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| 12/26/1994 12:00:00 AM

LUTO EN EL CORRALITO

A los 80 años, Eduardo Lemaitre murió después de haber cumplido su último deseo: conmemorar el centenario de la muerte de Rafael Núñez.

LUTO EN EL CORRALITO LUTO EN EL CORRALITO
OCHO HORAS ANTES DE MORIR, EL HIStoriador cartagenero Eduardo Lemaitre se comunicó por teléfono con la Editorial Planeta para averiguar cómo andaba la impresión de su libro: Historias de la historia de Colombia. Lo había terminado hacía pocos meses y en las últimas semanas le andaba escribiendo el prólogo a un libro de otro historiador, Antonio Cacua Prada.

Ese era su oficio: escribir. Lo había hecho casi desde que tenía uso de razón y la edad no iba a ser un pretexto para abandonarlo. Por eso, a pesar de sus tres infartos y de la inmensa dificultad para respirar, a los 80 años Eduardo Lemaitre seguía tecleando en su casa todas las mañanas, antes de partir hacia la Casa Museo Rafael Núñez, una mansión que él, personalmente, se encargó de recuperar durante años para tenerla lista el día del centenario del Regenerador.

Abogado, historiador, periodista, profesor universitario, gobernador, representante a la Cámara, senador y diplomático, entre muchos otros títulos, Eduardo Lemaitre se constituyó en una de las figuras más insignes de la sociedad cartagenera y en uno de los intelectuales más importantes de Colombia. Devorador de libros y conocedor minucioso de todos los temas culturales, Lemaitre fue ante todo un humanista en el sentido extenso de la palabra, no sólo por su preocupación por los grandes cuestionamientos humanos, sino porque dedicó su vida a ayudar a quien se inquietara por la cultura.

Como investigador se interesó en primera instancia por su ciudad natal, y a ella le dedicó varios libros, incluida su Breve Historia de Cartagena. El General Reyes y Rafael Núñez, su ídolo de toda la vida, también ocuparon buena parte de sus páginas. Pero quizás el libro que más recuerdan los colombianos es el de Panamá y su separación de Colombia, texto que se convirtió en lectura obligada en las universidades del país.

No contento con lo que estaba logrando como escritor, puso a los colombianos a aprender historia por televisión, a través de su dramatizado Revivamos nuestra historia, una serie que, ante la escasez de programas históricos, muchos colombianos añoran.

Un primer infarto lo había obligado hace unos 15 años a marcharse de la altura bogotana para siempre y a instalarse de nuevo en la Cartagena de su juventud. Desde allí seguiría escribiendo sus textos y su columna habitual del diario El Tiempo, El corralito de piedra.

Había dedicado sus últimos años a la Casa Museo Rafael Núñez, un sueño que quería hacer realidad antes de marcharse de este mundo. Sin embargo, desde principios de año su salud le había anunciado que no llegaría vivo a octubre -mes de la conmemoración- y por eso dejó escritas a su familia todas las instrucciones necesarias para que el cumpleaños de Rafael Núñez saliera según los planes. Por fortuna, su premonición no se cumplió y la muerte le concedió, antes de llevárselo, esa última satisfacción.-

EDICIÓN 1879

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