puede costar a la actriz un descalabro financiero.
La vida de Liz Taylor puede resumirse en tres episodios que se repiten cíclicamente: una separación, luego un descomunal aumento de peso y, posteriormente, su ingreso de urgencia a la clínica por culpa de su dependencia de las drogas y el alcohol. De ahí sale siempre del brazo de algún hombre del cual se ha enamorado y que la lleva a reaparecer radiante y delgada nuevamente. Desde hace 45 años, cuando fue al altar por primera vez, Liz ha contraído matrimonio en siete oportunidades (dos de ellas con el legendario actor galés Richard Burton), una vez enviudó y en seis ocasiones se ha divorciado.
Dueña de la vida sentimental que más protagonistas ha tenido en la historia de Hollywood, su historia de matrimonios y fracasos comenzó en 1950, cuando tenía 18 años y se casó con Nick Hilton, heredero del magnate hotelero Conrad Hilton. Pero la unión, que fue considerada la boda del año en Beverly hills terminó ocho meses después. Un año más tarde la actriz entregaba su corazón al director de cine británico Michael Wilding, quien le llevaba 25 años; después del nacimiento de sus hijos Christopher y Michael, el matrimonio se fue a pique. En medio de una tormentosa separación, Liz conoció al productor cinematográfico Mike Todd, con quien se casó en México en 1956. Dos años después, Todd falleció en un accidente de aviación. Según ella afirmó: "El fue el hombre que más he amado en mi vida".
Fue la muerte de Todd lo que impulsó a Liz Taylor a abusar del alcohol. Quien llegó en su rescate fue nadie menos que el cantante Eddie Fisher, quien era entonces el marido de su mejor amiga, la actriz Debbie Reynolds. En medio del que fue considerado el escándalo de la época, la pareja contrajo matrimonio en Las Vegas en 1959. Lo que no sabía Fisher era que el triángulo del cual había sido protagonista se repetiría poco después, cuando Liz inició la filmación de Cleopatra. Entonces conoció a Richard Burton y bastó una escena juntos para que todo el mundo se diera cuenta de lo que venía. Tanto Liz como Burton se separaron de sus respectivas parejas y, en 1964, ella contrajo su quinto matrimonio con el actor galés. La unión duró 12 años, durante los cuales hicieron 11 películas juntos. Su tormentosa y apasionada relación los llevó a una separación y a otra boda en 1975. Un año después la pareja cuyo amor había cautivado al mundo, se divorció por segunda vez.
Superado el sentimiento del fracaso de su relación, empezó a aparecer en reuniones políticas al lado de John Warner, con quien, en 1976, formalizó su séptima unión. El matrimonio duró hasta 1982. De los cuatro matrimonios que tuvo en la década de los 50, dos en los 60, uno en los 70, pasó a una década de 'soltería' en los 80, aunque con comentadas relaciones con tres cotizados partidos: el actor George Hamilton, el abogado mexicano Víctor Luna y el magnate de las comunicaciones Malcolm Forbes. Sin embargo, la muerte de éste último la condujo de nuevo al alcohol y al tratamiento en el cual conoció al albañil, con quien contrajo su octavo matrimonio.
Para muchos, este no sería el último hombre en la vida de Liz Taylor. El problema es que con un tan bajo promedio de vida conyugal es poco probable que vuelva, no a tener un romance, sino a legalizar una unión. Eso, a pesar de que alguna vez afirmó: "Mis principios hacen muy difícil que yo tenga un 'affaire'. Para acostarme con un hombre tengo que casarme con él". Pero de la atractiva mujer de ojos violeta de hace unos años, Liz ha pasado a ser una especie de matrona de 63 años prácticamente impedida a causa de su severa lesión de columna y con serios altibajos emocionales. Y aunque podría estar poco dispuesta a insistir en conseguir la felicidad conyugal es una mujer que siempre ha encontrado un hombro en el cual apoyarse.

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