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| 9/23/1996 12:00:00 AM

MAS TRAPOS SUCIOS

En su último libro, el escritor Edward Klein se mete por primera vez con la vida sexual, ya no de John F. Kennedy sino de su esposa Jackie.

MAS TRAPOS SUCIOS MAS TRAPOS SUCIOS
Resulta sorprendente que después de todo lo que se ha escrito sobre Jacqueline Bouvier y John Fitzgerald Kennedy todavía haya revelaciones. En eso radica el éxito del libro Demasiado humanos: la historia de amor de Jack y Jackie Kennedy, escrito por Edward Klein, quien cuenta una vez más la historia de la famosa pareja. Pero esta vez el biógrafo no se limita, como en los anteriores, en las aventuras amorosas de John F. Kennedy sino que, por primera vez, cuenta las de su esposa.
El veterano periodista realizó más de 300 entrevistas y consultó miles de documentos para recopilar escandalosos episodios de la vida de la ex primera dama. La mayoría de las aventuras amorosas de Kennedy son bien conocidas, pero de los amantes de Jackie nadie se había ocupado, quizás porque nadie se atrevía a hacerlo mientras la célebre ex primera dama viviera. Hace unos meses el periodista Christopher Andersen, en su libro Jack y Jackie, relató el romance de Jacqueline con el actor Willian Holden y ahora el libro Demasiado humano de Klein no es precisamente humano en el recuento de la dramática vida de Jacqueline, cuyo matrimonio no fue precisamente una historia de amor.
Andersen contó también que Audrey Hepburn estuvo en la extensa lista de amantes de Kennedy. Ahora Klein revela un episodio desconocido y desconcertante: que John F. Kennedy se acostó con Lee Radziwill, la hermana de Jackie, mientras ella estaba en la clínica para el nacimiento de su hija Carolina.
Klein también muestra una negra imagen de Kennedy al contar que, en 1956, cuando murió el bebé que la pareja esperaba, Jack estaba divirtiéndose con otras mujeres en un yate en el Mediterráneo y ni siquiera pensó en volver para acompañar a su esposa en esos difíciles momentos. Fue sólo cuando la prensa sacó la noticia que Kennedy se vio obligado a regresar para no afectar su imagen pública.
En ese momento _dice el autor_ Jackie decidió responder con la misma moneda y tuvo un affair con el magnate italiano Gianni Agnelli. En una escena que resulta difícil de creer, Klein sostiene que Jackie pidió a un agente de la C IA que enviara de Washington a Italia su diafragma para poder acostarse con el presidente de la Fiat. Este es sólo uno de los episodios sorprendentes del libro.
Jackie amaba a otro hombre
El libro se inicia con el detallado recuento de cómo Jackie conoció a John Kennedy. Según Klein, el encuentro de la pareja fue cuidadosamente planeado por el patriarca del clan, quien buscaba casar a su hijo antes de lanzarlo como candidato presidencial. John tenía 34 años y disfrutaba de su aureola como héroe de guerra, conquistador empedernido y político en ascenso.
Pero Jacqueline no estaba interesada en conocerlo, porque se había enamorado de John Marquand, hijo de un escritor de Boston, con quien había vivido una romántica aventura en París. Según Klein, Jackie perdió la virginidad con su primer novio en un viejo ascensor" "Una noche, mientras iban al apartamento de Marquand en el lento ascensor, Jackie se dejó llevar por la pasión... Para el momento en que el ascensor se detuvo, ella ya no era virgen".
Jackie había conocido todo sobre los hombres por las crudas conversaciones con su padre, Jack Bouvier, quien disfrutaba relatándole sus conquistas, dice el escritor. Incluso le contaba con cuáles de las madres de sus compañeras de colegio se había acostado. Fue él quien le contó también que la noche de bodas abandonó a su esposa Janet en el camarote del barco para meterse en la cama de la rica heredera Doris Duke. Janet se había casado con el apuesto y mujeriego Jack Bouvier, 15 años mayor y quien parecía tener dinero, linaje y poder. Poco después supo que no estaba, como decía, emparentado con la nobleza francesa y que era un alcohólico. Quizás por ese temor, Janet hizo que Jackie terminara con Marquand. "Es un borracho y no tiene de verdad dinero", le dijo Janet. Una mujer para John La leyenda sobre la ambición de Joseph Kennedy