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| 9/6/1993 12:00:00 AM

La voz

Con sus posturas críticas frente a la selección nacional de fútbol, Edgar Perea a demostrado que a los irremplazables es difícil callarlos.

La voz, Sección Gente, edición 588, Sep  6 1993 La voz
HACE 56 AÑOS CUANDO EDGAR PEREA nació en Quibdó, nadie hubiera apostado un peso a que ese chocoano algún día llegaría a tener una voz más conocida que la del propio Presidente de la República. Y es que después de más de 30 años de estar frente a un micrófono y ahora que confiesa con orgullo y sin temores que se gana más de 10 millones de pesos al mes, nadie se atreve a cuestionar que Perea sea el mejor narrador deportivo de la história del país.
Pero aparte de ser el mejor, es sin duda el más polémico. Entre sus discusiones más famosas, los aficionados recuerdan el efrentamiento que tuvo con el periodista tulueño Poncho Renteria en 1984. En esa ocasión al "Negro", como lo llaman sus amigos, le quitaron su licencia de locución por más de dos meses por haber insultado, en pleno programa radial, a Renteria. Pero tal vez su pelea mas espectacular ocurrió el día en que se fue a puños con un locutor de otra cadena en pleno Tour de Francia.
Sin embargo, pese a todos los incidentes que ha tenido alrededor de su carrera, los aficionados no dejan de quererlo. En una ocasión, recién inaugurado el estadio Metropolitano de Barranquilla y después de haber cumplido con una de las tantas sanciones, Perea aterrizó en helicóptero en la mitad del campo, descendio de la aeronave y besó el cesped mientras lo aplaudían de pie 70 mil frenéticos aficionados.
En esa época, Perea era más un ídolo barranquillero que nacional. Pero con la millonaria contratación con la cadena Caracol para venirse a Bogotá a narrar los partidos de los equipos capitalinos en el estadio El Campín, el "Negro" se adueñó de la audiencia de la ciudad y se proyectó a todo el país. Pero su traslado a tierras cachacas no le cambió su perfil. Por el contrario, además de seguir narrando los encuentros como el mejor, afiló su garra de polemista y convirtió sus ironías en el pan de cada día de sus oyentes.
En el marco de su más reciente confrontación -la que viene sosteniendo contra el cuerpo técnico de la selección de futbol-le ha hecho a Francisco Maturana el más agudo de todos los cuestionamientos: ante la poca insistencia del seleccionador nacional por obtener los servicios de Adolfo el "Tren" Valencia para la delantera de la selección, ha repetido varias veces que no se explica que la liga alemana, la de Beckenbauer, Rummenigge y Matheus, necesite a Valencia, y a Maturana no le haga falta. Algunos pudieron haber creído que Perea iba a abstenerse de criticar a la selección por el hecho de que Bavaria, propietaria de Caracol, sea la patrocinadora del equipo nacional. Pero estaban equivocados. Como él mismo lo ha dicho consciente de que por ahora es irreemplazable "el día que a mí me digan lo que tengo que decir, me pongo a vender empanadas en la puerta del estadio". -

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