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| 7/21/1986 12:00:00 AM

LA PEINILLA DE ORO

Dusty Fleming, el de la propaganda, existe, vino a Colombia y cobra millones por peinar.

LA PEINILLA DE ORO LA PEINILLA DE ORO
Los colombianos se han familiarizado con el nombre de "Dusty Fleming", que desde hace meses aparece en la televisión promoviendo una marca de champú.
Pero no se sabe si el personaje, que dice ser el peinador de las actrices de Hollywood y un experto en materia de "cabello trajinado", existe en realidad, o es, simplemente, un truco publicitario.
Pues bien, no sólo existe Dusty Fleming, sino que SEMANA ha logrado entrevistarlo y averiguar que es peluquero y además millonario. Vive solo, a cuerpo de rey, en una hermosa casa de Beverly Hills. Y contó cómo hizo para llegar hasta ahí.
Su debilidad por la belleza femenina ha existido toda la vida, asegura Fleming. "Creo que todo comenzó cuando descubrí, en el colegio, que tenía más amigas que amigos". Su único confidente era Nick Nolte, el hoy famoso actor, con quien vivió la aventura que los colocó definitivamente en el sendero de Hollywood.
Los fines de semana se sentaban a hacer planes para el futuro, y se desesperaban de que ninguna de las carreras existentes en las universidades locales, en Nebraska, les llamaba la atención. Fue entonces cuando Dusty logró convencer a Nick de que hicieran las maletas y se fueran a viajar. "Las aventuras y los riesgos son la mejor profesión de la juventud", dice Dusty. "Hoy lo pensaría dos veces. Pero en ese momento un viaje era la única posibilidad de buscar el futuro. Viajamos con Nick a Los Angeles, convencidos de que el éxito que teníamos con las niñas de nuestro barrio nos ayudaría a abrirnos camino con las mujeres en esta gran ciudad. Pero nos llevamos una sorpresa muy desagradable. En bermudas y camiseta, con una televisión portátil y un pequeño maletín compartido, ninguna mujer nos volteaba a mirar. No sabíamos cuántos días horas o meses nos iba a alcanzar el dinero que llevábamos, pero lo cierto es que estábamos dispuestos a cualquier cosa. Mi amigo Nick iba con la convicción de conseguir un trabajo en alguno de los estudios de Hollywood y conocer las estrellas del cine (posiblemente conquistar a alguna para que de inmediato lo encarrilara en lo que quería). Yo, por el contrario, no estaba con nada en la cabeza. Diariamente quedaba anonadado con las mujeres que se veían: unas eran muy sensuales, otras elegantes; algunas modelos, y en fin... sabía que por lo menos en ese momento era un imposible ser amigo de alguna de ellas".
En una ocasión, paseando por Rodeo Boulevard, ensimismado con los precios y con las famosas tiendas de marca, se chocó con un afiche donde estaba una mujer muy hermosa anunciando productos de belleza. La observó con atención y descubrió que esa chica había sido novia suya en el colegio. En realidad era bella, pero el maquillaje y la ropa que llevaba la hacían ver más atractiva. Fue ahí cuando decidió que si la belleza femenina le gustaba, pues se iba a dedicar a eso. Se matriculó en el Pasadena City College, una de las mejores escuelas de belleza, y descubrió que realmente tenía disposición para cortar y peinar. Poco a poco se fue cotizando, porque trabajaba en el salón de belleza de uno de sus maestros.
Para ese entonces Nick se había devuelto a Nebraska, porque ninguno de sus sueños había logrado hacerse realidad. Pero sólo una llamada de Dusty bastó para convencerlo de que viajara nuevamente a Los Angeles. Se quedó muchos meses viviendo en su apartamento, un golpe de suerte que repentinamente llegó, lo colocó detrás de las cámaras. "El se organizó, y yo me casé. Desafortunadamente mi matrimonio no duró toda la vida como yo quería, pero de esa unión quedaron dos hijos, que son lo que más quiero en la vida".
Después de algún tiempo, Dusty decidió montar su propio salón. "Actualmeníe tengo clientes y clientas encantadoras. La mayoría forma parte del gran elenco de Hollywood, pero quizá consiento más a mis amigos fieles como Nancy Reagan y su hija, Ali Mc Graw, Joan Collins, Ringo Star y su esposa Barbara Bach, Jane Fonda, Sussan Saint James y otras estrellas muy queridas en Hollywood". Su manera de trabajar es muy singular: dedica un día entero a cada una de sus clientas, lo que quiere decir que solamente atiende una por día. Pero en su salón hay otros expertos que atienden a las personas que solamente van a peinarse. Cobra mil dólares por sesión; les hace a sus clientas un estudio de cara y cuerpo para decidir luego cuál es el corte, peinado y color que más les conviene. Y después analiza cuidadosamente las facciones y el tipo de cara para determinar qué clase de maquillaje debe aplicarles, y hasta cuál es la ropa que más les conviene usar de acuerdo con el cuerpo.
Aunque afortunadamente en Colombia no hay necesidad de viajar hasta Hollywood para encontrar un buen peluquero, la noticia de que Dusty Fleming sí existe, y no es un invento publicitario, puede aliviar a todos aquellos que se sienten con cabellos "secos y achilados", como las actrices que él atiende en sus cuñas de televisión. El problema se resuelve comprando un pasaje a Los Angeles y alistando los mil dólares que cuesta la sesión. Lo demás es peinar y cantar...


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