cuenta que repetía la siguiente frase: "Para ganar en política sólo se requieren tres cosas: dinero, dinero y dinero". Joe creía también que su hijo John F. necesitaba una esposa si quería llegar a la Casa Blanca. Y según sus amigos, la más indicada era Jacqueline Bouvier. Joseph, que sabía que un político católico necesitaba una esposa católica, les dio luz verde para actuar de casamenteros. En mayo de 1951, cuando Jacqueline tenía 21 años, el periodista Charles Bartlett y su esposa Martha organizaron una cena con el exclusivo propósito de presentarlos. "Nunca había visto a nadie como ella", dijo John esa noche. Sin embargo, pasaron nueve meses antes de que el aspirante a senador volviera a hablar con Jacqueline .
En febrero de 1952, poco antes del anuncio de su candidatura para el Senado, John tomó el teléfono y llamó a Jackie: "¿Qué hay de nuevo", preguntó. "Me comprometí en matrimonio hace dos semanas", le respondió ella. Una semana más tarde ella llegaba hasta su oficina utilizando como excusa su nuevo trabajo como reportera. Jackie le mostró su anillo de compromiso y en la revista Inquiring Photographer, para la cual trabajaba, una foto de John Husted. "He encontrado al hombre de mi vida", dijo. Sin embargo los amigos de Jackie habían quedado asombrados por la falta de amor que había demostrado la pareja en la fiesta de compromiso. Poco después Jackie rompía su noviazgo. Una noche, que se encontraba sin parejo para un baile de graduación, le pidió a Jack que la acompañara. "Cuando salieron a bailar, Jackie empezó a susurrarle la letra al oído y le acercó su mejilla rozándolo con sus labios", dice Klein. El siguiente fin de semana John la invitó a conocer a su familia. Sus hermanas _Eunice, Jean y Pat_ opinaron que era pretensiosa y snob . Querían una mujer como Ethel, la esposa de Robert, capaz de saludar a los votantes y atender cenas para recoger fondos. Pero a Jack le atraían los modales refinados de Jackie. Poco después, cuenta Klein, Jackie y John fueron sorprendidos por sus amigos haciendo el amor en un automóvil: "Camino a casa vieron el Plymouth detenido en una colina. Los amigos de Jack decidieron sorprenderlo. Cuando miraron por la ventana y gritaron: '¡Sorpresa!' Jackie estaba recostada en la silla delantera con la falda arriba de los muslos. Jack estaba en el piso y se golpeó la cabeza con el timón cuando trató de levantarse. 'Perdimos el encendedor', dijo". Aunque el romance entre John Kennedy y Jackie ya despertaba comentarios sobre la proximidad de la boda, ella estaba totalmente confundida. Mientras hacía su campaña para el Senado la había dejado y sólo después de varios meses volvió a llamar sin dar ninguna explicación. Cuando ella viajó a Inglaterra para cubrir la coronación de la reina Isabel II recibió un telegrama de John en que le preguntaba si se casaría con él. Acto seguido, Joseph Kennedy fue a la joyería Van Cleef & Arpels a escoger el anillo de compromiso de Jackie. A su hijo no le interesaban esas cuestiones sentimentales, anota Klein. Las dos familias se reunieron para los arreglos de la boda, pero mientras Janet Bouvier quería algo sencillo, Joseph Kennedy deseaba una boda por todo lo alto. Los Auchincloss _apellido del padrastro de Jackie_ no tenían la solvencia para costear una boda con más de 1.000 invitados, entonces Joseph Kennedy se comprometió a pagar los gastos. En vísperas del matrimonio Jack le confesó a Jackie que era un mujeriego compulsivo. "Ella lo tomó con calma. Sabía que era un Kennedy y que Joe, como su propio padre, nunca había sido un ejemplo de virtud", anota Klein. Verdad o fantasía, repetición o revelación, el éxito del libro radica en que por primera vez un biógrafo se mete con la vida sexual de Jackie. Klein, quien fuera su amigo en los 80, afirma que la relación de la pareja se consolidó cuando John Kennedy se dio cuenta de lo mucho que el público quería a su esposa. Klein afirma que cuando viajaron a Dallas, la pareja estaba viviendo el único momento feliz de su tormentoso matrimonio. n n Jackie perdió la virginidad en un viejo ascensor en París n Klein cuenta que Jackie tuvo un affair, en Italia con Gianni Agnelli

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